Alaíde Ventura

Alaíde Ventura: “En la Ciudad de México andamos los rotos como fantasmas con sábanas”

Su novela Entre los rotos obtuvo este martes el primer lugar del quinto “Premio Mauricio Achar / Literatura Random House”, dotado con $300,000 pesos.

Ciudad de México, 25 de julio (MaremotoM).- Hace unos días le hicimos una nota a Jorge Comensal, uno de los elegidos por la FIL de Guadalajara como nuevo talento. Cuando le preguntamos qué leía, nos recomendó con mucho entusiasmo el libro juvenil Como caracol…editado por SM.

Julieta supone que hace mucho tiempo ocurrió algo entre su mamá y su abuela que terminó por separarlas. Un día, Julieta decide conocer mejor a su abuela, Mariana. Cada momento se convertirá en un regalo y de la mano se acompañarán a sobrellevar de manera digna la enfermedad de Mariana, el Alzheimer. Esa es la sinopsis del Premio SM Gran Angular, que ella ganó el año pasado.

Ahora, le ha tocado otro galardón, por su novela Entre los rotos, este martes obtuvo el primer lugar del quinto “Premio Mauricio Achar / Literatura Random House”, dotado con $300,000 pesos.

Todo lo recibió por parte del jurado, formado por esos escritores que ella admira y lee, como Fernanda Melchor, Julián Herbert y Cristina Rivera Garza. No es para devolver el piropo, pero entre sus muchos autores preferidos también está Jorge Comensal.

–¿Cómo recibiste la noticia del premio?

–Me llamaron una hora antes. Soy escritora freelance, tengo clientes de editoriales, de publicidad, justo estaba entrando en una junta con clientes en Reforma, en la Diana. Me habló Andrés Ramírez, justo cuando faltaban 20 minutos para entrar en mi junta. La conferencia de prensa es en Quevedo y te tienes que venir para acá. Los corporativos son rekafkianos, de firma, de gafete, de huellas digitales, subí lo más rápido que tuve, le dije a mis clientes que me tenía que ir, lo tomaron bien, me dijeron felicidades, me salí, se me olvidó el gafete, tuve que regresar, estaba muy confundida…pero en fin, llegué con 20 minutos de retraso a la conferencia.

–¿Qué significa un premio en esta parte de la carrera?

–Para mí es un gran aliciente, mis referencias son bien de la clase media mexicana, como cuando Raúl Velasco promovía a los artistas emergentes. Si salías en Siempre es domingo, ya la hiciste. A mí me entregaron el premio esos escritores que tanto leo y admiro, los miembros del jurado me hicieron sentir abanderada por ellos es como meterle gasolina a este coche que a veces anda rápido y a veces lento.

Alaíde Ventura
“Es como meterle gasolina a este coche que a veces anda rápido y a veces lento”. Foto: Facebook

–¿Con qué ánimos estás en la literatura mexicana? Bueno, ahora feliz

–Ahora estoy feliz, pero escribir ese libro fue muy complicado. Un libro que me tomó muchos años de trabajo, de crecimiento, de terapia, para poder escribir sobre ciertas cosas, que no es un libro biográfico ni mucho menos, pero sí se requiere valor para explorar. Me costó mucho sacarlo, terminar la historia, terminar el borrador, que dé frutos, parece que tiene un lugar en el mundo y eso me tiene muy contenta.

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–¿El premio qué significa para ti?

–Un voto de confianza, sí valió la pena que la gente lo lea, que salga, ya entra un juego en la realidad y no soy sólo yo frente a la pantalla.

Alaíde Ventura
La novela que ganó el Premio Gran Angular. Foto: Cortesía

–¿De qué trata?

–Es la historia de dos hermanos que viven juntos en un departamento. Tuvieron una infancia muy complicada y habla un poco de cómo las cicatrices no cierran por arte de magia. Están ahí toda la vida.

–¿Tratas de reflejar la juventud mexicana?

–Un poco sí, exageradamente, llevándola a la hipérbole. Mi generación en gran medida venimos de familias rotas, con dinámicas complicadas. Nos cuesta mucho ingresar en la normalidad.

–En una ciudad que no alberga mucho a la gente que está rota

–Andamos por ahí como fantasmas y los que tenemos suerte logramos conectar unos con otros, pero hay varios que no. Estamos siempre con una sábana, siempre cubiertos.

–¿Crees que la amistad es buena salida para estos fantasmas?

–Sí, definitivamente. La semana pasada estaba leyendo un cuento de María Teresa Ampuero, que tiene un cuento que se llama “Las tías” y en uno de sus renglones finales dice: “Mi tía estaba haciendo lo que hacemos todos, apoyándonos en los amigos para sobrevivir”. Creo que mi generación es eso, sin mis amigos estaría perdida. La verdad es que yo me rodeo de amigas, sí tengo amigos, pero mi generación, mi círculo, está empezando a pensar por qué tenemos tan priorizada la relación hombre-mujer, pareja como normada, consideramos a la amistad como secundaria. Cuando en realidad a veces son las más fuertes, las más sólidas y nos salvan. Mis amigas son mi todo.

–En tu edad está el medioambiente, la sexualidad, la violencia…¿cuál de estos temas tomas en tu novela?

–Me preocupan mucho, pero esta novela en particular habla un poco de la violencia que ocurre entre las cuatro paredes de una casa. Yo me volqué mucho alrededor de una familia de cuatro y la violencia que hay adentro de ellas.

–¿Quiénes son los escritores que admiras?

–Jorge Comensal es uno de mis favoritos, es genial. También admiro mucho a Isabel Zapata, a César Tejeda, me gustan mucho Mariana Henríquez, Samantha Schweblin, aunque yo no escribo cuentos. Vivian Goernick y el que me ha acompañado siempre: Roberto Bolaño.

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