Daniel Sada

Adriana Jiménez recuerda a Daniel Sada, a ocho años de su muerte

Un video de Literaturba sirve de homenaje para el gran escritor fallecido a los 58 años, el 18 de noviembre de 2011.

Ciudad de México, 18 de noviembre (MaremotoM):- Hoy hace 8 años que murió. Tenía 58 años y las complicaciones de la diabetes lo llevaron a ser víctima de una enfermedad renal de larga data.

El autor de Una de dos, Porque es mentira la verdad nunca se sabe, Casi nunca, Ese modo que colma, A la vista y la póstuma El lenguaje del juego, que Anagrama publicó en 2012, se había manifestado en los últimos días de su vida “totalmente sumergido en mi enfermedad”.

Como Juan José Arreola, un escritor que admiraba, Daniel Sada amaba el ajedrez. Como buen bajacaliforniano, se interesaba por el béisbol. Como Jorge Luis Borges, como Hugo Hiriart, estaba enmarcado en una tradición literaria que privilegia el ser-lector sobre el ser-escritor.

Daniel Sada
Adriana Jiménez recuerda a su amado Daniel Sada.

Una erudición deliciosa que desplegaba en las charlas con amigos sin ninguna afectación, lo hacía único en una caterva de “autores jóvenes” que no han sabido leer más allá de Pynchon, más acá de Houellebecq.

Amaba los clásicos porque en la biblioteca del pueblo donde creció sólo había literatura del Siglo XIX. Cuando llegó a la ciudad de México y se dio cuenta de que “todos leían a José Agustín”, tuvo que ponerse al día.

Precisamente, también el autor de La tumba y De perfil, entre otras, recibió igual que Sada el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2011.

Era ferozmente dulce en sus apreciaciones literarias e implacable a la hora de no aceptar pretextos para no escribir. Reía con una carcajada interior, como si desde su corazón se tentara un coro de niños que prorrumpiera en una risa vital y contagiosa, un rasgo de su carácter que lo acompañó hasta el último momento.

Era gentil y amable, con esa gentileza y esa amabilidad propias de tiempos menos rudos. Sus pequeños ojos pícaros buscaban complicidad, cuando desde su sobrio escepticismo escuchaba lo que los otros decían de él.

De Daniel Sada dijo el chileno Roberto Bolaño que hacía algo que denominó “barroco en el desierto”. Y Sada no estaba para nada de acuerdo con esa descripción.

Hay quienes lo llamaron costumbrista y el autor, otra vez, no estuvo de acuerdo. “El barroco es culterano por definición y yo trabajo con la oralidad, no hay culteranismo en mi literatura. Pero la oralidad me impulsa a buscar y encontrar arcaísmos”, decía.

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“En una presentación que hizo el escritor Heriberto Yépez de un libro mío, decía precisamente que no soy todo eso que dicen. Que no soy barroco ni norteño ni costumbrista y que nadie ha acertado a definirme. Soy un escritor atípico que no se identifica con todos esos adjetivos que me endilgan.”

Admiraba a Yépez y consideraba que Al otro lado, la novela del tijuanense nacido en 1974, era la mejor de ese género llamado la Literatura del Narco, en el que Sada no creía.

Le gustaba, eso sí, que en su literatura se vieran deudas con James Joyce, sobre todo por los monólogos a que son tan afectos muchos de sus personajes.

Y guardaba silencio, con cierta satisfacción íntima que no expresaba por pudor y elegancia, cuando le hacían notar paisajes de Juan Rulfo en su literatura.

Aunque en los últimos tiempos, Daniel Sada estaba feliz porque lo leían muchos jóvenes, se reía mucho cuando alguien le preguntaba por su “fama” de escritor.

“Famoso para mí es Maradona. La fama sin dinero no importa mucho, ¿no?”, decía.

“De unos veinte años para atrás diría que he podido vivir de la literatura, con mucho esfuerzo, claro, dando muchos cursos, forcejeando con la vida, pero eso de ser famoso no es para mí”.

A la hora de lamentarse, sufría mucho la ausencia de críticos literarios en la literatura latinoamericana y estaba convencido de que dicha carencia se debía a que “la gente quiere la creación, no la reflexión. El crítico está devaluado por el mercado, que impulsa a los autores mediante un aparato publicitario fuerte, vulnerando el sentido crítico. Además, casi la mayoría de los críticos actuales escribe muy mal y eso es inmoral. Si voy a juzgar una obra literaria tengo que escribir al menos decentemente”, afirmaba.

Adriana Jiménez García, nacida en 1964 en Ciudad de México, es profesora de Creación Literaria en la UACM Del Valle; como crítico literario ha escrito varias notas en Letras Libres. También es poeta y narradora, autora del libro La visitación. Su obra ha aparecido en diversas publicaciones de editoriales independientes, entre ellas “Malicia en el taller”, “Narraciones de terror, fervor y chunga” y “La palabra”.

Hoy lo recuerda en este video que le pedimos prestado a los muchachos de

Literaturba, que lo recuerda en una circunstancia tan especial. Gracias a los escritores Efrén Monroy y Alejandro Paniagua.

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