La fundamentalista

Aurora Cano y Luis de Tavira presentan un mundo distópico en La fundamentalista

“Lo importante es ver de dónde sale la necesidad que te hace vulnerable a sentirte bien dentro de esas realidades”, plantea la actriz y directora en entrevista.

Ciudad de México, 18 de agosto (MaremotoM).- La actriz y directora Aurora Cano ensaya en estos días La fundamentalista, obra del dramaturgo finlandés Juha Jokela, que hace tres años estuvo en la Semana de la Dramaturgia Contemporánea de Monterrey.

Precisamente, en esa ciudad, se hizo una lectura dramatizada de su obra La fundamentalista en la Gran Sala del Teatro de la Ciudad.

Marcos es un famoso pastor, autor de una serie de libros que intentan renovar la fe de las nuevas generaciones en la iglesia, conocido como “El padre escándalo”. De pronto regresa a su vida Heidi, una chica a la que dejó de ver hace veinte años y con la que mantuvo durante su juventud una entrañable amistad. Ella pertenece al grupo de cristianos de la Iglesia de la Palabra Viva y está decidida a alejar a Marcos del “camino al infierno” al que se está exponiendo con la publicación de los libros.

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Juha Jokela, autor finlandés de La fundamentalista. Foto: Cortesía

Esa es la sinopsis de la obra, que transcurre cuando Marcos intenta redimir a Heidi de lo que él considera un fanatismo peligroso, mientras Heidi intenta redimir a Marcos de lo que ella cree es un ejercicio de soberbia ciega e incongruente. Mientras ambos intentan salvarse el uno al otro, los dos quedan atrapados en un amor pasional que les cambia la vida sin que al parecer se salven de nada ninguno de los dos.

Aurora Cano, una excelente actriz, comparte cartel con Luis de Tavira, el profesor de todos, ese director excelso y ante el que cualquiera tendría mucha ansiedad. Dirige el español Ignacio García. Eso es lo que confiesa Aurora, en una nota que le hicimos a propósito de su próxima obra.

–Estás ensayando La fundamentalista, ¿de qué va la obra?

–Es una historia que ocurre entre un pastor de la iglesia oficial, que decide dejar los hábitos y una mujer de una iglesia evangélica, que ha tenido una vida un poco errática y que finalmente cae en este tipo de sectas religiosas. Es una historia de amor entre estos dos personajes, que se ve truncada por todos los vericuetos de las ideas religiosas, que impiden que dos seres humanos tengan una relación que ambos quisieran tener. Entonces, de alguna manera lo que el autor hace es sacar a la luz una reflexión importante sobre los fundamentos de la fe, a través de estos dos personajes. Es un texto que tiene esa dimensión religiosa y política y esas disputas de la fe tienen una dimensión en la vida pública, tal como vemos en estos momentos en México.

–Estuve mirando Algo en que creer, en Europa hay mucha preocupación en torno a la fe, ¿es así?

–La iglesia protestante en muchos países nórdicos, es oficial, incluso se financia con dinero público. Es una iglesia que está diferenciada, tienen 500 años de existir, son establecidas, son doctrinas más tradicionales y se nutren del cristianismo. Pero, luego, claro, surgieron esos grupos de inspiración gringa y de operación gringa.

La fundamentalista
La fundamentalista estará en el Teatro Salvador Novo. Foto: Cortesía

–Han ganado las elecciones en Brasil, por ejemplo

–Totalmente. Lo de la Luz del mundo es impresionante. Estuve en Guadalajara la semana pasada y eran cientos de miles en una marcha, con mujeres con la falda hasta los tobillos. Iban diferenciados las mujeres de los hombres, una marcha de cientos de miles de personas. Es decir, la fuerza que están agarrando estas opciones que llamamos secta, este tipo de iglesias-secta, que operan en los Estados Unidos pero que han exportado a muchos países y a Europa, por supuesto. Tienen un acercamiento completamente literal al mundo de la fe, en oposición a otras doctrinas un poco más liberales que ven la fe desde otra manera. La obra trata los cuestionamientos de cómo y desde dónde se vincula ante la fe. No sólo es un pedazo de reflexión teológica, no es sólo eso, es una obra que cuenta la historia que cuenta la historia de estos dos personajes, que tratan de sobrevivirse a sí mismos y a sus creencias.

–Por otro lado esas sectas van creando un mundo distópico, que está muy cerca nuestro, como el que plantea la escritora Margaret Atwood

–Están demasiado cerca. Lo importante es ver de dónde sale la necesidad que te hace vulnerable a sentirte bien dentro de esas realidades.

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Lo importante es ver de dónde sale la necesidad que te hace vulnerable a sentirte bien dentro de esas realidades, dice Aurora Cano. Foto: Facebook

–Por otro lado es la desorientación que nos dan los políticos

–Creo que sí, el factor desencanto ideológico en estos tiempos, en los que no pareciera haber una ideología legítima. Sí hay una orfandad, estos grupos han venido a dar un sentido a la vida de la gente. La política dejó de tener sentido, aparentemente. El círculo del terror establece que la política y estos grupos están relacionados. Son muchas aristas que tiene la obra.

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–¿A qué se llama La fundamentalista?

–Ese es otro aspecto dramatúrgico de la obra que tiene que ver no sólo cómo te posicionas frente a la fe, sino con un carácter de un personaje en particular que se posiciona así frente a la vida, frente al amor, frente a todo. Una de las razones es porque me pareció interesante la obra es porque hace hincapié en el fondo del carácter para después poner un posicionamiento ante la fe. La obra se llama La fundamentalista porque cuenta la vida de Heidi, una mujer que tiene un nivel de entrega y de capacidad de exaltación altas, en general. Ha tenido una vida muy errática que derivó en entrar a esa fe y que no sale de esa fe. Ahí viene el elemento del carácter como detonador de todas las decisiones de su vida.

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Orgullo y ansiedad es una buena definición. Nunca había trabajado con él, dice Aurora de Luis de Tavira. Foto: Cortesía

–Trabajar con Luis de Tavira te debe de llenar de orgullo y también de ansiedad, ¿verdad?

–Orgullo y ansiedad es una buena definición. Nunca había trabajado con él. Tenemos un elemento que nos hace cercanos que a ambos nos ha interesado trabajar en proyectos comunitarios, generando espacios de reflexión y de creación que incluyan el desarrollo del teatro en un aspecto más amplio. En él la creación del CET, la reformulación de la Compañía Nacional de Teatro, en mi caso el Dramafest. Pero en todo lo demás somos absolutamente distintos. Nuestra estética, nuestras creencias. Luis fue un cura jesuita que dejó los hábitos por el teatro. A nivel personal somos muy distintos y nunca habíamos estado trabajando en un proyecto de teatro juntos. Ha sido un encuentro muy fuerte y gozoso.

–Entiendo un poco el rigor de su carácter riguroso

–Luis es un hombre de fe, en el mejor sentido de la palabra. Tiene un rigor absoluto que mana de la mística teatral. El teatro exige un rigor mucho más alto de lo que podrían elegir otros ámbitos de la ficción. Es un arte presencial, con un horario. La gente que es educada en el teatro, porque la función empieza a las ocho, llueva, relampaguee o se te muera alguien. Desde la formación hay una disciplina y un rigor, que bien se podría comparar a los que hay en un monasterio. Claro que las formas son parecidas, pero los fondos, muy distintos. Los fondos de la gente que hacemos teatro es muy distinto en cada situación.

–Este texto parece un poco biográfico en su vida

–Hay dos elementos que son importantes para él, desde mi punto de vista, una es el texto inteligente y conmovedor, perturbador, y la otra es que un texto que dirige Ignacio García, es un elemento muy poderoso para esta puesta en escena. Para Luis de Tavira es una oportunidad de trabajar con Nacho.

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El español Ignacio García dirigiendo La fundamentalista. Foto: Cortesía

–¿Quién es el director?

–Nacho vino por primera vez a México para dirigir un proyecto de Dramafest y se sumó un poco a nuestra compañía, Teatro de Babel, de Nicolás Alvarado y mía. Nacho se incorporó en su aventura mexicana a estar en la compañía y a desarrollar diferentes proyectos. Hemos hecho muchísimas coproducciones entre México y España. Él ha tenido la invitación para dirigir en la Compañía Nacional de México, ha hecho dos montajes y tiene su vínculo ahí con Luis de Tavira. Es un gran cómplice, en el Teatro de Babel hemos hecho varios proyectos juntos, es una relación entrañable y una gran complicidad para que esta obra tuviera un espacio y pudiera llevarse a cabo.

–¿Qué te sientes más directora o actriz?

–Yo con el tiempo he considerado que soy una mujer de escena. Jugando diferentes roles, mi formación es de directora y de actriz. Estudié para las dos cosas. Lo demás, la gestión, la dirección artística del festival ha sido una derivación para generar espacios de intercambio de diálogos, de reflexión, sobre el teatro contemporáneo. He ido generando esos espacios, no porque me considere productora, sino que en México no existen esos trabajos reales. Si estuviéramos en Europa yo podría simplemente actuar y dirigir. Me formé como una artista escénica y lo demás es que en nuestros países uno tiene que hacer esa parte para poder llevar las obras al escenario.

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