Alejandro Ordóñez

Alejandro Ordóñez: el toque de realidad le da un trasfondo diferente a la novela romántica

El escritor explica su éxito, su proceso creativo y su cambio de dirección en la escritura. Es autor de libros para jóvenes como Nunca dejes de creer en el amor y En cada latido.

Ciudad de México, 3 de septiembre (MaremotoM).- Lleva cinco años publicando libros. Y, sin embargo, Alejandro Ordóñez (Gijón, España, 1993) se siente como un escritor novel. No es una contradicción, sino que ambas ciscuntancias están extremadamente relacionadas. Porque, al éxito de sus anteriores libros —Ojalá te enamores (2017) o Amar es de valientes (Altea, 2018)—, todos escritos en prosa poetica, este año se unió En cada latido (Nube de tinta) su primera novela y uno de los libros más vendidos del año. Aunque, en otra contradicción solo aparente, esta novela, superficialmente juvenil, atrapó a un publico muy diverso: “escribo sobre el amor y para eso no hay edad”, cuenta entusiasmado el escritor, “la pensé para un publico de 18 a 34 años y me encontré con lectores adolescentes a los que les está encantado así como a personas mayores —cuarenta, cincuenta años— que me estan escribiendo para contarme que les gustó mucho”.

Alejandro Ordóñez
El amor está en todas partes, dice el autor. Foto: Cortesía

Cuenta que en el último año comenzó a sentirse diferente con respecto a la escritura. “Empecé escribir En cada latido justo un año antes de la fecha de entrega, a los seis o siete meses me dí cuenta que no me gustaba lo que estaba haciendo y cambié el rumbo. En ese momentó entendí que ese primer borrador no era lo que yo esperaba para mi primera novela e inicié un nuevo proceso para cambiar de dirección sobre lo que quería escribir. Estoy en una condición afortunada mi editora, Amanda Calderón, tomó muy bien la noticia y afortunadamente en ese momento ya sabía cuál iba a ser a historia nueva y hubo mucho apoyo y comprensión por parte de ella”.

Ahora que Ordoñez logró salir de la cadena de producción literaria se toma con calma el tema de la presión, “mi editorial apuesta mucho por mí, me firman un contrato antes de tener yo propuesto algún libro. Yo, como autor, me comprometo a unas fechas de entrega luego trabajo para que esas fechas se cumplan, Amanda es quién es que me ayuda a consumar esos plazos. Tengo la suerte de trabajar con una editora maravillosa que me brinda confianza y mucho apoyo”. Mientras eso ocurre, Alejandro puede seguir navegando la ola de sus superventas como: En el cielo de tus labios (Altea, 2019), Nadie sale ileso del amor (Nube de tinta, 2020), Nunca dejes de creer en el amor (Nube de tinta, 2021).

El nuevo libro lleva, como no podía ser de otra manera, el sello Ordóñez. Una protagonista joven, Eva. Un chica de la Ciudad de México que no es feliz. Esta perdiendo el rumbo en el trabajo, con su pareja y con la vida en general, desde hace tiempo parece que no le va bien.

Ella es Eva y no sabe a que atribuir ese estado, pero decide dar un cambio a su vida, sale a buscar su propia felicidad, es entonces cuando comienza a redactar en su blog historias de amor de personas desconocidas. En la fórmula están presentes los protagonistas de varias edades, existen dramas y alegrías proximas al lector.

El resultado se traduce en un éxito arrollador. “En todos mis libros me encontré con el amor, el amor en todas su facetas. Escribí libros de prosa poética, unos ahondan el el amor de forma diferente, unos ven el amor de forma positiva, otros en el amor propio, otros tratan del desamor. En este caso, el trasfondo es el amor real, el amor sin máscaras, un amor como lo vive cualquier persona, puede haber infidelidades, dolor, pasión, un amor intenso, un amor sin hijos. Hay personajes con los que se pueden identificar muchas personas, este toque de realidad le da un escenario muy diferente al resto de novelas románticas que hay”.

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Alejandro agrega que no tiene una fórmula mágica para vender millones de novelas, aunque si se apunta un mérito, “no es que entienda mucho a los adolescentes o que intente hacerlo, lo que trato de retratar es al amor real que hay en todas partes”. El mismo cuenta que tuvo una infancia y adolescencia un poco complicada. La clave de su trabajo es otra: “me tomo en serio a mis lectores y a sus historias”. Hasta se dirige constantemente a ellos a través de sus redes sociales animándolos a participar y contar sus historias, es una operación para interactuar con sus leyentes.

Pese a su buena relación, quizá su cambio de direccion creativa se debe a su público. ¿No es una gran responsabilidad escribir un libro que puede ser el primero que alguien lee?

“Hay mucho de especial en lo que se lee en la adolescencia. Yo siento una gran responsabilidad hacia mis lectores y quise poner sobre la mesa la realidad de como vive el amor mucha gente. Pienso que cuando los jovénes se enfrentan a la lectura quizá no deban empezar con un libro de cuatrocientas páginas, pero quizá algo sobre prosa poética que les ayude a entender sus sentimientos. Yo todavía pienso en El médico, de Noah Gordon, que es uno de los primeros que leí. La idea es empezar de cero para que con el paso del tiempo esas personas decidan agarrar otro libro por su propia cuenta. Una responsabilidad que todos tenemos: generar lectores”.

Aquí hay otro perfil de Ordóñez. Si uno busca en la web AlfaRoi se encontrará con una agencia de marketing digital liderada por el escritor. Aparte de escribir libros y de interactuar con sus lectores, Alejandro se dedica a crear estrategias digitales creativas e innovadoras para sus clientes. Con un poco de pena confiesa que esto le quita un poco de tiempo para dedicarse a lo que más le gusta que es la literatura.

De todas maneras, no sustituyen lo principal. “Tengo la suerte de encontrar el equilibrio para seguir publicando. La editorial siempre es muy comprensiva con mis tiempos y con todo y me apoyan mucho. Con ellos encontré un lugar en el que me dan ese espacio”, asegura. El autor se refiere al fin de su escritura como “un elemento que le ayude a tocar el corazón de las personas y hacerlas pensar, hacer que se identifiquen con los personajes que lee”.

Buscar el nombre de su último ibro publicado en la web devuelve una infinidad de resultados, estre ellos el blog: En cada latido. Aparte de aparecer como un elemento de la novela, el sitio web que administra la protagonista del libro existe, “otra forma de marcar diferencia con respectoa a las novelas románticas es llevar la historia a la realidad. En la historia Eva, la protagonista, administra un blog que se llama: En cada latido y ese blog existe, es un sitio que sigue creciento y se alimentó con todas las historias de amor que me enviaron mis seguidores y que sigue aumentando con las historias que continuan enviando”.

Con el paso del tiempo, y gracias a su trabajo, Alejandro Ordóñez comienza a ser reconocido por su trabajo. Cuenta que cada vez es más frecuente que la gente lo reconozca por la calle y se acerque a él. Sin ir más lejor recuerda que esta semana fue a desayunar y la persona que lo atendió lo reconoció, ella lo miró en una presentación en la Ciudad de México y le pidio una foto. “Es algo estraño”, confiesa, “como escritor uno no se espera tener un perfil público, y es un poco raro que te reconozcan por la calle y aunque es raro también resulta muy gratificante”, concluye.

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