Graciela Borges

Alabo el cine que sea terminado a mano: Graciela Borges, entrevista a la gran actriz argentina

Su voz, su talento, su personalidad, por supuesto, su belleza, hacen imposible esta cosa que ella detesta, la palabra “carrera”, para un universo que inició a los 14 años, sin saber nada del cine y terminó siendo (ojo, su oficio continúa, como lo muestra el filme Dos hermanos, de Daniel Burman, hecha en 2010) el cine mismo en Argentina.

Ciudad de México, 14 de abril (MaremotoM).- Es grato y sorprendente estudiar la “carrera” de la actriz Graciela Borges, nacida el 10 de junio de 1942, que trabajó en más de 50 películas con directores de la talla, entre otros, de Leopoldo Torre Nilsson, Fernando Ayala, Raúl de la Torre, Manuel Antín, Leonardo Favio, Alejandro Doria, Daniel Burman, Lucrecia Martel y Pablo Trapero, entre muchísimos otros.

Su voz, su talento, su personalidad, por supuesto, su belleza, hacen imposible esta cosa que ella detesta, la palabra “carrera”, para un universo que inició a los 14 años, sin saber nada del cine y terminó siendo (ojo, su oficio continúa, como lo muestra el filme Dos hermanos, de Daniel Burman, hecha en 2010) el cine mismo en Argentina.

Precisamente, de su papel en el cine y de sus recuerdos consta el nuevo proyecto de “La Borges”. Mi vida en el cine, un ciclo de podcast producidos por Films & Arts, donde, en 40 breves capítulos –que van de seis a 12 minutos cada uno– se conoce cómo fue su relación con ellos, las grandezas y miserias de una vida dedicada pasionalmente al cine, compartiendo sets de filmación con actores de la talla de Lautaro Murúa, Alfredo Alcón, Alberto de Mendoza, Federico Luppi, Alberto Argibay, Walter Vidarte, Luis Brandoni, Jorge Marrale, Gian Maria Volonté y Fernando Fernán Gómez, entre otros.

Graciela Borges
Graciela Borges, la gran estrella de cine. Foto: Cortesía

En esta serie sus recuerdos irán sobre filmes que ya han sido reconocidos como parte de la historia del cine de Latinoamérica, como, por ejemplo: Piel de verano (1961, Torre Nilsson), Circe (1964, Manuel Antín), El dependiente (1969, Leonardo Favio), Crónica de una señora (1971, Raul De La Torre), El infierno tan temido (1980, Raul De La Torre), La ciénaga, (2001, Lucrecia Martel) y muchos más.

Film&Arts emite episodios nuevos a través de http://filmtv.la/GracielaBorges y las diversas plataformas digitales (Spotify, Google Podcasts, Apple Podcasts y YouTube), de lunes a viernes.

–Después de escuchar los podcasts tengo su voz pegada en el oído…

–Pobre, querida (risas)

–Una voz que le ocasionaba muchos problemas en la escuela, pero después comenzó a hacer historia en el cine argentino. Todos la ven como una gran estrella, pero yo la veo como una gran trabajadora del cine…

–Bueno, no lo sé… De todas maneras, no lo tomo como trabajo ni como estrellato. Es algo que aprendí a hacer desde que tengo 14 años. Tan chica no era actriz, fue todo fortuito, como cuento en los podcasts. De verdad, trabajadores todos somos en la medida que todos ponemos la alegría y el amor en lo que estamos haciendo. Los trabajos cuando uno los hace de corazón, es donde uno participa en lo que los hace felices. Hay una palabra que me resulta difícil: la carrera. No es una carrera, es tal vez una decisión especial que a los 14 años no se llamaba vocación. Después fue un acostumbramiento, un timing, un amor, si es que soy trabajadora del amor por el cine lo soy. Como yo y como mis compañeros, de todo Latinoamérica. Es un cine en el que tenemos empujar mucho, aunque últimamente nada resulta fácil. Estoy hablando del proyecto de hacer una película. Ahora es complicado, porque tal vez las películas en sí sean como un poco más de culto. El otro día hablaba con una chica mexicana y le hablaba de Arturo Ripstein y me di cuenta de que ella sabía poco de ese gran director, que fue alguien que marcó una historia en el cine. Uno quiere ese cine. Que sea comercial está bueno, pero lo que nos importa es hacer bien las cosas, el cine que sea terminado a mano, que no esté hecho para que llenen salas.

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–Este cine hecho a mano, en un momento que es difícil hacer cine. Vi recientemente y pensaba eso, qué difícil es hoy hacer películas en todo el mundo…

–Absolutamente. ¿Sabes que me da pena? Que estás viviendo en un país con una de las geografías más bellas que he conocido. Cuánto amor y cuánta maestría he recibido de México. A los 16 años yo iba a la casa del Indio Fernández. Conocí a María Félix, a Dolores del Río, trabajé con Silvia Pinal cuando vino a hacer Pubis Angelical. Tuve un novio, que era director de fotografía. He tenido infinidad de amigos, que he amado mucho. Para mí la pena que me da, conociendo tanto la cultura mexicana, siento que no hemos intercambiado cine como deberíamos. Conocemos cine mexicano muy bueno, aunque no sé si es una utopía, porque quizás yo no tenga tantas ganas de seguir haciendo cine, mientras no haya proyectos que me sorprendan. Es bastante difícil eso. Creo que deberíamos estar más unidos en la cinematografía.

Graciela Borges
Su vida en el cine, a través de los podcasts. Foto: Cortesía

–En los últimos años muchas películas se han hecho con actores mexicanos…Gael García es muy conocido allí

–Lo queremos mucho.

–Te escuchaba en el podcast decir que Alberto de Mendoza no era tan buen actor, pero era grande su personalidad…en esas épocas era más fuerte la personalidad, ¿no?

–Eso entre vos y yo pasó toda la vida. De pronto cuando termina una película y nos vamos a casa, encontramos que no era tan grande el trabajo de fulano o de mengano, pero que era muy importante su personalidad. Yo no sé si China Zorrilla era tan buena actriz, esa mujer uruguaya que la hemos tenido como argentina, tenía una enorme personalidad. Brando era un actor deslumbrante, pero qué imperaba en él, su enorme personalidad. Los galanes en esa época, eran muy buen mozos. Brad Pitt es un gran actor, además de ser tan buen mozo. En esa época no era tan importante que una persona sea tan buena actriz o tan buen actor, si era profundamente bello. Ahora vemos gente más del común, por suerte, haciendo trabajos extraordinarios.

–Eso es cierto, pero también es cierto que en esa época eran más importantes los directores…

–Sí, aunque lo ha seguido teniendo. Es que hay directores y directores. Hay directores, unos 10 en cada país, que marcan un estilo. Leonardo Favio marcó un gran estilo, Leopoldo Torre Nilson, son gente que han llevado sobre sus espaldas como una especie de oro su enorme talento cinematográfico. Después hubo el común denominador de directores que filman bien, que tienen grandes editores, grandes directores de fotografía.

–¿En tu podcast vas a contar todo? Parece que no cuentas con guiones…

–No tengo libreto. Esto me llegó a mí porque un amigo muy querido, Patricio Orozco, me propuso hacer estos podcasts. Yo soy súper fanática de los reportajes y del canal Film&Arts, del Actor Studio, con el fallecido James Lipton, y Patricio me comenta que van a hacer un programa sobre mi cine y me manda un micrófono y cuento todo lo que me sale, me dejaron libre, nadie me dijo una palabra y yo veía que les gustaba. Así nació el podcast. Me sentí libre, de otro modo no lo hubiera podido hacer.

–¿Y tus proyectos en el cine?

–No lo sé. Esta familia parece Dorian Grey. Veo a mi hijo, que pronto cumplirá 50 años y que parece de 27. Hago de la edad que represento. Trabajé mucho sobre dos personajes que tenía que envejecerlos mucho. Uno era La quietud, de Pablo Trapero y el otro era El cuento de las comadrejas, de Juan José Campanella y eso es muy rico. Veo a Helen Mirren, a tantas actrices que están haciendo papeles increíbles y siempre lo digo: el talento ocupa su lugar natural.

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