Andrés Roemer

Andrés Roemer: la época dorada

Hay una trayectoria de millones de pesos en una etapa en la que el exdiplomático tuvo relación con los gobiernos federales. En esta columna, que la periodista Linaloe Flores mantiene en La Cerradura, cuenta todos sus mecanismos.

Ciudad de México, 18 de mayo (MaremotoM).- El dinero público percibido por Andrés Roemer Slomianski permanece para la posteridad en los mecanismos de transparencia como crónica fiel de un tiempo en que un intelectual mexicano fue rodeado de prestigio.

El principio se ubica en 2002 cuando fue secretario técnico del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (hoy secretaría de Cultura) durante un año en el gobierno de Vicente Fox Quesada (2000-2006). Luego hay un salto a 2013, cuando fue nombrado cónsul en San Francisco, California, cargo que dejó en 2016. Después, ese mismo año, aparece como embajador en temas de cultura ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), posición en la que estuvo sólo unos meses.

En promedio, en ese paso por la administración pública federal, el gobierno le pagó al año 1 millón 790,035 pesos a valor actual, de acuerdo con las propias declaraciones patrimoniales que Roemer Slomianski entregó a la Secretaría de la Función Pública y que hoy pueden ser consultadas a través de Declaranet. En 2015, como diplomático, ganaba 174, 907 pesos al mes (unos 221,184 pesos de ahora).

Pero eso no era todo. Con su nombre propio fue proveedor del gobierno de Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012), lo cual no está asentado en ninguna declaración patrimonial porque más que funcionario, fungía como empresa física. Andrés Isaac Roemer Slomianski brindó asesoría por 21 días para “determinar los criterios teóricos para el desarrollo de industrias creativas” del extinto programa Proméxico, por lo que cobró 1 millón 500,000 pesos (2 millones 120,632 pesos de ahora).

Es decir, por día ganó 71,428 pesos (176,719 pesos de ahora) en la época calderonista.

Incorporado a la Secretaría de Economía, Proméxico fue creado en 2007 en el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa como parte de una política que intentaba promover el turismo y el comercio exterior, además de atraer Inversión Extranjera Directa. En poco más de una década de operación se encargó de promover la internacionalización de las empresas mexicanas y brindar asesoría sobre tratados internacionales.

De los servicios de Andrés Roemer sólo se encuentra una ficha en el Portal de Obligaciones y Transparencia. En Compranet, el contrato aparece sin datos ni documentos adjuntos que den cuenta sobre qué hizo con exactitud bajo ese contrato y si entregó documentos o estudios o de qué manera realizó ese apoyo. Pero es posible ver que esa asesoría la brindó en exclusiva pues no aparece ningún otro registro con tal servicio en los archivos del gobierno.

Consumada la asesoría de Andrés Roemer, se generaron proyectos como la Ciudad Creativa Digital, Puebla Capital Mundial, así como el otorgamiento de apoyos a proyectos de la industria cinematográfica y audiovisual a través del Fondo ProAudiovisual. La Ciudad Creativa Digital fue un mega proyecto en Guadalajara, Jalisco, anunciado como detonador de inversiones por el entonces presidente Felipe Calderón Hinojosa, pero que se fue a las ruinas.

Al tiempo, la fundación Poder Cívico AC en la que aparecía como representante legal y presidente (aún aparece así) percibió 72 millones 588,000 pesos (83 millones 355,048 pesos a valor actual) entre 2013 y 2018. El flujo de dinero hacia la organización y su puesto en el gobierno se mantenía sin cambios; no obstante que Andrés Roemer declaró que tenía un posible conflicto de interés por estar vinculado a esa asociación con una “participación voluntaria”. Un año después, cambió esa especificación y suscribió que carecía de “posibles conflictos de interés”; no obstante que aún era presidente de esa asociación civil. (Toc-toc … Puedes consultar el documento que da cuenta del dinero recibido por la asociación al final de la nota).

Te puede interesar:  Estamos ciegos con la selección mexicana: Alonso Pérez Gay J

Eso quedó como rastro en los archivos de transparencia del gobierno mexicano. Los datos abiertos dan cuenta de un afluente de dinero hacia la persona de Andrés Roemer quien hoy se encuentra en el epicentro de uno de los escándalos de abuso y violación sexuales más dramáticos de los últimos años en México. Decenas de mujeres lo han señalado tanto por la vía penal, los medios y las redes sociales. Sin conocerse entre ellas, coincidieron en la descripción de un modus operandi en la que la propia casa y sede de la fundación, le servía para cometer estos abusos. Había automóviles de lujo, libros, obras de arte y hasta una especie de sala de cine.

Roemer frente al espejo de su declaración patrimonial

De acuerdo con la Ley General de Responsabilidades Administrativas, los funcionarios mexicanos pueden dejar de manera pública su declaración patrimonial o suscribir en la misma: “El servidor no aceptó hacer públicos sus datos patrimoniales”. Ello pone en el espejo a los políticos en su voluntad en transparentar su fortuna.

Roemer fue un funcionario sin reparos en sus declaraciones iniciales, las de 2002 a 2003 y luego en las de 2013 hasta 2014. Así, publicó en 2002 que el año anterior había adquirido de contado un BMW modelo 1998, así como una voyager en 1998; que de la misma forma había comprado muebles de oficina y de casa, así como equipos de cómputo y gobelinos.

No tuvo peros en hacer público que en 1999 había adquirido una casa al contado de 3 millones 500,000 pesos, con 1,100 metros cuadrados construidos en un terreno de 350 metros cuadrados. Ni que en 2011, también con un pago inmediato de dos millones 706 mil 828 pesos, se hizo de un departamento de 171 metros cuadrados.

Andrés Roemer
Está acusado de delitos sexuales. Foto: Cortesía

Ni que dos años después, incrementó sus bienes con una camioneta Suzuki Gran Vitara, un Jetta gen, dos Mercedes Benz (uno pagado en dólares) y un automóvil Volkswagen Polo GTI BI Turbo DGS.

Andrés Roemer no omitió hacer público que se hizo de tajo de un “lito carbón” de Picasso en 32 mil dólares en 2013, ni que se hizo de cuatro relojes por 25 mil dólares americanos en 2008; tampoco que compró sillones, comedor, camas y libreros por 400 mil pesos. Tampoco se guardó que en 2013 tenía cinco cuentas bancarias -una en dólares- y algunos fondos de inversión. Y en 2014, no dejó de informar al público que abrió una segunda cuenta en dólares.

Para 2015, su estilo de presentar declaraciones patrimoniales cambió. Dejó de publicar los valores de sus bienes y cuentas bancarias.

Y en 2016, de plano decidió ya no hacer público nada, ni un inmueble, ni un reloj, ni un automóvil. Como funcionario público se volvió opaco y clausuró las miradas sobre su fortuna.

Fuente: La cerradura / Original aquí.

Comments are closed.