Fernando Alonso

Ambición, influencias y el desierto: 8 razones para entender el regreso de Fernando Alonso

Es difícil creer que vaya a ganar algún Grand Prix más con Renault. No es un equipo de punta, no tiene la tecnología ni los medios más adecuados y esperar mucho de Alonso para dar el salto no necesariamente significa la decisión más sabia.

Ciudad de México, 8 de julio (MaremotoM).- Contra todos los pronósticos, salvo los de sus fanáticos, Fernando Alonso regresa a la Fórmula 1. Un nuevo contrato lo ligará a Renault, el equipo con el cual logró su primer triunfo en la máxima categoría (Hungría 2003) y sus dos únicos títulos (2005 y 2006). Quince años después de haber puesto final al reinado de Michael Schumacher -con aquel sorpasso por afuera en la 130R de Suzuka a más de 300km/h que cerró simbólicamente una era- y tras serios conflictos con McLaren, Ferrari, Honda y Toyota (en su paso por el WEC), el asturiano renueva sus credenciales. ¿Cómo fue que ocurrió? Ocho razones que, acaso, ayuden a explicarlo:

El talento

Aún pisando los 40, Alonso posee un talento conductivo muy, muy especial. Atractivo, lujoso, audaz, por momentos mágico. ¿Quedó desactualizado? Para nada. Su ética de trabajo continúa siendo muy poderosa, y su experiencia es inigualable. Mercedes no lo considera, RedBull tampoco, Ferrari y McLaren hacen todo los esfuerzos para olvidar sus borrascosos matrimonios con el español, pero un equipo del pelotón medio, que no gana desde que lo perdió (si no se tienen en cuenta los triunfos de Kimi Raikkonen con Lotus, básicamente el mismo equipo, en 2012 y 2013) encuentra cómo sentirse tentado.

El hambre

Alonso ha sido, siempre, un piloto hambriento. Su ambición de control es insaciable y su apetito por la F1 lo puede todo. Nunca se verá un Vettel tan voraz, por ejemplo, ni se le advirtió una característica similar a Nico Rosberg, por citar a los últimos campeones. La brasa en el corazón del asturiano jamás se apaga. Nunca dejó de sostener que su meta era regresar a la Fórmula 1, aun cuando parecía ser el único que pensaba que ese objetivo podía ser posible. Ni siquiera una fortuna personal superior a los 250 millones de euros podía disuadirlo.

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Alonso se hizo un nombre en Renault entre 2003 y 2006: ¿su regreso ayudará al equipo a encontrar el camino de regreso a las formas ganadoras? Foto: F1HOME

La disponibilidad

Carlos Sainz fichó para Ferrari pero solo podrá trabajar con ellos desde el 1° de enero de 2021. Algo similar podría ocurrir con Sebastian Vettel si el alemán encuentra otro palenque dónde atar su caballo en la siguiente temporada. La gran ventaja que ofrece Alonso es su presencia inmediata. Ya. Salvo por su compromiso para las 500 Millas de Indianápolis, no tiene otro desafío en lo que resta de 2020, ya que no defenderá sus doble victoria consecutiva en las 24 Horas de Le Mans. Eso podría ser de extremo valor, trabajando con el equipo en su base de Enstone y con un adicional que no puede soslayarse…

La presión

Contar con Alonso desde esta semana supone un aditivo de presión sobre Dan The Man Ricciardo, que ya arregló su contrato 2021 con McLaren de una manera poco amistosa para con Cyril Abiteboul, el DD que está sosteniendo los trapos en Renault, y que se lo hizo saber de la peor manera: la pública. Con la camiseta negra y amarilla ya puesta, Alonso puede ser utilizado por Abiteboul para recordarle a cada instante a Ricciardo que cualquier caída inexplicable de rendimiento podría devenir en un reemplazo automático.

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La influencia

A esta altura, Alonso no precisa a Flavio Briatore como manager: sabe nadar perfectamente solo entre las pirañas del automovilismo internacional y no se priva de tirar sus buenas dentelladas. Pero el italiano es un gran lobbista y, además de aportar lo suyo en estas negociaciones, nunca dejó de pronunciar en el oído de su antiguo representado las palabras que este siempre quería escuchar.

Fernando Alonso
Alonso ha agregado una segunda victoria de 24 horas en Le Mans a su CV desde que dejó la F1, pero ansiaba regresar a la parrilla del Gran Premio. Foto: HOME F1

La dirección

Luca De Meo es, desde el 1° de julio, el flamante director general de Renault. Viene de pasar la última década en España, dirigiendo la Seat y actuando en Volkswagen. Su mujer es española, y es indudable que sabe el peso que posee todavía el nombre de Fernando Alonso en su país y en Europa. Italiano como Briatore, además, su preocupación principal pasa por sacar a flote la compañía, pero también para eso necesita un equipo de carreras que lo haga mejor de lo que lo hizo hasta ahora.

El marketing

¿Qué mejor, entonces, para cumplir ese plan, que recuperar al hombre que le dio a la marca sus dos únicos títulos como constructor? Todo el mundo sabe quién es Alonso… Y Renault, que posee capacidad para fabricar 5,5 millones de autos por año en todo el mundo pero que el año pasado solo tuvo demanda por 3,8 millones, podría contar con el español como un gancho adicional para ofrecer 0kms por todo el planeta…

El desierto

Bien mirado, ¿con qué otra alternativa contaba Renault para rellenar la butaca que dejará Ricciardo? El chino Zhou aparecía como primera alternativa, y desde el punto de vista del marketing podía ser muy atractivo -el primer piloto de esa nacionalidad en un equipo ganador en la Fórmula 1- pero no cerraba desde lo deportivo: para una segunda butaca habría sido óptimo, pero con un líder fuerte que supiera llevarlo, no con Esteban Ocon como contrapeso. ¿Niko Hulkenberg? Habría sido una convocatoria de pura transición, poco apta para un momento delicado en el que el equipo debe convencer al board de que vale la pena mantener el equipo cuando la plantilla de la compañía a nivel mundial debe reducirse en un 25 por ciento…

La pregunta que todo el mundo se hace: ¿puede tener éxito?

Es difícil creer que vaya a ganar algún Grand Prix más con Renault. No es un equipo de punta, no tiene la tecnología ni los medios más adecuados y esperar mucho de Alonso para dar el salto no necesariamente significa la decisión más sabia.

Pero esa falencia podría funcionar, de alguna manera, como un catalizador. Alonso sabe en su fuero íntimo que la victoria correrá por su cuenta y la derrota las facturará Renault. Ya acumuló suficientes manchas en su campaña de Fórmula 1 como para preocuparse por una más. Eso incluye, también, el reflotamiento mediático del SingapurGate, aquella victoria de 2009 producto de un complot del que, parece, era el único que no sabía nada…

Fuente: Pabo Vignone / Original aquí.

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