Amaranta Caballero

Amaranta Caballero: “El ojo avizor es observar, como hacen los pájaros”

La poesía no es sólo la forma de escritura que es un canto divino, sino también como la crónica de su tiempo, dice Amaranta, autora de El ojo avizor (Recuentos), de la colección Cocodrilos, de la Universidad de Guanajuato.

Ciudad de México, 10 de julio (MaremotoM).- Ir a Tijuana. Hacer un viaje. Convertirse como decía Benjamin en un flâneur baudeleriano y escribir poesía de todo lo que vemos. La crónica poética. Mirar la metáfora y todos los recursos que tengo para la escritura al servicio de un paisaje, de un personaje, de una situación.

Todo eso está en el libro Ojo avizor (recuento), de la joven poeta Amaranta Caballero Prado (1973), quien no reniega del término frívolo turista, pero antes prefiere viajera y antes que todo caminar y observar.

“No sé cuántos hayan muerto anoche / pero con seguridad fueron más de dos”, dice en su poema [hoy no limpié mis zapatos], mientras el cuerpo (ese cuerpo que llevamos a todos lados) habla de “Decir el cuerpo: tocar / Yema del índice sobre el filo del labio./ Vello erguido. Longitudinal.”

Amaranta Caballero
“No sé cuántos hayan muerto anoche / pero con seguridad fueron más de dos”. Foto: Facebook

Volvió a Guanajuato, su tierra natal. Allí le imprimieron el libro en la colección Cocodrilos, de la Universidad de Guanajuato, mientras hoy repara y arregla su biblioteca, saca las 60 cajas que se trajo de Tijuana de libros y escucha las exclamaciones de esa frontera límite que alguna vez la recibió.

–¿A qué se debe el título?

–Es un recuento. Estuve trabajando en mi temporada tijuanense, que fueron 17 años. Fueron textos que he ido publicando. Reuní todo el material de esa temporada. El ojo avizor explica esta circunstancia de ver desde arriba, observando viendo lo que sucede como hacen los pájaros.

–Por otro lado también es el corazón…como dices en tu poema [hoy no limpié mis zapatos]

–Sí, de alguna manera vivir la circunstancia de frontera implica estar alerta de otros modos, implica estar alerta de una realidad que nos sucede frente a la nariz. Ves a los migrantes saltando, ves el camino cotidiano. Una vez me pasó algo terrible, estar comiendo en el muro fronterizo y darme cuenta de que había una persecución, por parte de la policía sobre los migrantes. Es una realidad que no deja de ser una atrocidad de alguna manera y que no se puede normalizar tampoco, no es normal. Son personas que están en riesgo, gente que no regresa o que la deportan a las horas.

Amaranta Caballero
El ojo avizor explica esta circunstancia de ver desde arriba, observando viendo lo que sucede como hacen los pájaros. Foto: Facebook

–¿Cruzar por ahí me parece muy tonto?

–Los mismos migrantes nos dijeron que brincar por playa era lo más sencillo y por eso es lo más caro. No entiendo cuánto tendrán que reunir para que los policías, los coyotes, hagan el trámite para hacer cruzar a la gente. En esta zona geográfica tienen sus rutas. Los agentes lo saben muy bien, pero es una circunstancia de mucho convenio y dinero de por medio.

–Hablas también del cuerpo

–Con el cuerpo pasa todo, porque ese es nuestro lugar principal. En esta distancia, lejos de familia, el cuerpo se vuelve esa casa más potente. Tuve algunos pasajes de enfermedad, tuve registros varios que me hicieron volverme al cuerpo para atenderlo en los órganos que lo componen. Esa sístole y esa diástole que nos hace mantenernos en pie y a los que nunca prestamos atención. Cuando el cuerpo grita porque uno no lo está haciendo caso. El cuerpo habla, se comunica, nos habla como si fuera ajeno a nosotros. No lo atendía minuciosamente, ese texto del cuerpo, pensando en esos movimientos internos, me los dio el cambio de perspectiva, aunque no sé si he madurado. No pienso que soy inmortal como lo creía a los 20 años.

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–“Era la manera de asomarse./Ojo avizor: el hueco que atraviesa el cuerpo de un hombre. Un hombre-perro. Hacia el fondo de la cruz. Pequeñita. Sembrada sobre la tierra”…muchas imágenes surrealistas en un paisaje realista…

Amaranta Caballero
Amaranta Caballero también dibuja. Y dibuja pájaros. Foto: Faceebok

–El surrealismo está ahí y uno lo ve y lo podría denominar solo realidad. Definitivamente no invento, sino registro. Está sucediendo. Es una manera de hacer crónica. Ese texto Fascinación habla de un hombre en medio de un paraje. Sí podría sonar como surrealista, pero todos los artistas que se fueron por esa corriente era precisamente lo que ellos veían.

–Me encanta lo que dices de crónica, el nombrar lo que uno ve, hay como una crónica poética…

–La poesía y la crónica van de la mano. Los académicos que están haciendo análisis literario, son rígidos, pero creo que hoy estamos en una circunstancia interdisciplinaria. La poesía no es sólo la forma de escritura que es un canto divino, sino también como la crónica de su tiempo. El poeta es el cronista de su tiempo. Hasta en algunos casos de denunciar lo que sucede en su entorno.

–¿Dirías que tu nivel de observación te convierte en una cronista de la poesía?

–Podría decirlo así con ese desparpajo en el que te digo que el arte es interdisciplinario. Sí me creería una cronista porque soy observadora, uso el lenguaje muy llano, sin tantas metáforas, hago un recuento, un análisis, me gusta mucho el género epistolar. Tienen mucho de esas circunstancias de registro. Como tú comentabas ahí en el texto que me dedicas en Maremoto, salta la poesía, salta una metáfora, no puedo dejarlo de hacer así, a través de las cosas ir a otro lugar, no como una descripción narrativa per sé, sino a través de los brillos y los tintineos que la poesía nos da, estamos despiertos y observantes. A veces se nos va.

Amaranta Caballero
Leyendo su poesía en la Feria de León. Foto: Facebook

–¿El viaje también confluye para esta unión de crónica y poesía?

–Mis itinerancias se han debido a la poesía. Nunca pensé que el hecho de hacer ese trabajo me iba a brindar conocer otros lugares. En su mayoría ha sido por eso, no he sido turista por mi propio deseo de aventura. Soy una migrante nacional, emigrar de Guanajuato a Tijuana, equivale a ser una persona que se desplaza. Lo turístico tampoco pensarlo de manera peyorativa, en realidad uno es turista de su ciudad. Ahí está Benjamin hablando de este flâneur, caminando por las calles como si fueras nuevo.

La foto de entrada pertenece a Ale Meter.

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