Joan Didion

Adiós a Joan Didion, un gorrión con una navaja de rasurar en el pico

Es Joan Didion. Ave dedicada al dexedrín y a la ginebra, así como al cine, el periodismo, la literatura. La escritora al borde de un ataque de nervios. La autora de Run River (1963), su primera novela y la que nunca dejó de llorar el día de su boda con John Gregory Dunne.

Ciudad de México, 24 de diciembre (MaremotoM).- -¿Acostumbra leer de nuevo sus obras?

-No. Sería como morder una víbora.

-Se dice que su obra es como una misma novela repetida.

-Sí, tal vez siempre termino repitiéndome a mí misma.

-¿Alguna razón?

Otro asomo de sonrisa:

-Sí, supongo que he de continuar haciéndolo hasta que termine por hacerlo bien… No, sucede que el mundo está ahí. No cambia en realidad, es el mismo

La entrevisté en 1998. Esto escribí al inicio:

Tiene algo de personaje alcohólico o enfermo; hay algo crudo y complicado en ella; una voz como de muchas cajetillas diarias; una cierta palidez y un ligero temblor; un descreimiento básico del mundo, una desesperanza precoz y ahora senil, una fragilidad de ave, un desfallecer agónico, un aire deprimido, y de cuando en cuando algo cercano a la sonrisa. Hay quien la ha comparado con un gorrión. Un gorrión con el ala rota. Pero un gorrión diferente: “con una navaja de rasurar en el pico”.

Te puede interesar:  La presidenta de Madrid levanta la indignación en España tras llamar "malcriadas" a las feministas
Joan Didion
Es Joan Didion. Ave dedicada al dexedrín y a la ginebra. Foto: Cortesía

Es Joan Didion. Ave dedicada al dexedrín y a la ginebra, así como al cine, el periodismo, la literatura. La escritora al borde de un ataque de nervios. La autora de Run River (1963), su primera novela y la que nunca dejó de llorar el día de su boda con John Gregory Dunne; la que escribió After Henry y Democracy y sobre la que el New York Magazine preguntaba: “¿No hay nada que se pueda hacer para animar a esta mujer?”; la misma que en 1968 recibía el título de “Mujer del Año” en los momentos en que ingresaba a una clínica psiquiátrica para tratar lo que quedó definido como una personalidad en proceso de deterioro. Los personajes de sus novelas son como ella misma: al borde del precipicio. Lo ha dicho en una reciente entrevista: “No me gustan las novelas cotidianas. Usted sabe: en las que los personajes atraviesan una calle platicando. A veces nos descansa el leerlas, pero no sé cómo alguien es capaz de escribirlas.

 

Comments are closed.