Ave Barrera: ¿Por qué seguimos ahí sufriendo gestos de discriminación y de violencia?

Una lectura o varias lecturas de divertimento, de reflexión, de acertijo de la trama, una crítica de la literatura mexicana de medio siglo y una lectura generacional es lo que ofrece la novela Premio Lipp 2018, Restauración (Paraíso Perdido).

Ciudad de México, 14 de abril (MaremotoM).- Ave Barrera es una gran narradora y observa sobre todo las relaciones humanas, esos gestos que a veces nos parecen fútiles pero que en ella revelan todas las verdades.

Aquí, en Restauración (Paraíso Perdido), se convierte en una hacedora de una casa en ruinas, como metáfora para salvar una relación violenta y sacrificada con un fotógrafo siempre lejos y siempre distante, que aparece para el maltrato, tanto que sabemos de eso las mujeres.

Podría pensarse que esa novela, Premio Lipp 2018, es para mujeres, pero la narrativa de Ave no excluye, sino que incluye a toda persona sensible que quiera informarse sobre eso tan expresivo en el #metoo y que hoy hace una fuerza tremenda en las redes sociales, pero no alcanza para cambiar algo sustancial del patriarcado.

Ave sugiere y entretiene. Dice las cosas como son, pero también se pregunta con una duda existencial, ¿cómo será el amor en el futuro, qué es el amor hoy?

Es una novela no sólo por lo que dice sino también cómo lo dice. Un poroto para Paraíso Perdido, una editorial que ha visto en esta narrativa una puerta abierta para dar a conocer su fuerza y su tino.

–Restauración habla de la relación de pareja

–La manera en cómo nos relacionamos con el otro en el ámbito cultural, lo que le da una vigencia que me asusta un poco. Me parece como muy sintomático que haya salido en este momento.

Restauración, Premio LIPP 2018. Foto: Cortesía

–Es un momento nefasto

–Sí, es nefasto. Lo sorprendente y lo que quise transmitir es con los personajes es que pensábamos que era una cuestión generacional. Que nuestras mujeres antecesoras sufrieron una discriminación que consideraban natural. Y que nosotros vamos a revertirlo y que en nuestra generación está resuelta. ¿Por qué nosotras que nos consideramos independientes y autosuficientes estamos en las mismas? Padres, hermanos, jefes, colaboradores, maestros, colegas de inquietudes laborales o nuestra pareja, todos son muchos casos en donde estamos ahí, ¿por qué seguimos ahí sufriendo gestos de discriminación y de violencia? O gestos muy inadecuados hacia la identidad femenina, cuando se supone que ya lo teníamos superado, ¿no?

–Lo dice Naomi Wolff en el Mito de la belleza, podemos ser asesinas o podemos secuestradoras de bebés, pero nunca gordas. ¿Qué pasa con el cuerpo en todo esto?

–Me lo cuestiono yo en mi identidad. Es un cuestionamiento que trabajo mucho en terapia porque no hay aceptación del cuerpo. Ojalá tuviéramos toda la mentalidad de amar nuestro cuerpo, sin importar lo que piensen los demás. Es un muy buen punto de partida, el comenzar por nosotras mismas y el reconocimiento por el valor de nuestro cuerpo. La sociedad nos lo ha arrebatado.

Nos ponemos ante el otro como una modelo fotográfica, dice Ave. Foto: MaremotoM

Restauración habla de una mujer inteligente, que pierde la inteligencia en una relación

–Me interesaba explorar ese punto y creo que la fotografía es una metáfora de eso. Nos ponemos ante el otro como una modelo fotográfica. La mujer se presta a ser un objeto fotografiable y se presta a ser recortada por esa mirada.

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–¿Es un libro autobiográfico?

–No es autobiográfico, pero sí resume de muchas las aristas en las que me he cuestionado frente al otro. Hay mucha ficción, hay muchos elementos que reflexionar a partir de mi vida. La novela comenzó con una reflexión acerca del retrato. Mi padre es escultor, las artes plásticas siempre han estado presentes en mi vida. Crecí en un modelo donde la mujer era un objeto muy romantizado frente a la escultura. La mujer ideal, convertida en un objeto que no tiene voz ni opinión. A partir del retrato, poniéndome a mí misma los cuestionamientos en el centro de todo. A partir de ahí empecé a entregarle los cuestionamientos a un personaje que no tiene nada que ver conmigo, completamente ficcional y que las va llevando hacia otros lugares. La identidad nacional asociada con las voces de la literatura mexicana del medio siglo, que es donde he abrevado mucho para construir mi propia literatura. Todos estos planos de cuestionamientos se fueron sumando e hizo un proceso larguísimo de elaboración. Empezó siendo una anécdota y la verdad es que me llevó como cuatro años, un proceso muy largo de reescritura, todos los elementos muy complejos que lleva la novela embonaran para ofrecer una lectura o varias lecturas de divertimento, de reflexión, de acertijo de la trama, una crítica de la literatura mexicana de medio siglo y una lectura generacional.

–La heterosexualidad es una voz más, no la única voz

–La heterosexualidad se ubica de manera desventajosa. La heterosexualidad no llevada de una manera muy reflexionada termina casi siempre siendo muy violenta, nos lleva hacia una manera de relación no equitativa. No significa que una relación homosexual no implique estos aspectos, pero se ha dado mucho: la reproducción ha supuesto mucha violencia. Supone un desequilibrio de fuerzas social y biológico.

Hay mucha ficción, hay muchos elementos que reflexionar a partir de mi vida. Foto: MaremotoM

–La casa es como la construcción de una relación imaginaria, ilusoria

–Sí para ella es como el pretexto que le va a permitir al personaje acercarse. A partir del espacio doméstico podemos ejercer cierta influencia sobre el otro, para brindarle un bienestar a nuestros novios, ofrecerles un espacio bonito. Hay una contradicción ahí y el otro anda por allá, no le interesa. Todo ese desgaste es como una especie de herida, de desencanto. Un desaire.

–¿El amor está entendido de manera equivocada?

–Yo creo que empieza con el amor que ejercemos hacia nosotras mismas. No nos enseñaron que debemos ofrecernos un espacio de seguridad y de confort y de cuidar nuestro cuerpo y nuestra inteligencia. Como no nos enseñaron, queremos buscar al otro para ofrecérselo.

–Si nosotros nos cuidamos a nosotras mismas, probablemente no necesitemos del otro

–Probablemente y quizás el otro se uniría a la colaboración de manera más natural, no como proveedor.

–¿Estás hablando de Marte?

–Sí, probablemente (risas). Hay muchos modelos nuevos. Hay que jalar parejo porque ya bastante tenemos el desafío de nuestra animalidad, de lo que le estamos haciendo el planeta, estamos yendo hacia el desfiladero y no necesitamos esta confrontación entre hombres y mujeres.

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