Myriam Moscona

A la poesía le entregas tu vida o te manda a la chingada: Myriam Moscona

“Yo quería hablar sobre la muerte”, dice Myriam y entonces comenzó a escribir sobre 27 poetas y escritores de lengua inglesa donde se encuentra con ellos que tanto han significado para nuestras generaciones.

Ciudad de México, 9 de febrero (MaremotoM).- Probablemente Myriam Moscona (1955) sea una de las mejores poetas de México, pero además como narradora ha sacado la novela Tela de sevoya, con la que ha ganado el Premio Xavier Villaurrutia.

Claro que mi pegue con ella son los poemas, desde que leí su afamado Negro Marfil, ese poemario por el que descubrí una incandescencia muy mexicana que nos lleva a Villaurrutia primero, luego a Moscona. Como ese poema “El que nada”:

me oigo respirar

aquí

en el costado izquierdo

en lo que sólo se entiende

con los ojos

cerrados

Para mí escribir poesía es respirar, me dijo alguien la otra vez y es ese acompasamiento vital el que nos tiene a todos perdidos y vueltos a encontrarnos. Por eso es tan entendible el nuevo libro Yoga, de Emmanuel Carrere, como este libro que habla de lo que nosotros no queríamos escuchar: La muerte de la lengua inglesa, editado por Almadía y diseñado por Alejandro Magallanes, otro poeta/diseñador.

“Yo quería hablar sobre la muerte”, dice Myriam y entonces comenzó a escribir sobre 27 poetas y escritores de lengua inglesa donde se encuentra con ellos que tanto han significado para nuestras generaciones.

Myriam Moscona
“Yo quería hablar sobre la muerte”, dice Myriam. Foto: Cortesía

No sé por qué estos poemas me conmovieron tanto, es cierto que ella dice que son “conversacionales” o son “narrativos”, pero al mismo tiempo tal vez sea esa economía de palabras lo que lleva a un gesto íntimo y para sí.

Algo pasa cuando uno lee “Dylan Thomas: Y sus mujeres” y piensa en esos poetas muertos demasiado jóvenes o suicidados o idos porque sí en este mundo donde ellos son muy frágiles. “Uno escribe poesía sin escribirla”, dijo en forma no textual Moscona y tal vez sea ese aire que detectó Walter Benjamin en su infancia o ese cerrar los ojos en momento en que vemos ese precipicio cada vez más cerca.

–Hablas de la lengua inglesa, hablando precisamente en español…

–El título es una provocación, no lamento la muerte de la lengua inglesa porque no está muriendo. Estoy en contra de que una lengua muera, soy además una activista y defensora de la diversidad de las lenguas. Es lo que nos distingue como civilización. Tenía  necesidad de escribir sobre  el tema y me di cuenta de que para escribir sobre la muerte había que escribir sobre la vida. El título no era éste, pero se fue jalando hasta llegar a esta provocación. La lengua inglesa es vigorosa, importante, la lengua del imperio, específicamente la poesía estadounidense es la poesía de la comunidad lingüística que más ha influido en la poesía mexicana.

–En nuestra adolescencia, entre el rock, la música y la poesía, la lengua inglesa era lo que más nos movía, todos esos poetas están muertos, ¿dices que no hay nuevos creadores ahora?

–No. Es una tradición demasiado poderosa como para cortarse de pronto. Sigue viva y vigorosa, pero la perspectiva del tiempo siempre te deja ver quiénes quedaron. Muchas veces estos clásicos vivos no se pueden distinguir en su propio tiempo. Hay excepciones. Piensa en Anne Carson, escribe en inglés, vive en los Estados Unidos, te aseguro que va a quedar como una poeta clásica. Esta colección es una colección de poetas y de escritores que he leído, que admiro, que no están puestos al azar. Claro que hay excepciones. Por ejemplo, yo no sabía nada de la poeta Jenny Joseph, jamás había escuchado su nombre y por una serie de casualidades vi que esta mujer inglesa  había publicado un poema sobre la vejez. Ese poema empezó a circular de una forma sui géneris, en fotocopias, la gente se lo sabía y sin embargo no sabían de quién era. Siempre me ha llamado la atención la posibilidad de que los textos estén sin firma, seríamos lectores más honestos. Jenny Joseph tiene este poema sobre la vejez que me pareció fascinante. Ella estaba viva cuando la descubrí. La condición de los poetas adentro de mi libro, es que ya estén en otra dimensión. Pero en el proceso de la escritura, vi que ella había fallecido y volví a leer su poema y volví a sentir la energía de su poema y fue cuando me surgió ese poema. También creo que otra característica es que no protejo a los escritores que están acá. Alguien me reclamó por escribir tal cosa de Anne Sexton, ella tiene una poesía interesantísima, una poesía que tiene una postura sobre la mujer, una poesía política importante y yo soy su lectora y respeto profundamente su obra , pero eso no implica que en el poema yo tenga que apapacharle otras cosas que no admiro de ella. Fue brutal con sus hijas, con su madre, consigo misma…es curioso que en este libro haya tantos poetas suicidas.

–Hablas también de Leonard Cohen: “las he visto / matar / allí estaban / para ser dañadas / como el mundo…

–Es un poetazo Leonard Cohen, para mí, hablo por mí, más importante que Bob Dylan. Este poema acabó siendo una pequeña estampa de un hombre del que estuve enamorada en mi juventud. Como tú sabes el escribió el álbum The future, en donde dice: He visto que el futuro es asesinato. Titulé este breve poema “45 revoluciones”,  como esos viejos discos. La clave está en la palabra “revoluciones”, en el otro sentido. Él es un poeta que supo ver esa zona de indagación de la poesía, algo que admiro muchísimo, porque la poesía política es un arte. A la poesía ningún ismo le viene bien.

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–¿Para ti el futuro es asesino?

–Ve el mundo, mujer. Ve México. ¿En qué nos hemos convertido como especie? Me duele, me perturba, me inquieta, no tengo una respuesta, simplemente cuando yo era una niña y México era otra ciudad, donde la calle era de los niños, hacías pandilla y en la mía había hasta una prostituta, éramos heterogéneos, todo mezclado, maravilloso. Hoy vivimos una sociedad perversa; esta maldad, esta falta de empatía hacia el prójimo. Leonard Cohen sabía de lo que estaba hablando.

–Hay poemas que uno los lleva adentro. Por determinados poemas nos gustan determinados poetas. Me gustó “Dylan Thomas: Y sus mujeres”, pues él es además uno de mis poetas favoritos…me pareció que este poema está a la altura de él…revives a este poeta…

–No los revivo, están totalmente vivos. Dylan Thomas es un poeta leídisimo, increíble lo que lograba, ese oído privilegiad, ese gran dipsómano, ese mujeriego, ese provocador, en la poesía mexicana Dylan Thomas está vivo, más vivo que otros mexicanos.

–Lo reviviste para volver a sentir a esos poetas tan frágiles

–No sé, no quiero tener una opinión maniquea sobre el asunto de los poetas y su sensibilidad. Pero yo en una época de mi vida pensaba que si querías ser poeta debías pagar factura, pagar factura existencial. Ahora, con el paso de los años, todo eso sigue goteando en mí, pero también me he liberado de eso. Me doy cuenta que puedo jugar más que antes, puedo arrojar el lenguaje de una forma malabar, sin tener que estar con esa factura existencial que pagué  por muchos años. La poesía no admite aficionados. A lo mejor te puedes convertir en un narrador a los 50 o a los 60 años, con la poesía, no hay mucha posibilidad. A la poesía o le entregas tu vida o te manda a la chingada. Yo en una época de mi vida pensaba que si querías ser poeta debías pagar factura.

Myriam Moscona
Foto: Natalia Musacchio Cortesía

–¿Eres menos frágil ahora?

–La escritura lo que hace en mí es que el mundo resulte más manejable. Eso lo dice Merryl Streep  en una película donde interpreta el papel de una bióloga. Enfocar la mirada fuera de ti. La poesía la traes, aunque no escribas. Siempre estás percibiendo, te vuelves como un coleccionista mental de imágenes. A veces en una conversación noto que alguien armó un endecasílabo sin darse cuenta. Me convierto en alguien horrible porque me distraigo y cuando regreso a la conversación ya avanzó. Muchos narradores tienen mal oído, no se dan cuenta de las rimas involuntarias, asonancias involuntarias que afean sus textos.

–Yo odio los adjetivos, sobre todo los adjetivos antes del sustantivo, pero pensaba en la China Mendoza, que cuando hace un perfil de Diego Rivera, todos con adjetivos…claro, también es la voz

–Y por ejemplo si analizas la forma de adjetivar de López Velarde, verás una propuesta maravillosa. Busca lo inesperado.

–¿Lo juzgas a Ezra Pound?

–Dímelo tú si no es increíble que haya escrito “Y el hombre que persigue el bien hace el mal”. Ezra Pound que fue un poeta tan importante y un hombre tan vil. Es increíble que él haya convertido en un canto esa sentencia.

–Hablas de la desaparición de Agatha Christie, una historia de la que se habla poco

–Yo adoré esa historia, porque parece una historia de ficción de Agatha Christie, pero es su vida. Para los que nos están escuchando valdría la pena decir que la escritora tenía un marido que se metió con alguien más; eso le causó una revolución interna y desapareció durante 11 días. Se registró en un hotel con el nombre de esa mujer con que su marido se había enredado. Tuvo un episodio de amnesia. ¿Qué le pasó a ella durante 11 días?

–Me gustó mucho el dedicado a Cummings…

–Es difícil de leer. Ese anti del poema, ¿tú sabes porque es? ¿qué habrás pensado cuando lo leíste? David Markson tiene un libro maravilloso, La soledad del lector, un libro fragmentario. Nombra también ahí a poetas antisemitas y cuando vi a Cummings, cómo me dolió, me dolió él, la admiración que sentía por ese hombre. No fue un antisemita como Pound, tan militante. En el libro de Markson es  sorprendente lo que encuentras.

Él ha hecho en este libro de poetas antisemitas y cuando vi a Cummings, cómo me dolió. Foto: Cortesía Facebook

Foto: Cortesía Facebook

–El poema dedicado a William Carlos Williams…

–Es un poeta que adoro, que he traducido… El poema del libro es una especie de pastiche de un poema suyo. Cuando la imitación es voluntaria, resulta un ejercicio fascinante. En un fragmento de ese poema que imito, “El asfódelo” le habla a su mujer. En mi poema también se dirige a su esposa. Williams fue un pediatra que vivió encerrado en un pueblo, en un consultorio, pero le gustaban mucho las mujeres. En ese poema habla de todas las Helenas.

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