Ana Elena Mallet

Ana Elena Mallet y Félix Tissot: Esta modernidad hecha a mano, de la que se ha hablado poco, ha sido muy potente

Félix Tissot, un ceramista de procedencia francesa, llegó a Taxco, México, en 1956, cuando la ciudad emergía como una bulliciosa capital turística y pronto se volvió un personaje emblemático por méritos propios. Con Sara Schulz, al frente de ffaauunnaa, aquí está el libro que evoca la exhibición en el Museo Franz Mayer y que documenta toda la investigación de Ana Elena Mallet.

Ciudad de México, 27 enero (MaremotoM).- Ana Elena Mallet debe de ser una de las personas que más saben de Diseño en México. ¿Qué significa esto? Como curadora, no solo sabe, sino que también investiga hasta encontrar circunstancias y personas absolutamente originales que fueron construyendo la historia nacional de esta especialidad.

Especializada en diseño moderno y contemporáneo, algunas de sus muestras son: “Clara Porset: diseño y pensamiento” (Museo Jumex, Ciudad de México, 2020), “US-Mexico Border: Place, Imagination, and Possibility” (The Craft and Folk Art Museum, Los Ángeles, 2017-2018) y la exhibición “Felix Tissot. Lo eterno y lo moderno”, en el Museo Franz Mayer, en la Ciudad de México, de la cual este libro forma parte.

También ha publicado Silla mexicana (Arquine-Secretaría de Cultura, 2017) y La Bauhaus y el México moderno. El diseño de Van Beuren (Arquine-Conaculta, 2014).

Editado por ffaauunnaa, una editorial que comanda Sara Schulz, el libro dedicado a Félix Tissot hace ingresar a un mundo totalmente desconocido y a la vez tan propiamente mexicano.

Félix Tissot, un ceramista de procedencia francesa, llegó a Taxco, México, en 1956, cuando la ciudad emergía como una bulliciosa capital turística y pronto se volvió un personaje emblemático por méritos propios.

Ana Elena Mallet, entonces, moldea la trayectoria creativa de Tissot y transmite las cualidades que lo hicieron un pionero del diseño, no sólo por los objetos que creaba, sino por la visión para proponer un modo de producción inclusivo y colaborativo, aunada a la sensibilidad para unir lo mejor de varios mundos en una empresa que hoy en día se llamaría “sustentable”.

En palabras de Mallet, el artista “supo aportar a su estética un diseño innovador y moderno sin perder la esencia de la tradición”.

–Siempre tratas de rescatar a estas figuras que hacen la tradición y la historia mexicanas. ¿Cómo te sientes con este libro?

­–Me siento muy contenta, fue un trabajo muy colaborativo. Yo tengo la convicción de que esta historia del diseño que está por construirse no es una historia hegemónica, ni lineal, sino que está compuesta de muchas pequeñas historias. En eso me ha interesado trabajar, Muchos de esos inmigrantes, que llegaron a México como un país exótico y primitivo, trajeron la tradición a la mesa y la pusieron a dialogar con la vanguardia. Sale un diseño muy único, regional, artesanal, Félix Tissot forma parte de estas pequeñas historias que aúna a la tradición, a la comunidad indígena, la historia regional, de los que se ha hablado poco y que documenta un documento de Taxco, entre los años 30 y los años 70.

Félix Tissot
El libro de Ana Elena Mallet, se presentará mañana vía zoom. Foto: Cortesía

­–Eres muy detallista, ayer por ejemplo ponías en Facebook esta hermosa cuchara para la mermelada de naranja, pero al mismo tiempo tienes una visión muy amplia

–Creo que hay una parte que no hay que perder de vista esta visión panorámica del diseño en México, no son sólo los migrantes, sino que dialoga con el pasado artesanal, con el pasado indígena, pero al mismo tiempo estábamos viendo al futuro. Esta modernidad hecha a mano, de la que se ha hablado poco, pero ha sido muy potente. A mí me interesan esas dos visiones, la panorámica y el poder contar con estas historias pequeñas, que son fundamentales, para ir construyendo la perspectiva mayor.

–México es un país de diseño, ¿por qué no hay teóricos que estudien la especialidad?

–Porque el Diseño es una especialidad relativamente reciente. Es una disciplina de mediados del siglo XX, que apenas estamos empezando a ver para qué sirve el diseño. Hemos visto en la última década bazares, exposiciones, pero también creo que hace falta este lugar donde tenemos que pensar para qué sirve, de dónde viene, el diseño. En los próximos años comenzaremos a ver más los historiadores del Diseño, una vez que se entienda el amplio espectro de la disciplina y el origen de la disciplina.

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–Ahora, ¿qué pasa con lo tecnológico? ¿Se encuentran o se rechazan lo artesanal con lo tecnológico?

–Creo sinceramente que el Diseño en México forma parte de esos dos binomios culturales, son fuerzas que se oponen, a veces se atraen. Lo manual versus lo digital, lo contemporáneo versus lo moderno, la tradición versus la modernidad, todo eso forma parte del Diseño mexicano. México es un país que tiene una profunda tradición artesanal, pero donde también los diseñadores están armando usinas e hisopos. Me resulta uno de los países más interesantes para hacer diseño, la tradición sigue viva y transformándose, pero por otro lado está esta parte tecnológica que está a la orden del día.

–¿Qué pasa hoy? El mexicano antes buscaba la vanguardia, ahora hay muchas importaciones, muchas cosas chinas y baratas

–El mercado está inundado de productos asiáticos, súper económicos, pero por otro lado hay dos generaciones de diseñadores, que en este tratarse de situar ante una globalización desmedida que nos ha hecho perder una identidad, están retomando una visión hacia el interior. Lo que me parece interesante es que se busca una identidad local, ya no una nacional. Una identidad propia nos hace competir en un mercado donde hay productos masivos, plastificados y súper económicos.

­–Félix Tissot fue una muestra y luego nació este libro, que tiene unas fotos maravillosas…no creo que haya otro libro dedicado a Tissot con tanto detalle

–Es cierto. Me importaba mucho sacar el libro, porque lo pasa en el Diseño, que realizamos exposiciones y nunca hay dinero para poder hacer una publicación que documente esa investigación. Estuve trabajando durante 10 años, entendiendo el contexto de Taxco y el contexto de México. La exposición fue en el museo Franz Mayer, siguiendo esta línea de los inmigrantes. La idea era sacar una suerte de catálogo, luego se incorporó Sara Schulz, de ffaauunnaa, y ahí fue como una primera revelación. En el sentido de que una diseñadora y yo íbamos a publicar fácilmente un libro, pero cuando se involucró a una editora, que sabe de libros ilustrados, el libro alcanzó otro nivel. Ya no es un catálogo, aunque incluye toda la información, pero es un libro de mucho más amplio espectro. Tiene el texto de Gobi Stromberg, que documenta el Taxco de aquella época y da cuenta a través del trabajo de archivo, documenta el trabajo y la vida personal de Félix Tissot. María Marín, la diseñadora, entendió muy bien la filosofía de Tissot, de lo hecho a mano. Las fotografías de Francisco Kochen, que fueron muy adecuadas, también hay un registro de la parte museográfica de la exposición. En esta construcción de la historia del diseño en México, no tenemos dinero para hacer publicaciones, hacemos estas grandes investigaciones y luego vienen los que tienen doctorados o post-doctorados de otros países y se apropian de esa investigación. Si no tenemos la visibilidad en otro idioma, como es el inglés, se pierden nuestras investigaciones o te la roban directamente.

Ana Elena Mallet
Portada del libro dedicado a Félix Tissot. Foto: Cortesía

–Tú dices en el libro que Taxco era un argumento muy atractivo para el diseño de la época, pero Taxco me sigue pareciendo hoy una ciudad mágica al respecto

–Lo sigue siendo. Taxco es una ciudad que tiene un encanto, es un centro de diseño y de mucho pensamiento intelectual. Los grandes escritores pasaron mucho tiempo en Taxco. Hoy hay un gran grupo de diseñadores trabajando sobre la plata, la FAB de la UNAM tiene una sede importante ahí. Sin embargo, la ciudad tiene sus altas y sus bajas, pues queda atrapada en este círculo de violencia que vivimos en el país, aunque luego vuelve a surgir, con todo su esplendor, luego tiene otra vez los momentos de crisis. Yo cada vez que regreso a Taxco encuentro una nueva historia.

–Cada vez que sales es algo que uno no espera, nadie te iguala, querida Ana Elena, es un piropo esto

–Sí, gracias. La verdad es que sí. He logrado reinventar mi profesión y con esto nutrir este imaginario del Diseño en México. Doy clases de Historia del Diseño en México, que no se da en otra facultad.

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