Selva Oscura

Antonio López y Alberto Castro Leñero en la exposición Selva oscura

Uno es abstracto y el otro es figurativo, pero hay un común denominador: el acercamiento a las ramas de los árboles. Hoy se inaugura en el Claustro de Sor Juana.

Ciudad de México, 15 de marzo (MaremotoM).- Siempre que le digo que le voy a hacer una entrevista por zoom, el escultor Antonio López se va por la tangente, quiero decir, nunca puedo grabarlo para poder pasarlo por nuestro canal de YouTube, lo que no quita la gratitud que siempre representa poder hablar con él, tan metido en nuevos proyectos como el que lo unirá con Alberto Castro Leñero, en una exposición que se llevará a cabo en el Claustro Sor Juana.

Una reflexión sobre la destrucción del hombre y la naturaleza es lo que los ha llevado a hacer esculturas elaboradas con troncos y ramas de un cedro y una jacaranda que cayeron derrumbados en una calle de la Ciudad de México

“Su intención es tocar al individuo con la conciencia de formar parte de un entorno ecológico que se va perdiendo, con la responsabilidad de que él mismo es naturaleza que se va agotando”, dice el boletín de prensa.

Alberto Castro Leñero y Antonio López presentan la exposición Selva oscura, integrada por 13 obras –8 del primero (pintura y escultura) y 5 (esculturas) del segundo–, donde ambos tejen un universo que evoca la naturaleza.

“A Castro Leñero lo conozco desde hace bastante tiempo. Tiene unos murales en el Metro Tasqueña. El apellido es muy sonado en el ambiente artístico. Expusimos juntos y me puse en contacto con él, después de acercarme a su trabajo pensé en él como para hacer este diálogo entre las personas y la naturaleza, especialmente los árboles”, afirma Antonio López.

Uno es abstracto y el otro es figurativo, pero hay un común denominador: el acercamiento a las ramas de los árboles.

Ante la serie de incendios que durante 2021 afectaron gravemente el Bosque La Primavera (declarada Área de Protección de Flora y Fauna, ubicada entre Zapopan, Tlajomulco de Zúñiga, Tala y El Arenal, en el estado de Jalisco), cuenta Antonio López cómo la tristeza y la aprensión ante semejante devastación lo llevaron a explorar la relación entre el ser humano y la naturaleza, los complejos entrecruzamientos que hay entre ellos, las consecuencias de la destrucción del medio ambiente a causa de ciertas actividades humanas.

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Selva Oscura
Las esculturas están elaboradas con troncos y ramas de árboles rescatados. Foto: Cortesía

De ahí surgen las esculturas de la presente exposición, elaboradas con troncos y ramas de árboles rescatados, con el “deseo de dotarlos de una vida nueva”. Los fue tallando hasta hacer brotar formas humanas: “Troncos, ramas, raíces de los árboles me hicieron pensar en el sistema nervioso y en el sistema circulatorio humanos, pues justamente se parecen en su estructura y su disposición”.

Esa comparación empezó a darme vueltas en la cabeza: López recordó entonces la obra de Castro Leñero, quien asimismo ha trabajado piezas en madera, en su caso, abstracciones que son también un entramado de árboles, de selvas, de bosques, de ciudades, de personas: “juegos de totalidad”, células –arbóreas– que ramifican en ideas, en imágenes, en materiales, en texturas, en color, en movimiento armónico de luz y oscuridad.

“En Alberto veo la naturaleza en pleno, está muy clara”, afirma López.

Selva Oscura
Selva oscura: evocación de los árboles en la ciudad, visiones y propuestas estéticas hermanadas desde una misma raíz. Foto: Cortesía

Así, descubriéndose similares, de la conjunción de ambos ejercicios plásticos nace Selva oscura: evocación de los árboles en la ciudad, visiones y propuestas estéticas hermanadas desde una misma raíz, red con una misma preocupación. Alberto Castro Leñero –con ocho piezas de pintura y escultura, dos de las cuales constituyen el eje curatorial– y Antonio López –con cinco esculturas– dialogan y cada uno en su estilo –uno de forma abstracta y otro, figurativa– llevarán al espectador interpelándolo, invitándolo a involucrarse mientras recorre el espacio de exposición en búsqueda de la naturaleza primigenia.

“He tenido la libertad y la locura de ir cambiando conforme cambiaba yo como artista y como ser. Al principio me interesaba mucho la infancia, ahora me interesa la naturaleza. La naturaleza como especie y como sociedad”, dice López.

“Este círculo que se completa entre la niñez y la vejez me conforma ahora”, afirma.

En los últimos años, Alberto Castro Leñero ha incorporado a su producción propuestas de arquitectura y urbanismo para realizar pabellones transitables. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte FONCA.

La curaduría estuvo a cargo de los propios artistas en colaboración con Alex Aceves.

La exposición podrá ser visitada de lunes a viernes, de 10:00 a 17:00 horas y sábados de 10:00 a 14:00. Se inaugura hoy.

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