Alejandro Maci

Alejandro Maci estrena Santa Evita el martes 26: La serie no está pensada como biografía sino como un thriller

Todas sus características siempre me resultaron más que atractivas. En los años noventa había leído la novela de Tomás Eloy Martínez y me había parecido un relato extraordinario. Sabía también que en aquel momento la habían adquirido con la idea de hacer un largometraje, aunque ese proyecto no llegó a término. Con el auge de la miniserie me pareció fascinante la posibilidad de hacer más abarcadora la novela, que es de grandes bifurcaciones, de líneas argumentales diversas.

Ciudad de México, 23 de julio (MaremotoM).- Alejandro Maci es el productor artístico y director –junto a Rodrigo García, quien también se desempeñó como productor ejecutivo- de Santa Evita, la serie de siete episodios (habrá un octavo con elementos adicionales, como entrevistas y backstages) protagonizada por Natalia Oreiro, Francesc Orella, Ernesto Alterio y Darío Grandinetti. La serie se estrenará en plataformas el martes 26, coincidiendo con los 70 años de la muerte de Eva Perón.

-Se supone que recrear la vida de un personaje histórico como Eva Perón es un proyecto soñado para cualquier director. En este caso, ¿qué tenía Santa Evita para que aceptaras participar?

–Todas sus características siempre me resultaron más que atractivas. En los años noventa había leído la novela de Tomás Eloy Martínez y me había parecido un relato extraordinario. Sabía también que en aquel momento la habían adquirido con la idea de hacer un largometraje, aunque ese proyecto no llegó a término. Con el auge de la miniserie me pareció fascinante la posibilidad de hacer más abarcadora la novela, que es de grandes bifurcaciones, de líneas argumentales diversas. Es un material histórico magnifico, real, sobre el cual Tomás Eloy Martínez investigó toda su vida. El tuvo un enorme conocimiento y también una gran distancia intelectual para poder abordarlo con enorme libertad. Como texto literario es atrapante. Sabía que estaba involucrado Rodrigo García en la concepción del proyecto. Con ese punto de partida me pareció un desafío ineludible.

-¿Cómo fue el proceso de seleccionar los capítulos con los que se estructuraría el eje del relato?

-Estábamos en plena preproducción cuando se interrumpió la fecha del rodaje por la pandemia. En ese momento lo lamentamos, pero a la vez nos dio tiempo a una exhaustiva investigación histórica. No se filmó pero el proyecto nunca se detuvo. Más allá de la sensación de frustración fue muy rico. Yo no creo, como se suele decir, que la pandemia haya introducido una pausa en la vida de nadie. Es una metáfora bastante desafortunada. La vida no entró en pausa; solamente cambió. En ese período nos dedicamos a leer, a pensar, a ajustar los materiales. En los días de mayor confinamiento trabajamos diariamente por zoom con la producción, con Rodrigo en Los Angeles y yo en Buenos Aires. Hasta que pudimos empezar a filmar, antes de la existencia de la vacuna. Lo hicimos con protocolos tremendos, asumiendo los riesgos. De hecho, hubo contagios. Pero fue una experiencia fascinante.

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Santa Evita
Santa Evita

-¿Cómo fue la división de roles con Rodrigo García?

–El dirigió los dos episodios iniciales y yo los cinco que van a continuación. Pero estuvimos trabajando juntos en los siete episodios para conservar la unidad de concepto.

Santa Evita fue un proyecto en el que se manejaron cinco marcos temporales diferentes: ¿cómo se encaró esa segmentación?

–Todos los episodios tienen líneas temporales paralelas. El relato de Tomás Eloy Martínez compromete distintos momentos y la serie está concebida así. Va desde los años 50, cuando de alguna manera comienza, y desde allí atraviesa momentos anteriores y posteriores.

-¿Cómo se logró trasladar la historia de Evita a espectadores de más de 130 países sin caer en los localismos?

–No casualmente la novela es una de las más traducidas y más vendidas de la literatura argentina en el mundo. Hay un fenómeno que tiene que ver con figuras míticas, que generan interés y discusión. Fueron muy pregnantes desde mediados del siglo pasado hasta hoy. Por otro lado, el relato en el que se cuentan las vicisitudes que corrió el cadáver embalsamado de Eva no está estructurado como biografía sino como un thriller. Eso es sumamente universal. Hay un elemento real que es incuestionable, pero la mano del escritor le generó unos reveses novelescos extraordinarios, que vuelven magnética la trama.

Fuente: GPS Audiovisual / Original aquí.

 

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