Minerva Margarita Villarreal

Adiós a la poeta Minerva Margarita Villarreal

La poeta, quien fuera integrante de la Academia Mexicana de la Lengua y directora de la Capilla Alfonsina de Monterrey, fue recordada por sus colegas y amigas Mariana Bernárdez, Mariángeles Comesaña, Carmen Nozal y Karla Fernanda Osorio Lucas.

Ciudad de México, 27 de noviembre (MaremotoM).- La poeta Minerva Margarita Villarreal, integrante de la Academia Mexicana de la Lengua y directora de la Capilla Alfonsina de Monterrey, fue recordada en El Colegio Nacional el pasado martes en un homenaje que le rindieron sus colegas y amigas Mariana Bernárdez, Mariángeles Comesaña, Carmen Nozal y Karla Fernanda Osorio Lucas en la mesa titulada Óyeme con los ojos: Mujer y poesía en México, perteneciente al ciclo Historias de mujeres que coordina el colegiado Vicente Quirarte.

La mesa, a la que estaba invitada la poeta, se tornó un homenaje tras difundirse la noticia de su muerte: “En esta ocasión lo hacemos en memoria de la poeta Minerva Margarita Villarreal, invitada a este acto, que apenas la semana entró en la inmortalidad. La herida luminosa que su partida nos deja, nos lleva a leer con renovada fuerza su poesía. No les pido para ella un minuto de silencio, sino un largo aplauso que celebre y agradezca sus trabajos y sus días”, expresó Quirarte al inicio de la mesa. En la misma línea, la moderadora Verónica Corona puntualizó que la mesa se transformó “en este homenaje a la figura de Minerva Margarita, lo cual no lamentamos porque finalmente es un acto sororal. Es un acto de amor entre mujeres”.

Minerva Margarita Villarreal
El homenaje de sus colegas y amigas en el Colegio Nacional. Foto: Cortesía

Mariángeles Comesaña agradeció a la ausente por su legado y quehacer poético en que lo cotidiano tuvo un lugar preponderante: “Nos hablaste de la poesía y de un plano mayor, de la cultura como continente y contenido para las zonas de desastre y los momentos de crisis. Con sencillez mostraste que hay una verdad en lo que se escribe, que hacer poesía conlleva un compromiso con la palabra, que hay una página emocional en el dolor de estar vivos, un llamado que surge desde dentro de uno mismo y aunque no sabemos lo que es, transita por tu voz”.

Por su parte, Mariana Bernárdez reconoció la labor docente de Minerva Margarita Villarreal en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y en la Universidad Autónoma de Nuevo León, así como su vasto conocimiento sobre la obra de Alfonso Reyes y su trabajo editorial al frente de distintas revistas literarias: “No recuerdo en qué fecha nos conocimos, pero sí el que cada encuentro se volvía un hallazgo, una alegría, una conversación continuada a través del tiempo. Siempre cabía el asombro ante tu irrefrenable impulso vital, tu sosiego singular con el que referías una inmensidad de lecturas y que hacía de la charla un viaje de más de 20 mil leguas. Lo cierto es que no hay palabra justa para decir lo mucho que has sido, ni para definir acertadamente la hondura que habitabas y que te hizo aceptar la vida desde la frontera del cuerpo”.

A su vez, Carmen Nozal presentó un ensayo titulado Minerva Villarreal, el gusto por la vida y la belleza en el cual evocó la presencia de la poeta como una mujer inteligente y educada así como hermosa y risueña: “Mirar a Minerva era un agasajo […]. Su presencia era impecable. Apetecía estar con ella, escudriñarla para saber a ciencia cierta qué había dentro de su alma”.

“Mirar a Minerva era un agasajo. Su presencia era impecable. Apetecía estar con ella, escudriñarla para saber a ciencia cierta qué había dentro de su alma” 

Después de recordar con agrado la memoria de Villarreal, Verónica Corona inquirió a las participantes a responder la pregunta “¿qué es para ti la experiencia de la escritura poética?” Lo cual para Mariángeles Comesaña implica una manera de saber que existes y que te permite formar una identidad. En tono personal, refirió que aquello que la hizo llegar a la poesía fue “el entorno, las vivencias, la intensidad del camino que me tocó junto a mi familia en el exilio de España en México. La historia intensa familiar de guerra, exilio, de dolor inmenso, de lejanía, de morriña, dirían los gallegos […]. Esta constante manera de sentir dolor, amor y lejanía y de querer tenerlas juntas y hacer de eso un camino, un solo ser”. En relación con la misma pregunta, Mariana Bernárdez mencionó que para ella el acto de escribir poesía equivale a un acto singular y propio que nace de cada uno, incluso se trata de una situación irremediable que constituye absolutamente todo: su vida, su pertenencia, su sosiego y su vocación, de la cual ha sido consciente desde muy pequeña.

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Enseguida Karla Osorio, estudiante de filosofía, dio su postura respecto de la poesía con un texto de su autoría, Entre la frontera del pensar y el decir un poema. “En la poesía, a cada momento se llega y nunca se deja de llegar. Procesual y no objetual. Entre los ilimitados puntos que abre la línea del futuro y del pasado no hay movimiento, cambio de lugar de un punto a otro pues en tal cambio de lugar lo predominante es el lugar y no el cambio y ahí se esconde la causalidad. El poema, como eterno viajero, se queda en el camino fluctuando, deviniendo”.

En la recta final de la charla, Verónica invitó a las poetas presentes a nombrar a algunas de sus autoras predilectas. Resonaron los nombres de Marguerite Yourcenar, Emily Dickinson, Ida Vitale, Dolores Castro, Kyra Galván, Rosario Castellanos, entre otras. (1:15:44) “Yo creo que cada autor es una lección de vida. Incluso los autores o los libros que no son para ti y que te cuesta trabajo leerlos son buenas lecciones para saber hacia dónde quieres ir, cómo quieres escribir o cómo no quieres escribir y luego además, hay autores que te pueden ir enseñando cosas que nunca sabrías cómo escribirlas o cómo usarlas y de repente los libros en sí mismos se vuelven estas grandes lecciones del lenguaje, de vida y de mirada. Entonces, a mí en lo personal, me parece como muy difícil constreñirme a una o dos autoras”, remarcó Mariana Bernárdez.

Finalmente, las tres poetas tuvieron la oportunidad de compartir algunos de sus poemas ante el público. Comesaña recitó los poemas “Si el viento es Dios” y “El verso que aún no acabo. Cincuentenario del 68”; Bernárdez compartió algunos versos de su poemario Nervadura del relámpago; y Osorio leyó “Borradura” y “Perséfone”

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