Quino

Adiós, Quino: Gracias por todo

Hoy moriste. Todos dirán que eras el creador de Mafalda, que naciste un día pero te anotaron en otro. Que ya tenías 88 años. Rep acaba de escribir en twitter: “Se fue mi segundo Papá. Gracias por todo #Quino (1932-2020)”.

Ciudad de México, 30 de septiembre (MaremotoM).- Todos los muchachos que estarán tristes, Trino, Jis, Rep, probablemente el gran heredero de Quino, aunque él odiará que diga esto. Lo cierto es que a veces pensamos que la gente tiene que vivir siempre. Sobre todo él. Disfrutando la cerveza mexicana, como te vi un día e hicimos una entrevista genial que sirvió para celebrar los 50 años de Playboy.

Estabas solo, mirando a las personas pasar y me contaste tantas cosas, muchas de ellas me hicieron reír.

Hoy moriste. Todos dirán que eras el creador de Mafalda, que naciste un día pero te anotaron en otro. Que ya tenías 88 años. Rep acaba de escribir en twitter: “Se fue mi segundo Papá. Gracias por todo #Quino (1932-2020)”.

Quino
Adiós, Quino. Foto: Cortesía

Hijo de inmigrantes andaluces, nacido en la ciudad de Mendoza el 17 de julio (aunque en los registros oficiales conste nacido el 17 de agosto). Desde su nacimiento fue nombrado Quino para distinguirlo de su tío Joaquín Tejón, pintor y diseñador gráfico.

En 1964 la revista Primera Plana presentó en sociedad la tira cómica de Mafalda. La pequeña de ideas progresistas y sus amigos se convirtió en un símbolo de los años 60 en la Argentina y su fama llegó a todo el mundo iberoamericano.

“Un día estaba mirando por la ventana y le pregunté a este muchacho: “Che, Julián, decime, ¿cuánto creés que pesa un árbol?”. Y él me contestó: “¿Por qué no te vas un poco a la puta que lo parió?”.

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El homenaje de Rep. Foto: Cortesía

En una ocasión, le preguntaron a Roberto Fontanarrosa qué era lo más difícil de ser caricaturista. “Convencer a los invitados de que una fiesta no se anima cuando llega uno”, respondió el rosarino. A ti te molestaban las personas que iban y te apretujaban.

Se equivoca el que crea que cuando Quino arriba a algún sitio el ambiente se torna chistoso. Aunque nos siga haciendo reír con el humor más filoso e inteligente de que pueda ser capaz un genio de su naturaleza, Joaquín Salvador Lavado provoca en persona muchas cosas, menos la risa. Tal vez, como en uno de esos dibujos inolvidables que lo han hecho un maestro del humor de página entera, no faltarán en su vida las mujeres que le echan en cara la apostura frágil con la que intenta agenciarse el cariño del sexo opuesto.

Desde que nació se lo llamó Quino, para distinguirlo de su tío Joaquín Tejón, pintor y dibujante publicitario con quien a los 3 años descubrió su vocación. Y desde que en 1954 saliera publicado su primer dibujo, Quino ha transcurrido los últimos 60 años de su vida como el gran portavoz de varias generaciones de personas que no se resignan al estado de las cosas y siguen soñando con un mundo mejor.

Mafalda, el personaje que no dibujaba desde hacía 40 años, significó una verdadera revolución a favor de la libertad de pensamiento, la defensa de los derechos humanos, el elogio a una vida en armonía con la naturaleza. Con ella aprendimos a no aceptar las cosas como son y a preguntarnos por qué, en un mundo lleno de manjares exquisitos, debíamos conformarnos con una sopa rancia e insípida.

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La mirada de Mafalda. Foto: Cortesía

“Hace poco leí una vieja entrevista a Vladimir Horowitz, que estaba casado con la hija de Toscanini; cuenta que estaba en un estudio de grabación rodeado de periodistas, la mujer de él estaba sentada a un costado y escuchaba todo lo que le preguntaban y en eso murmura: ¡siempre las mismas preguntas! A mí me pasa algo de eso. Por eso, en mi página oficial (www.quino.com.ar) hay un espacio llamado “Preguntas más frecuentes”, en donde respondo las preguntas de siempre, así no me las vuelven a hacer”, decía.

Ahora tengo ganas de tener todos los números de Mafalda en mi regazo, aunque a veces me da bronca. Tú eras mucho más que Mafalda, como bien lo dice el periodista Juan Pablo Csipka: “La obra de Quino por fuera de Mafalda es, se sabe, de una potencia que no le va en zaga a su personaje más famoso. Hay infinidad de páginas para elegir. Hay una que tiene alcance universal, tanto, que hasta Umberto Eco se detuvo a analizarla. Es esta, publicada en la revista de Clarín en septiembre del 85, en pleno juicio a las Juntas. Quino mismo ha dicho que pensó en la idea de una democracia robusta en la figura de la mucama corpulenta, capaz de ir a fondo para ordenar los desquicios (o, como se ve y es una figura que se suele usar, la fiesta), aun a riesgo de tocar lo que no hay que tocar”.

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Quino más allá de Mafalda. Foto: Cortesía

Decía que Mafalda si hubiera crecido sería una desaparecida y a veces admitía que haberse dedicado al dibujo había sido tener una buena vida.

“En Juan Cristóbal, de Romain Rolland, se narra la vida de un músico y hay una parte en que el niño escucha por primera vez un piano y el efecto que le produce ese bosque de sonidos es el mismo efecto que a mí me produjo ver a mi tío dibujar cuando yo era pequeño. Ese efecto lo utilicé para una tira del Guille, cuando dibuja todas las paredes y le dice a su madre: “¡Mamita!, ¿viste todas las cosas que hay adentro de un lápiz?”

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He tenido una suerte tremenda al saber desde muy chico lo que quería ser. Foto: Cortesía

“A mí me hace pensar que he tenido mucha suerte de  no andar como estos chicos que veo cambiar de carreras y de colegios a cada rato. He tenido una suerte tremenda al saber desde muy chico lo que quería ser”, expresaba.

En México se sintió su muerte como la de alguien cercano, alguien que se amaba y se admiraba mucho. Los libros de Tusquets, las visitas de Daniel Divinsky, tu editor, la foto que pone Trino Camacho al lado tuyo y de Rius, en la Feria Internacional de Guadalajara.

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Trino recuerda a Quino. Foto: Cortesía

“Puedo estar un día entero dando Rt a mensajes de amor a Quino y con sus dibujos y su sabiduría, porque, de hecho, voy a pasar una vida entera leyendo y releyendo la obra que nos dejó”, dice el cantante Abel Pintos en twitter.

La ilustradora Valeria Gallo dijo sin ninguna duda: “Hoy estoy de luto. Murió uno de mis más grandes amores”.

“Es tonto o propio de plomazo contar chistes gráficos, pasar a relato verbal la imagen o la secuencia dibujada. Sin embargo, puede ser necesario, incluso útil en ciertas circunstancias ejemplares. Así, se sabe que el primer dibujo publicado por Quino –no en Esto es sino en la revista Dibujantes, en la sección “Futuros profesionales”– es una tira muda de cuatro cuadritos: el esquemático y amargado preso con traje a rayas pica piedras en el primero, se alegra de salir en libertad en el segundo, entra optimista a la agencia de empleos en el tercero y se amarga otra vez picando piedra en el último. Sólo ha cambiado el uniforme”, evoca el escritor Juan Sasturain.

Tú siempre recordabas a esos grandes escritores, como Jorge Luis Borges, de quien no tenías gratos recuerdos: “Él daba una charla en la Sociedad Hebraica. La charla era sobre el idioma español, algo con lo que yo tuve siempre muchos problemas porque me crié hablando andaluz. Mis com-pañeros en la escuela primaria no me entendían. Cuando llegué a Buenos Aires hablaba en mendocino, así que tampoco me entendían. Entonces quería preguntarle acerca de los matices del español en Argentina, preguntarle por el uso del che, del vos, de cómo hablan los uruguayos, en fin, total que empecé diciéndole a Borges que yo era andaluz y entonces me dijo: “Ah, usted sabe que la palabra andaluz viene de vándalos” y se fue por otro lado… yo me quedé mudo. Además, le cité un ejemplo de mi provincia. En Mendoza, cuando una persona está espiando a otra se dice “aguaitar”, igual que en catalán; entonces le pregunté a Borges si no pensaba que eso podría estar relacionado con el inglés “to wait”, de esperar y él me dijo: “No, de ninguna manera, eso no tiene ninguna relación”. Una contestación antipatiquísima. Todo fue muy antipático en mi encuentro con Borges”.

Una vez le dejó en París la colección completa de Mafalda y nunca se enteró si se la dieron o no. Él no estaba. Sólo andaba su gato dando vueltas por las afueras del departamento.

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La tristeza de las redes sociales. Foto: Cortesía

A veces se ponía demasiado político y demasiado pesimista y demasiado guerrero: “El capitalismo también se va a ir al carajo. Esto no puede continuar así. Yo lo que espero es que a la larga se intente otra forma de socialismo. No igual al que ya fue, pero para mí sigue siendo el mejor sistema de gobierno”, afirmaba.

Hoy es un día muy triste y claro que si te dijéramos eso tú dirías: así es la vida. Qué bueno haberte conocido y el legado que dejas. Gracias por todo, Quino.

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