Ignacio Casas

Amelio, mi coronel, de Ignacio Casas: la vida de un personaje transgénero en la Revolución mexicana

Fue precisamente con La esclava de Juana Inés (Grijalbo) donde hablamos precisamente de rescatar a todos los personajes olvidados de la historia mexicana, que por supuesto cuentan leyendas y situaciones vivas, difíciles de clasificar en esas narraciones oficiales, emitidas desde el poder.

Ciudad de México, 24 de mayo (MaremotoM).- “A los veintiún años, con enaguas y rebozo, Malaquías Amelia de Jesús se unió al Ejército Libertador del Sur, en compañía de la Casimira, la pistola de su amado y difunto padre y de ese espíritu voluntarioso que tanto le caracterizó”, este es el principio de la sinopsis del libro Amelio, mi coronel, que escribió el historiador Ignacio Casas, quien había ganado el Premio a la Novela Histórica del Claustro de Sor Juana, con su perfil de la criada de Sor Juana Inés de la Cruz.

Fue precisamente con La esclava de Juana Inés (Grijalbo) donde hablamos precisamente de rescatar a todos los personajes olvidados de la historia mexicana, que por supuesto cuentan leyendas y situaciones vivas, difíciles de clasificar en esas narraciones oficiales, emitidas desde el poder.

Amelio, mi coronel está escrita en primera persona, tratando de describir no sólo el campo de batalla, sino también como esta persona fue admirada y respetada por generales, capitanes e incluso por la tropa. Amelio Robles luchó junto a notables revolucionarios: Chon Díaz, Heliodoro Castillo, Adrián Castrejón y, por supuesto, Emiliano Zapata.

“Esta novela fue escrita por garra y se trata de un personaje complejo que deberíamos conocer todos”, dice Ignacio Casas.

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Como coronel, Amelio Robles dirigió más de quinientos soldados, luchando contra el enemigo, así como contra aquellos que cuestionaban su identidad. Amelio, mi coronel es una obra repleta de pasajes emocionantes, un homenaje a la vida que uno elige.

“Es un personaje fascinante, invisibilizado por mucho tiempo, por prejuicios y porque siempre tendemos a hablar de los héroes y de los villanos y de las personas que están abajo, un poco escondido. Mientras estuvo vivo, era muy mediático, hay una nota en El Universal y Gertrud Duby, una historiadora europea le hizo algunas entrevistas y posteriormente algunas historiadoras sacaron a la luz este personaje, aunque siempre tratándolo de “La coronela”. La doctora Gabriela Cano nos advirtió que era un personaje transgénero. Amelio luchó por eso toda la vida y se fue afirmando como tal durante su existencia”, afirma el autor.

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Ignacio Casas
Novela editada por Grijalbo. Foto: Cortesía

“La novela está dividida en tres partes, la infancia, la Revolución y lo que pasó después de la Revolución. Al vivir un ambiente tan adverso en el que vivió Amelio Robles, encontró en los animales una gran compañía y cariño, incluso seres que nos escuchan. Tiene una relación entrañable con los caballos y su vínculo con los animales es muy fuerte”, expresa.

La tropa de Amelio Robles en Guerrero estaba comandada por alguien que era rudo, pero también el que sabía cómo darles de comer, cómo mantenerlos a raya e “increíblemente todos querían estar al mando de él”.

“Hay una parte en la novela donde el personaje dice, soy Amelio y he hecho que los demás me reconozcan y me respeten así”, afirma.

“Desde el principio, su nombre completo es Malaquias Amelia, el santo del día en que nació, el 3 de noviembre y eso me da para armar un conflicto entre sus padres. Malaqui era patrimonio del padre, quien murió cuando Amelio tenía tres años y el personaje literario que creo conserva la pistola de su padre y la llama La Casimira”, dice Casas.

Ignacio Casas
La novela fue un reto Foto: MaremotoM

La novela fue un reto, “yo conocía al personaje, charlando con un historiador y me llamó mucho la atención. Platicando con mi editora Eloísa Nava y la escritora Mónica Lavín, apareció el personaje, escribí un capítulo y se armó una relación de complicidad con Eloísa y tengo esta novela donde están mis lecturas, mis maestros, como David Huerta”, afirma.

“Me atrae mucho los personajes que no hemos visto. Tomé un seminario con Isaí Moreno, a propósito de Nuestra Señora de París, de Víctor Hugo y me invita a escribir sobre los personajes escritos por este genio Víctor Hugo. Me gusta novelar, me gusta la ficción, para persuadir al lector con la realidad llena de recursos literarios, con imágenes”, concluye.

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