Astor Piazzolla

Astor Piazzolla es repertorio natural de cualquier músico de concierto

La historia de Astor no se mide sin la presencia de la profesora, concertista y compositora Nadia Boulanger, quien cuando lo conoció lo reconcilió con el bandoneón y con el tango: ¡Toca Piazzolla, ahí estás tú!

Ciudad de México, 10 de marzo (MaremotoM).- Mañana se cumplen 100 años del nacimiento de Astor Piazzolla, un genio argentino que ha visto su música volverse global y que ha hecho revalorizar el tanto, el género que primero lo rechazó y luego lo acogió como nadie.

Astor Pantaleón Piazzolla nació el 11 de marzo de 1921 en la ciudad de Mar del Plata, en el seno de una familia inmigrante italiana y sus padres se trasladan a Nueva York para progresar económicamente.

Vicente (“Adiós, Nonino”) abre una peluquería y él, Astor, se interesa más por la música.

“Mi padre escuchaba tango todo el tiempo, acordándose con nostalgia de Buenos Aires, de su familia, de sus amigos con. Siempre solo tango, tango”, recordaría el músico años después. Vicente le regala un bandoneón y él no llega a entusiasmarse por el tango, a él solo le interesaba Johann Sebastian Bach.

La historia de Astor no se mide sin la presencia de la profesora, concertista y compositora Nadia Boulanger, quien cuando lo conoció lo reconcilió con el bandoneón y con el tango: ¡Toca Piazzolla, ahí estás tú!

Julio Rivarola
Astor Piazzolla y su quinteto: En México. Foto: Cortesía

“Yo pensaba que era una basura porque tocaba tangos en un cabaret, pero resulta que tenía una cosa que se llama estilo”, dijo Piazzolla y a partir de ahí empezó su camino con el octeto, con el quinteto, con renovar el tango y con hacer su música “caiga quien caiga”.

Desde “Libertango”, “La muerte del ángel”, “Tristezas de un doble A” “Oblivion”, “Escualo”, son algunas de sus obras más conocidas.

Falleció el 4 de julio de 1992 Piazzolla, a los 71 años. Dejó un legado y una obra musical de más de 300 tangos y 50 bandas sonoras.

En México, entrevistamos al concertista de guitarra y promotor musical Julio Rivarola, quien en 2003 tuvo la inspiración de reunir al quinteto de Astor Piazzolla, para que tocara dos conciertos en nuestro país.

Se llamó Tango Hora Cero, Piazzolla, El Quinteto, formado por Pablo Ziegler (piano), Horacio Malvicino (guitarra), Fernando Suárez Paz (Violín), Héctor Cónsole (contrabajo) y Walter Castro (bandoneón). Estaba además la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, con la dirección del maestro José Areán.

–¿Quién fue Astor Piazzolla para ti?

–Bueno, Astor Piazzolla, para los jóvenes músicos argentinos de los que yo formaba parte, estaba en todas partes. Teníamos la posibilidad de verlo tocar en vivo. Mucho. Había un lugar en Córdoba que se llamaba Atenas, donde se jugaban partidos de básquetbol y hacían conciertos con grandes músicos. Ahí pude verlo varias veces, con el quinteto, con el octeto, escucharlo en medio de un silencio sepulcral. Lo pude ver un par de veces en Buenos Aires, un teatro chico en la calle Florida. Su música era como una gran luz dentro de toda la gente que no curtía el tango tradicional.

–Él era una persona sumamente normal, pero también un gran intelectual a la hora de abrevar música

–Conocí a muchos músicos que tocaban con él, era un tipo terrible, un tirano, un dictador, no se podía mover una sola nota sin que él la autorizara. La clave de Piazzolla está en como él absorbió el tango tradicional de Buenos Aires. Su cabeza estaba puesta en la música clásica, empezando por Bach, cuando se fue a estudiar con Nadia Boulanger, fue ella la que le dijo que tenía que tocar tango y se volvió Piazzolla.

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–¿Tocas en la guitarra a Piazzolla?

–Sí, claro, por supuesto. He tocado las cuatro estaciones y dos de los tangos. Piazzolla y la guitarra clásica parece que siempre fueron enemigos. La guitarra es muy limitada para transmitir no las notas sino el clima de Piazzolla. El bandoneón tiene dos líneas de botones por los dos lados y suena cuando el fuelle se abre. La respiración del bandoneón es lo que eleva y baja el sonido. Eso en la guitarra es imposible.

–Trajiste al quinteto de Piazzolla a México

–Yo he sido coleccionista de discos y visitaba las tiendas de discos y compraba casi todo lo de Piazzolla. Él grababa las mismas piezas y una vez me puse a escuchar toda la música y la clasifiqué. Empecé a notar que había algunos que me gustaban mucho más que otros. Empecé a separarlos, porque el sonido de esos discos era con un quinteto. Descubrí que eran los mismos tipos. Esa fue la agrupación más larga que tuvo Astor Piazzolla. ¿Qué estarán haciendo estos tipos ahora? Era en 2002, el Internet no era como ahora y al único que encuentro es a Pablo Ziegler, el pianista, que vivía el Nueva York. Su manager se llamaba Susana, le escribí, a los meses me contestó. La idea era reunir al quinteto de Piazzolla con el bandoneonista que ellos escojan y hacer dos conciertos en México. No fue nada fácil, hasta que Susana me dice: -Esto es una locura total, esto no va para ningún lado. Le dije que quería hablar con Pablo. Un par de días después Ziegler me llama y me vuelve a decir lo mismo, que era una locura total. Tengo a la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México y Pablo me dice que tiene que ir a Buenos Aires, reunirlos a todo. Un mes después me llama y me dice: Todos quieren hacerlo. Eligieron al bandoneonista Walter Castro, un instrumentista muy joven, se juntaron a ensayar. Soltamos la publicidad del evento, pusimos a la venta los boletos, que se vendieron en una semana. Algo totalmente inesperado. Además, Pablo Ziegler tomó la idea de la Filarmónica como algo serio e hizo unos arreglos específicos para ese concierto. Piazzolla suena muy bien en orquesta.

Astor Piazzolla
Los conciertos fueron mágicos. Todo fue como una gala. Los señores venían de saco y corbata y las señoras de vestido largo. Foto: Cortesía

–¿Cómo fueron los conciertos?

–Los conciertos fueron mágicos. Todo fue como una gala. Los señores venían de saco y corbata y las señoras de vestido largo. Estuvo lleno a tope. La gente lloraba, el respeto por la música de Piazzolla, no era algo muy común, hablábamos de su núcleo central, que estuvieron en el Teatro de la Ciudad. Estos grandes músicos se desplegaron de una forma tremenda en el escenario.

–¿Qué piensas con los 100 años de Piazzolla?

–Me da mucho gusto que en el mundo, los últimos 20 años, se ha diseminado la música de Astor Piazzolla. Se toca desde la India, Japón, México, Piazzolla forma parte del repertorio básico de cualquier músico de concierto. Se toca de mil maneras diferentes, como se toca cualquier músico clásico, como Bach. Él ya ha llegado a implantarse como un repertorio natural. Es la música de Piazzolla, es una música única. Claro que para nosotros representa una maldición buena, que continúa, es cómo componer tango moderno sin parecerte a Piazzolla.

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