¿Qué tiene la UANL Leer para que sea una de nuestras ferias favoritas?

Cualquier escritor que uno más o menos valora en México, está aquí. Todos atendidos en un mismo hotel, con micros que llevan a la feria, con una alegría compartida y sin ningún lío a la vista, ¿cómo se hace? Responde: Antonio Ramos Revillas.

Monterrey, 16 de marzo (MaremotoM).- Hablar con Antonio Ramos Revillas (Monterrey, 1977) es hacerlo con alguien que está siempre de buen humor, con una persona que si tiene fantasmas oscuros (seguro que los tiene en gran proporción) lo deja para su literatura, entre ellos la gran novela El cantante de muertos (Almadía), que le diera proyección nacional a este autor que lo mismo escribe “libros para adultos” como novelas juveniles.

Hace unos años que también es director de la editorial universitaria en la Universidad Autónoma de Nuevo León. Junto con Celso José Garza, Secretario de Extensión y Cultura de la misma casa de estudios, han logrado hacer realidad sus propios sueños y establecer una amplia y ambiciosa labor cultural que tiene entre otras cosas una profusa editorial y ahora la Feria de la UANL, que este año ha alcanzado niveles superlativos.

Cualquier escritor que uno más o menos valora en México, está aquí. Todos atendidos en un mismo hotel, con micros que llevan a la feria, con una alegría compartida y sin ningún lío a la vista, ¿cómo se hace? Hasta las agentes de prensa de las editoriales están aquí, porque la UANL no cobra los stands y todos pueden ofrecer sus libros con singular tranquilidad.

Los autores presentan sus libros frente a un público escolar que ha leído su trabajo y si eres fan de alguno ya verás cómo encontrártelo, pero lo importante para Antonio y su grupo es que autores como Joselo Rangel tome contacto con esa gente que probablemente lo vea por primera y última vez, dejarse preguntar por esos lectores ávidos y llevarse un recuerdo inolvidable.

Importa más el lector que el escritor es el pensamiento de Antonio Ramos Revillas. Foto: Facebook

–¿Qué significa estar al frente de la UANL Leer y haber visto tanto crecimiento?

–La UANL Leer es un sueño, en el sentido de que nos permite a los escritores venir a una feria muy comprometida, que realmente trabaja para la comunidad. Los chicos leen los libros de los autores que vienen, en el fondo porque también yo soy autor. Sin menospreciar las ferias de otros lados, a veces hay público, pero a veces no. Estamos esperando todo del trabajo de la publicidad, pero tenemos que hacer un trabajo más quirúrgico. Esta feria está apalabrada por 17 clubes de lectura, ellos escogieron presentar algún libro y los escritores se sienten satisfechos porque actuarán frente a gente que ya conoce su trabajo.

–¿Crees mucho en la promoción de la lectura?

–Totalmente. El lector siempre tiene la palabra. Importa más el lector que el escritor. Nosotros estamos tratando de irnos al 70 por ciento de los lectores y el 30 por ciento a los autores. En el sentido de que estén más vinculados, de que vivan la experiencia lectora. La verdad es que es un secreto no muy dicho, pero nuestros stands son gratuitos.

Cuando un escritor se queja de los editores que sólo dan el 10 por ciento, yo entiendo como editor que no puedes dar más, dice Antonio. Foto: Maremoto

–Además de “feriante”, también eres escritor…

–En mi caso ha sido complicado, porque he sido librero, con Orfa tuvimos Terraza 27 durante tres años, he sido promotor de lectura, editor, escritor y ahora gestor cultural desde la Universidad, lo que me ha permitido tener un panorama general de todo lo que está alrededor del libro. Cuando un escritor se queja de los editores que sólo dan el 10 por ciento, yo entiendo como editor que no puedes dar más. Si das un poco más, tú pierdes. Todo eso lo estuve trasladando a la UANL Leer, con un equipo maravilloso, que se parte la vida por hacer esta feria, la sensibilidad de mi jefe, Pepe Garza, que ha creado un lazo de complicidades y también la de nuestro señor rector, Rogelio Garza Rivera, quien nos impulsa y además es muy sencillo y esa sencillez la pasa a todo el equipo de trabajo.

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–¿Qué significa en todo este contexto ser escritor?

–Hago mi tiempo, no hay una vuelta de hoja, lo que he descubierto es que cosas que antes me daban como cierto fastidio, como dar talleres de promoción de lectura y al final de esa temporada estar muy cansado y no querer hacerlo. Ahora la literatura es mi refugio. Cuando estoy muy cansado me pongo a escribir o me pongo a leer, lo que me permite reconectarme y seguir adelante. En estos 10 años tenemos 10 clubes de lecturas que sesionan en la Universidad, tenemos salones de clase, tenemos clubes de lecturas para bebés. Es una casa de puertas abiertas, los que lean esta entrevista y sean de Monterrey, vengan. Propongan un trabajo y estoy seguro de que no les voy a decir sí ya, pero hablaremos y veremos la posibilidad de hacerlo a futuro.

–¿Cuáles son tus libros recientes?

–Mi nueva novela es La dama de la selva, publicada por el Fondo de Cultura Económica y mi nueva novela para adultos estoy tratando de encontrarle su sitio. Ya reposó mucho, pero quiero darle la última revisión hasta publicarla.

­–Esta feria significó la vuelta de Anagrama

–Es que Pepe Garza se acercó a ellos con una honestidad y una admiración genuinas y desde ahí se empezó a gestar una relación profesional. Decía Jorge Herralde ayer que cuando le dijeron que iba a haber una Cátedra Anagrama en la universidad, le pareció tan surrealista como este país y dijo: ¡Vamos a hacerlo! A partir de la Cátedra empezó esta relación. Hace dos años había una imagen que era Pura López Colomé, en el suelo, rodeada de puros estudiantes, haciendo la señal de amor y paz. Ahora, en esta feria, puedes ver en una esquinita, estaba Herralde sentado firmando libros, en otra mesa estaba Álvaro Enrigue, junto a él estaba Pescetti, con dos lectores que los miraban atentos y frente a él estaba María Fernanda Ampuero…esa conjunción es la feria y eso deberían ser todas las ferias.

–¿Qué piensas de la novela de Orfa, Loba?

Perra brava me encanta, pertenece a lo que llamo yo “voluntad salvaje”, es un personaje –Fernanda Salas- que me resulta maravilloso. Luego Orfa escribió Bitch Doll, una novela juvenil que me gustó mucho, la pausa que se dio para construir este universo y en el caso de Loba, encuentro a una novela feroz, muy salvaje, creo que se están vislumbrando los motivos de la escritura de Orfa Alarcón, el lenguaje por un lado y las relaciones parentales y la violencia, que aparece como un rencor recorriendo las páginas.

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