Alan Glass

Alan Glass deja una importante obra surrealista que abona al arte contemporáneo de México

Perteneciente desde 1999 al Sistema Nacional de Creadores de Arte, estableció amistad con Manuel Felguérez, Alice Rahon, Pedro Friedeberg, Bridget Tichenor, Vicente Rojo, Kati Horna, Lilia Carrillo, Pita Amor y Leonora Carrington.

Ciudad de México, 17 de enero (MaremotoM).- La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal) lamentan el deceso del artista visual de origen canadiense Alan Glass, quien eligió a México como su lugar de residencia desde 1963 y donde desarrolló una fructífera trayectoria que le mereció reconocimientos, entre ellos la Medalla Bellas Artes 2017.

Para 2024 se llevará a cabo una gran exposición retrospectiva en el Museo Nacional de Arte (Munal).

Museos como el del Palacio de Bellas Artes, el de Arte Moderno, el Tamayo Arte Contemporáneo y el de Arte Contemporáneo de Oaxaca exhibieron su obra, mientras que las obras de Glass se encuentran en numerosas colecciones internacionales, como la del Museo de Arte Moderno de París, Francia, el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, el Museo de Montreal de Bellas Artes en Canadá y el Museo Metropolitano de Nueva York, Estados Unidos, entre otros. Su obra también fue expuesta en países como España y Alemania.

Alan Glass fue reconocido por sus cajas-objeto, las cuales, a partir de elementos cotidianos, como botones, guantes, mechones de cabello, muñecos, conchas de mar o pedazos de tela, entre otros ­ —muchos de ellos encontrados al azar en sus recorridos por mercados de pulgas de diferentes países—, son consideradas composiciones de gran belleza artística, en las cuales aparecen personajes como la reina Isabel I, el rey Luis II de Bavaria, así como el mar, el cielo o el universo; un reflejo de su mundo maravilloso.

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Alan Glass
Alan Glass, el pintor surrealista. Foto: Cortesía

Considerado clave del movimiento surrealista, Alan Glass mostró, desde pequeño, un gran talento para el dibujo y la pintura. Asimismo, sus largas estancias en el ambiente silvestre del monte Saint-Bruno, en Canadá, afinaron sus sentidos y determinaron en gran medida su estilo artístico.

El artista visual ingresó en 1949 a la Escuela de Bellas Artes de Montreal y fue alumno de Alfred Pellan, pionero del arte moderno en Canadá. Posteriormente, fue becado por el gobierno francés y se matriculó en la Escuela de Bellas Artes de París, la Escuela del Museo del Hombre y La Sorbona.

En este ambiente conoció a André Breton, Benjamin Péret, Victor Brauner, Roberto Matta, Alberto Giacometti y pintores expresionistas abstractos, entre ellos Joan Mitchell, Sam Francis y Jean-Paul Riopelle, quienes tuvieron un profundo impacto en su vida y obra.

Él mismo relataba que luego de ver una calaverita de azúcar en la casa de Aube Elléouët, hija de Breton, se sintió maravillado y decidió radicar en México. “Sentí que quería vivir en un país que creaba objetos así; podría parecer una motivación modesta, pero para mí fue algo muy intenso… Como México era un país surrealista, todo era posible”, declaró en una entrevista para la publicación Tendencas, del mercado del arte.

Perteneciente desde 1999 al Sistema Nacional de Creadores de Arte, estableció amistad con Manuel Felguérez, Alice Rahon, Pedro Friedeberg, Bridget Tichenor, Vicente Rojo, Kati Horna, Lilia Carrillo, Pita Amor y Leonora Carrington.

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