Jo Witek

AZOTEA DE LIBROS | Tengo 14 años y no es una buena noticia, de Jo Witek

Una voz honesta y cruda, por momentos sumamente emotiva, pocas veces vista en la literatura dirigida a lectores adolescentes, hila una trama en la que vemos cómo todos quienes rodean a las adolescentes núbiles permiten y fomentan que sus vidas sean moldeadas por sus padres y sus esposos sin que ellas tengan posibilidad de decidir sobre su destino.

Ciudad de México, 17 de octubre (MaremotoM).- Efi vuelve a casa tras el ciclo escolar, después de haber estudiado en la ciudad pasará las vacaciones en su pueblo, a cuarenta kilómetros en moto, carga consigo algunos libros que le prestó su maestra de literatura y la certeza de que su futuro será mejor: “… me duele el trasero y el camino parece interminable bajo el sol que nos quema de frente, estoy convencida de que el mundo me pertenece. Aún ignoro que estoy equivocada: soy yo quien, desde que nací, le pertenezco.”

La franqueza de la voz de Efi construye una novela en escrita en primera persona en la que se cuentan las formas en que esta adolescente encuentra en su hogar con la realidad que le espera y que se opone a las ilusiones que, a lo largo de sus catorce años, había formado y en las que basaba su vida. Ahora sabe que debe casarse, que su matrimonio, boda y el resto de su existencia están ya pactados por su padre con el hombre al que habrá de desposar.

Así como sucedió con su madre, con su abuela, con su bisabuela, con todas las niñas núbiles de su pueblo, Efi deberá casarse y servir a su esposo, parir hijos, cuidar de su casa y educar a sus hijas para que utilicen el collar que su madre le obsequia como regalo de bodas, un regalo que ella ve, solamente, como una cadena de perro, que atará su vida a todo, menos a los anhelos que hasta ese momento se había formado.

Jo Witek
Editó El Naranjo. Foto: Cortesía

Si bien, el tema del matrimonio forzado es central en esta novela, los alcances literarios del texto llevan a quien lee a encontrar distintos significados en esta historia que habla también sobre la libertad, el amor propio, la solidaridad y, sí y mucho, sobre el papel que han tenido y tienen las mujeres en el mundo. El pueblo de Efi no se identifica con claridad, aunque parece enclavado en algún lugar de medio oriente, la realidad es que en muchísimos lugares siguen sin poder decidir sobre sus propias vidas sin importar el estrato social al que pertenecen. Este libro nos hace voltear a ver todas las formas de control que la sociedad ejerce sobre las niñas, las adolescentes y las mujeres adultas.

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Una voz honesta y cruda, por momentos sumamente emotiva, pocas veces vista en la literatura dirigida a lectores adolescentes, hila una trama en la que vemos cómo todos quienes rodean a las adolescentes núbiles permiten y fomentan que sus vidas sean moldeadas por sus padres y sus esposos sin que ellas tengan posibilidad de decidir sobre su destino.

Las ilustraciones sobrias y bellas, como el texto mismo, son breves alegorías de los sentimientos que Efi transmite a los lectores y brindan el toque de ternura necesario para continuar con la lectura.

Es de mencionarse la traducción de Xitlalitl Rodríguez quien mantiene un registro coloquial con ciertas adaptaciones de modismos utilizados en el original en francés, dándole un giro adolescente al habla de los personajes, conservando el tono parco, más poético de la voz narrativa.

Tengo 14 años y no es una buena noticia, de Jo Witek, con ilustraciones de Jimene Estíbaliz (El Naranjo) es una novela que adolescentes de cualquier género disfrutarán pues muestra a una chica que se cuestiona y rebela la idea de autoridad, el estatus quo de su sociedad y del mundo y, como todos los adolescentes, intenta tomar el control de su propio futuro.

 

 

 

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