Los días citados

365 fragmentos literarios, en un libro precioso: Los días citados

Un ejemplar para regalar o regalarse, para leer de un tirón o estirarlo, fragmentarlo, recurrir a él en oleadas, en los baches temporales que dejan las obligaciones diarias. Los días citados, de Yael Rosenfeld y Guillermo Piro, de Factótum Ediciones.

Ciudad de México, 16 de marzo (MaremotoM).- Desde Julio Verne hasta Stephen King, pasando por Miguel de Unamuno, Roberto Bolaño y Borges. Una vuelta al año desde la escritura. 365 días diferentes. 365 citas diferentes. 365 autores diferentes. 365 libros diferentes. Un libro que puede ser tanto un objeto de puro disfrute, de lectura única o de consulta permanente, como también una herramienta clave para la propia producción.

Un ejemplar para regalar o regalarse, para leer de un tirón o estirarlo, fragmentarlo, recurrir a él en oleadas, en los baches temporales que dejan las obligaciones diarias.

Una agenda, una bitácora, un acompañante para las lecturas y escrituras, un puntapié para continuar el capítulo iniciado de la recopilación con los hallazgos propios, un espacio para anotar reflexiones, ideas, un disparador para la imaginación. Un libro multifacético que propone los más diversos usos y apropiaciones así como las más variadas lecturas.

“Y ahora, aquí están tus instrucciones: el día que he seleccionado para la visita es el 1 de febrero. En este día, y ningún otro, deberás presentarte a las puertas de la fábrica a las diez de la mañana. ¡No llegues tarde! Y puedes traer contigo a uno o a dos miembros de tu familia para que cuiden de ti y se aseguren de que no hagas ninguna travesura. Una cosa más, asegúrate de llevar contigo este billete, de lo contrario, no serás admitido.” Charly y la fábrica de chocolate, Willy Wonka. 

Los días citados
Los días citados. Factótum Ediciones. Foto: Cortesía

La vida sin redes sociales parece acercarse cada vez más al mito y, sin embargo, la mayoría recordamos aquellas versiones previas en las que se formaban comunidades, se compartían textos, opiniones, se generaban debates, de manera menos inmediata, menos instantánea, pero también al amparo de la virtualidad.

Una de esas versiones fueron los blogs, universos de escrituras, lecturas, colaboraciones y amistades tejidas a partir de este rincón de la web. En ese mar de idas y venidas, de posteos, comentarios y chats apareció una idea: hacer una agenda con la cita de un libro por día. Pero no cualquier cita, sino una que mencionara ese día. Y que no sólo lo mencionara sino que fuera parte del texto, no como fecha de un diario, no como encabezado de una carta.

“¿Me estoy repitiendo? No; porque no es mi voluntad la que se moja de tinta y se expresa en signos. Sin embargo, ¡sí! La Voz repite los pensamientos que alguna vez anoté en mi almanaque. ¡Los tenía completamente olvidados! ¡Los apuntes de Al-mastronomía que escribí el 13 de diciembre de 1804! La imagen del cóncavo espejo y el rayo de luz repitiendo en sucesivos anillos al infinito el ojo que mira hasta hacerlo desaparecer en sus múltiples reflejos. En esta perfecta cámara de espejos no se sabría cuál es el objeto real”. Yo, el Supremo, Augusto Roa Bastos

Una idea que podría haber quedado sepultada entre tantos mensajes, dejada en el olvido como tantas otras que surgen en el mundo de la posibilidad virtual. Tal vez irrealizable ante la inmensidad que implicaba la tarea: agotar las propias bibliotecas, revisar cada ejemplar de principio a fin en una tarea de arqueología para desmenuzarlo en lecturas diagonales en búsqueda de números. Aprovechar cada oportunidad para invadir colecciones ajenas que pudieran rellenar los huecos todavía existentes.

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Lectores del blog aportando a la causa. ¿Cómo enfrentar la titán”ica tarea de organizar una multitud de frases desperdigadas por los más variados canales? Un documento con cada día del año en el que transcribir cada una de las citas obtenidas, a veces muchas para el mismo día y nada para otros. Un almanaque para empezar a completar ese año citado y tener en claro qué días ya estaban resueltos y cuáles aún debían ser hallados. Un trabajo minucioso y obsesivo para reponer cada fragmento que constituye esta nueva entrega de la colección Tinta.

Los días citados
Un libro de enorme disfrute. Foto: Cortesía

“Ya no llevo la cuenta de los días. ¿Dirías mi sueño del 14 de noviembre pasado? Hay intervalos, pero intercalados entre sueños, y no queda conciencia de ellos. El mundo que me rodea está desintegrándose, y deja aquí y allá lunares de tiempo. El mundo es un cáncer que se devora a sí mismo… Pienso en que, cuando el gran silencio descienda sobre todo y por doquier, la música triunfará por fin. Cuando todo vuelva a retirarse a la matriz del tiempo, remará el caos de nuevo, y el caos es la partitura en la que está escrita la realidad. Tú, Tania, eres mi caos. Por eso canto. Ni siquiera soy yo, es el mundo agonizante que se quita la piel del tiempo. Todavía estoy vivo, dando patadas dentro de tu matriz, que es una realidad sobre la que escribir”. Trópico de Cáncer, Henry Miller.

LOS AUTORES

Yael Rosenfeld (La Plata, 1967) es arquitecta y responsable del diseño editorial en MT Ediciones. Fue parte de varias experiencias de escritura individual y colectiva en listas de distribución de correo electrónico y blogs, a partir de los que surgió Letras de la Conjura.

Participó del taller literario Julito & Co. de Graciela Komerovsky. Algunos textos, cuentos y poesías fueron publicados en revistas y suplementos literarios del país y del exterior, como El Jabalí, Perfil Cultura, Escribir y publicar de Barcelona, entre otras.

Guillermo Piro (Buenos Aires, 1960) es escritor, periodista y traductor. Se ha desempeñado como periodista free-lance para distintos medios nacionales y extranjeros. Actualmente es editor de Cultura del Diario Perfil. Integra el consejo de redacción del Diario de Poesía y de la revista Confines. Como traductor se ha especializado en dar a conocer grandes autores italianos.

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