Ariana Harwicz

A mí me encanta no estar de acuerdo: Ariana Harwicz

Autora de las novelas Matáte, amor (Dharma Books, 2019), con la que ganó el Premio al Mejor Libro del Año que entrega La Nación y cuya traducción al inglés fue finalista del Man Booker; Degenerado (Anagrama, 2019); La débil mental (Mardulce, 2015) y Precoz (Rata, 2016).

Ciudad de México, 23 de noviembre (MaremotoM).- Nacida en Buenos Aires pero emigrada a Francia desde 2007, Ariana Harwicz escribe sobre la extranjería, la opresión de la maternidad, la violencia, el goce y la extrañeza del sexo, y todo ello haciendo uso de una experimentación estilística que conjuga poesía con prosa narrativa y en la que los párrafos largos, sin punto y aparte, corren cual caballos desbocados, feroces.

Autora de las novelas Matáte, amor (Dharma Books, 2019), con la que ganó el Premio al Mejor Libro del Año que entrega La Nación y cuya traducción al inglés fue finalista del Man Booker; Degenerado (Anagrama, 2019); La débil mental (Mardulce, 2015) y Precoz (Rata, 2016) y del ensayo Tan intertextual que te desmayás, en coautoría con Sol Pérez (Ediciones Contrabando, 2013).

En entrevista vía zoom desde Francia, dice, con respecto a esta participación en una de nuestras ferias: “además de la escritura en sí, que es el gran placer, la gran felicidad, el gran alivio; lo otro maravilloso es esto, que es ahora virtual pero que siempre fue allí, con el cuerpo, que es discutir, pensar, estar de acuerdo, no estar de acuerdo. A mí me encanta no estar de acuerdo. No busco la obsesión de la complacencia, de la puesta en común de ideas. Me gusta mucho, y espero que se note, conversar y charlar los libros de escritores de otras lenguas, de otras realidades políticas, de otras guerras, de otras latitudes. Es una de mis grandes fuentes de felicidad”.

Pero, ¿será este tema, doloroso e insistente, una manera de recordar la literatura escrita por mujeres latinoamericanas a principios del siglo XXI?

Te puede interesar:  He sido formado por mis relaciones con mujeres: Francisco Goldman

“Ojalá que sí y ojalá que no”, responde la escritora. “Ojalá que sí, porque, si miramos, como vos decís, el corpus de textos que más se leen, circulan, se retoman, que están vivos, de las escritoras latinoamericanas, sin duda uno de los ejes, una de las matrices, es la violencia. Pero por otro lado, me gustaría que sobrepase la noción de la escritora latinoamericana, mujer, del siglo XXI. Me gustaría que no quede cristalizado, anquilosado en esa categoría. Por supuesto que es una categoría de análisis, pero no me gusta que nos vean desde el cliché, desde el lugar común más cómodo a los latinoamericanos. Así que ojalá que quede pero ojalá que no nos quedemos solo como eso”.

Ariana Harwicz
Yo no era escritora antes de ser extranjera y yo no era escritora antes de ser madre. Foto: Cortesía Facebook

Con respecto a su propio proceso de escritura, Ariana Harwicz cuenta que se volvió escritora al mismo tiempo que se convirtió en madre y en extranjera.

“Ahí se arma un núcleo identitario. Yo no era escritora antes de ser extranjera y yo no era escritora antes de ser madre. Y justo dio la casualidad –que no es una casualidad– en que tuve un hijo, me volví extranjera, por elección las dos cosas, y escribí Matáte, amor y luego las otras novelas y ensayos. Entonces, en mi escritura va unida esa búsqueda estilística de la que hablabas antes con la experiencia profunda, perturbadora de ser madre y de ser extranjera, las dos cosas. Y quizá ser madre es ser extranjera también. Entonces se arma todo un nudo ahí, que si fuera al psicoanalista se lo diría, pero como no voy, te lo digo a vos que no me vas a cobrar”.

Fuente: La libreta de Irma / Original aquí.

Comments are closed.