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Austria 2021, naranja es el color: Cómo fue que Verstappen y Norris postergaron a los Mercedes

Max Verstappen, de 23 años y Lando Norris, de 21, tiñeron de anaranjado el Grand Prix de Austria. Todo un mensaje cuando Lewis Hamilton, de 36, avisa que seguirá compitiendo hasta por lo menos finales de 2023. Si realmente es batido esta temporada, como viene ocurriendo, dispondrá de nuevas chances para ganar el octavo título mundial que ansía y que supondría un record absoluto y probablemente imbatible por décadas.

Ciudad de México, 5 de julio (MaremotoM).- Naranja es el color del podio. Al ganador lo aplaude una multitud anaranjada. El tercero, que pudo ser segundo, disfruta por un instante de esa pasión que también lo alcanza: correr con un auto naranja puede obrar simpatías instantáneas en esa marea que invadió una pista de Fórmula 1 por primera vez en casi dos años. “Una cosa de locos ver a todos esos fanáticos, una gran motivación, muchísimo naranja en toda la pista”.

Max Verstappen, de 23 años y Lando Norris, de 21, tiñeron de anaranjado el Grand Prix de Austria. Todo un mensaje cuando Lewis Hamilton, de 36, avisa que seguirá compitiendo hasta por lo menos finales de 2023. Si realmente es batido esta temporada, como viene ocurriendo, dispondrá de nuevas chances para ganar el octavo título mundial que ansía y que supondría un record absoluto y probablemente imbatible por décadas.

Pero son los chicos quienes están ahí arriba en el podio, respirando felicidad anaranjada, mientras el inglés pasea ante los micrófonos para explicar qué salió mal.

CINCO KILÓMETROS POR HORA DE SOBRA

A esta altura del campeonato es incuestionable la superioridad del RedBullRB16. ¿A qué se debe? Quitando el factor humano de la ecuación, el coche tiene un poco de todo. A sus conocidos atributos aerodinámicos hay que sumarle este año la superioridad manifiesta de los autos high-rake, asociada a un piso y un difusor recientes que están dando buenísimos resultados, especialmente en la altura del RedBullRing, con aire menos denso.

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Un mar naranja en la tribuna. Foto: formulauno.com / Cortesía

A eso hay que sumarle la unidad de potencia Honda que redujo sensiblemente la ventaja en HP de su principal rival y que, según infidencias, dispone de un turbocompresor que le permite respirar mejor al motor de combustión interna en esas condiciones enrarecidas.

Así, el Grand Prix de Austria acabó siendo la máxima demostración de poder del equipo en la Fórmula 1 del 2021.

Verstappen, que ya había marcado la pole-position sin contar con colaboración aerodinámica de nadie, y dominaba la carrera desde el inicio, marcó el record de giro en la vuelta 62, luego de una segunda detención que, entre otras razones, intentaba dejar atrás el fantasma de Baku: en la primera detención, en el giro 32, los técnicos descubrieron un corte en una de los neumáticos utilizados. Todo para evitar una repentina explosión que otra vez le arrancara al neerlandés el triunfo de sus manos.

Con ese juego de neumáticos duros, Verstappen completó el giro 62 en 1m06s200, a 234,815 km/h de promedio.

Recién sobre el final, con los tanques prácticamente vacíos, Carlos Sainz se transformó en el segundo hombre más veloz del GP al señalar 1m07s762, a 229,5402 km/h.

¿La diferencia? En tiempo, un segundo y medio. En velocidad, 5 km/h. 

“El domingo pasado, creí que manejaba el mejor coche del 2021. Pero este fue todavía mejor, definitivamente”, se confió el ganador.

No más preguntas, señor juez.

Silverstone puede ser otra historia.

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Valtteri Bottas, segundo. Foto: formulauno.com / Cortesía

VOLANDO NORRIS

Si lo de Verstappen está lejos de ser noticia (tercera victoria consecutiva, quinta en el año, seis de las últimas diez si la cuenta arranca en el GP de Abu Dhabi, la última carrera de 2020), la faena de Norris no dejó de ser la nota destacada del Grand Prix austríaco.

Un maridaje afianzado entre el RedBullRing y el MCL35, en sus versiones original y M, sostiene el rendimiento. Fue el segundo podio de Norris en este circuito en exactamente 365 días: había sido tercero en el GP de Austria del 2020, gracias a una penalización de cinco segundo sobre Hamilton.

Esta vez, aunque volvió a dejar atrás al campeón mundial, una pena similar le negó el segundo lugar, tras acabar a 2s046 de Valtteri Bottas. Norris pudo haber transformado a Mercedes en la tercera fuerza…

Equipados con el motor que se fabrica en Brackley, los McLaren anaranjados fueron con frecuencia los coches más veloces en las trampas de velocidad del fin de semana. El sábado, en la qualy, Daniel Ricciardo marcó 318,7 km/h, Norris llegó a los 318. Hamilton apenas llegó a los 313,3 km/h, Bottas a los 311,8 km/h.

En el Grand Prix, Norris alcanzó los 324,9 km/h; Hamilton llegó a 320 y Bottas no llegó a los 315. En este circuito que exige la tracción, Mercedes se sintió obligado a utilizar un poco más alerón para proteger sus cubiertas traseras; el McLaren, en cambio, se sintió más cómodo siendo más “resbaladizo” en términos aerodinámicos, sin tanto drag, y sin experimentar tantas curvas veloces. El séptimo puesto final de Ricciardo respalda esa condición.

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Pese a esa velocidad final superior a la de los Mercedes, ninguno de los dos bajó los 68 segundos para la vuelta. Norris quedó 10° en la tabla de vueltas rápidas que arrasó Verstappen, el australiano acabó 14°. La consistencia fue el método.

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Lewis Hamilton, lejos de los récords. Foto: formulauno.com / Cortesía

-Acaso Lando me pueda decir más tarde qué encontraron de una semana a otra y así yo puedo mejorar- bromeó con él Bottas.

-Creo que descubrió que hay que apretar el acelerador al 100 por ciento -chicaneó Verstappen.

-Yo se lo había dicho… ahora lo hizo -insistió Bottas.

-Sí, fue al 100 por ciento… Eso ayudó- concluyó el inglés.

¿Qué cambió de una semana a la otra? “La temperatura ambiente y la de la pista [más bajas] nos ayudaron un montón. El auto estaba más cómodo para manejar y nuestra estrategia fue un poco mejor esta semana porque aprendimos las lecciones de la carrera anterior”, explicó.

La penalización por la maniobra con Sergio Pérez le arrebató a Norris el segundo lugar. “Me molesta porque pensé que estábamos corriendo. Él (Pérez) quiso ir por afuera, algo un poco estúpido, y terminó fuera de la pista”, lo explicó.

La mejor respuesta a lo sucedido la dio el otro naranja, el ganador: “Los comisarios no quieren nunca penalizar pero a veces tienen que hacerlo por la manera en que están escritas las reglas”. Dos años atrás, con una maniobra similar, el neerlandés venció a Charles Leclerc; después de una larga espera, aquel triunfo fue confirmado.

 

Antes del comienzo, Norris se contentaba con el quinto lugar; al final, el tercero le supo a poco. Entre los problemas de Hamilton y la deslucida carrera de Pérez, el podio se cristalizó. ¿Habrá más? Silverstone es un fabuloso desafío: por ahora, McLaren sostiene con  recursos probados la pelea contra Ferrari. Difícilmente pueda superar a Mercedes en el escenario inglés en el que ambos equipos serán locales.

Pero si lo hiciera, podría ser un indicio realmente claro de que el campeonato está decidido.

¿QUÉ PASÓ CON HAMILTON?

De las 26 carreras que se disputaron entre el inicio del campeonato 2020, hace un año exactamente, y este GP de Austria, el campeón mundial tomó parte en 25 (se ausentó en Sakhir, contagiado con Covid-19) y sumó puntos en 24, o sea, en todas las que corrió salvo la amarga tarde de Baku, un mes atrás, cuando buscaba su victoria número 99, la misma que aún lo elude. En todo ese periodo, pocas veces lució tan desarmado como en esta carrera.

Con dos paradas en el Grand Prix, Hamilton permaneció en los boxes exactamente 42s426, apenas una décima de segundo más que Verstappen (42s326).

Sin embargo, acabó la carrera a más de 46 segundos del vencedor. Según el campeón, no fue un deficit de performance lo que lo postergó tanto, sino “un montón de daño” en el tren trasero, que le hizo perder downforce. “Sin ese problema, habría terminado segundo. Ahí estaba cuando de golpe algo se rompió”.

Según el equipo, “Lewis sufrió un daño en los pianitos de la curva 10 y condujo el auto durante 30 vueltas habiendo perdido significativa downforce”. Eso, aparentemente, no le impidió marcar su mejor vuelta personal en el giro 55, a 16 del final, aunque casi dos segundos más lenta que el record de vuelta del triunfador. Según los ingenieros, el problema costó medio segundo por giro.

Bottas, que no tenía permitido superarlo hasta ese momento, contó que desde su posición veía que su compañero “le metía mucha presión a Lando sin poder acercarse y patinando” y que por eso decidió aflojar el ritmo y cuidar más los neumáticos.

El finlandés, cuya continuidad en el equipo Mercedes continúa siendo un misterio, completó la carrera con una sola parada, y aunque al final sufrió el asedio de Norris, su segundo puesto estaba asegurado en la pista.

SILVERSTONE DECIDE

Después de tres Grands Prix en tres domingos consecutivos, habrá un domingo sin competencia antes del GP británico. Sin embargo, eso difícilmente signifique mucho descanso para los equipos en pugna.

“Tenemos que llevar algunas piezas nuevas y encontrar tanta performance como nos sea posible” pidió Hamilton, insistiendo en su reclamo. Con algo más de calma, desde el segundo escalón del podio Bottas señaló que “Silverstone será distinto. Hay muchas más curvas de alta velocidad. Tenemos planeadas nuevas partes. Creo que será lo último nuevo que tengamos en el año, seguiremos empujando pero será complicado”.

Por su significado histórico, por sus evidentes lazos con la marca -en la Era Híbrida, ganó seis de las ocho competencias disputadas allí-, Silverstone será especial para Mercedes. “Sería prometedor para el torneo si allí pudiéramos recortar la ventaja”, se esperanza Bottas.

¿Será así?

Fuente: Pablo Vignone / Original aquí.

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