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Algunos apuntes para interpretar la contundente victoria del MAS en Bolivia

En cambio el MAS parece estar más cerca de transformarse en un movimiento como el peronismo: abarca sectores diversos, se apoya en organizaciones sociales sólidas y acaba de demostrar que sin Evo también puede ganar, lo que no es poco.

Ciudad de México, 20 de octubre (MaremotoM).- Algunos apuntes para interpretar la contundente victoria del MAS en Bolivia:

–El candidato presidencial, Lucho Arce, es un señor muy tranquilo que proviene del ámbito universitario, lo que contribuyó sin dudas a reconectar al partido con las clases medias urbanas que se habían alejado en los últimos años de gobierno de Evo. Pocos ex Ministros de Economía pueden ganar elecciones en América Latina. Aquí lo hizo Axel Kiciloff en la Provincia de Buenos Aires, ayer Lucho Arce en Bolivia. Sus gestiones al frente de las políticas económicas que favorecieron a las mayorías no son un dato menor para explicar estas victorias.

–Otro factor ineludible fue el desastroso gobierno golpista de Añez. En menos de un año la coalición de dinosaurios que asumió el poder reflotó todos los vicios del sistema anterior de partidos que preponderó en el país durante la llamada época de “la democracia pactada”. Repartija de la torta del poder entre aliados sin tener en cuenta otra cosa que las apetencias por destripar el estado, altos niveles de corrupción y un discurso del miedo anti MAS que se les terminó volviendo en contra.

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Elecciones en Bolivia. Foto: Cortesía DW

–La pésima gestión de la pandemia del gobierno actual que estuvo en el corazón del debate político preelectoral. Está visto que quienes practican la necropolítica a lo Bolsonaro a la larga pagan las cuentas. Las muertes confiando en la famosa inmunidad del rebaño no son gratis.

–La falta de proyecto político renovado y convincente por parte de las élites tradicionales que intentaron volver al gobierno democráticamente y que se expresaban en la candidatura de Carlos Mesa. Más allá de que era el menos radicalizado entre los candidatos conservadores, a Mesa no le alcanzó para seducir a más electorado del que había obtenido hace un año. Motivos varios: los cruceños ultras no le perdonan que durante su gobierno anterior haya permitido una transición pacífica que culminó con la llegada de Evo al poder por primera vez en 2.005. Y a muchos les hizo bastante ruido que rellenara las listas de diputados y senadores con gente que proviene de la “vieja política”, como bien los catalogó anoche en un programa de TV la ex presidenta del Senado, Adriana Salvatierra.

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–La torpeza de Camacho. Por lo que puedo leer en las redes de boca de sus propios seguidores, el ultra cruceño (que sólo obtuvo una victoria no tan espectacular en Santa Cruz de la Sierra), perdió el rumbo luego de ser unos de los protagonistas del golpe y se terminó creyendo su propio discurso de odio y misticismo berreta, cerrando las puertas a un acuerdo con Mesa que al menos los hubiera colocado en otra carrera. Pudieron más los viejos rencores entre el altiplano y el Oriente que el objetivo común de impedir el retorno del MAS.

Para finalizar, habría que hacer un análisis más exhaustivo de cuales son los movimientos populares que logran sobrevivir a los golpes en América Latina en las últimas dos décadas. El PT en Brasil está casi al borde de la extinción, cosa que demostrarán según los sondeos las elecciones municipales próximas. En el debe del partido de Lula está la entrega bochornosa de la política económica a los neoliberales que llevó a cabo Dilma en su último gobierno, lo que terminó generando una gran desconfianza entre su propio electorado. Del movimiento gestado en torno a Lugo en Paraguay queda muy poco. El personalismo sin organización tampoco goza de buena salud.

En cambio el MAS parece estar más cerca de transformarse en un movimiento como el peronismo: abarca sectores diversos, se apoya en organizaciones sociales sólidas y acaba de demostrar que sin Evo también puede ganar, lo que no es poco.

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