Beatriz Rivas y Ethel Krauze

Beatriz Rivas y Ethel Krauze escriben cartas íntimas y públicas en Doble intención

Dos autoras importantes han sacado un libro de cartas, editado por Aguilar. Son cartas de escritoras, de mujeres, lanzadas al mundo convulsionado. Son íntimas y públicas. Es la doble intención de Beatriz y Ethel.

Ciudad de México, 26 de mayo (MaremotoM).- “Nació cuando nos reunimos Ethel y yo para hablar sobre el prólogo, que ella amablemente aceptó escribir, de la edición especial de los 10 años de mi novela La hora sin diosas. Fue tan agradable la plática que decidimos seguir conversando a través de correos electrónicos. Después de un tiempo (tal vez cuatro años), ya con varias páginas acumuladas, nos dimos cuenta de que podríamos intentar publicarlo. Y eso hicimos. Vale la pena subrayar que fuera de una ligera corrección de estilo y dedazos, acordamos no modificar nada. No ejercimos la autocensura”, explica Beatriz Rivas para hablar de Doble intención. Dos mujeres, una conversación, escritura múltiple (Aguilar).

El libro trae las consabidas cartas de escritores que ya han dado importantes trabajos para entender el mundo y a sus autores. Citamos por ejemplo a Paul Auster con John Coetzee (Aquí y ahora, editorial Anagrama) o a Michel Houellebecq con Bernard Henry Lévy (Enemigos públicos, editorial Anagrama), sólo por citar dos libros de reciente aparición, pero a lo largo de la historia hay muchos ejemplos.

Ahora bien: ¿de escritoras?, ¿de escritoras mexicanas?

Hay un libro llamado No se lo cuentes a nadie, donde 10 mujeres, ocho escritoras y dos cineastas, buscan recuperar las cartas y el amor por lo literario: Cristina Peri Rossi, Diana Patricia Decker, Liliana Heker, Elena Bossi, Isabel Núñez, Elena Vilallonga, Esmeralda Berbel, Lydia Zimmermann, Alejandra Costamagna y Andrea Palet son las autoras, en un libro publicado por Demipage.

Estamos en un contexto donde las mujeres comienzan a tomar el rumbo, más allá del patriarcado y siempre haciendo hincapié en sus gustos y en sus aficiones, tratando de comunicarse con el mundo convulsionado. Las escritoras saben de ese momento y no se esconden, salen a la calle y gritan todo lo que se les ocurre, en un nuevo sistema de relaciones femeninas que a todas nos da gusto: la amistad y la serenidad para enfrentar esta realidad.

¿De qué hablan las mujeres? “De mil cosas pues tenemos muchas coincidencias: ambas somos escritoras, mexicanas, cercanas en edad. Ambas estamos felizmente casadas, ambas tenemos una hija única. Así que el libro trata sobre nuestras “diosas”, sobre el papel de la mujer en la sociedad y en la escritura. Pero también hablamos de libros, amistad, política, viajes… Vaya, de todo lo que nos conmueve o preocupa. También tenemos muchas discordancias: sobre los desacuerdos y nuestros distintos puntos de vista también conversamos”, dice Beatriz Rivas.

“No nació el libro de dos mujeres que son amigas. Este libro nació por una preocupación intelectual de dos escritoras y de allí partió y se transformó también en una especie de diarios compartidos, de preguntas y respuestas, que derivaron en aspectos más íntimos y sobre aspectos políticos y sociales”, cuenta Ethel Krauze.

La cotidianeidad, las hijas, ese mundo íntimo de las escritoras, subyace en este libro, en un momento donde ¿de qué escriben las mujeres? está yéndose al tarro de la basura, porque todos, hombres y mujeres, escribimos sobre nuestros propios universos. Que el universo de la mujer sea más sensible o menos “mundano” no significa que carezca de interés y de honestidad.

“Cuando empezamos a discutir Beatriz y yo esta pasarela de autoras y a la vez personajes femeninos nos damos cuenta de que aquello que andamos buscando no lo hemos encontrado. Este libro es un dilema, ¿qué pasa con mujeres en la historia que no podemos tomar como ejemplos o como faros, siempre tienen una parte oscura, con la que no quisiéramos lidiar a las futuras generaciones”, afirma Ethel Krauze.

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“No es lo mismo ser escritora que escritor. Siempre se ha polemizado de si literatura solo es una y que la buena literatura no tiene sexo, dejamos correr nuestra pluma en la realidad en la que vivimos y salió este libro”, agrega la autora, nacida en Ciudad de México en 1954.

Doble Intención
Doble Intención. Foto: Cortesía

UNAS CARTAS QUE SON CONFESIONES Y EXPRESIONES DE DESEOS

El #metoo, con expresiones un tanto diferentes, también se explaya en este libro, con la salvedad de que “somos las mujeres las que discutimos de este tema, los hombres jamás lo discuten”, afirma Krauze, autora entre otras cosas de Cómo acercarse a la poesía, El país de las mandrágoras y La otra Ilíada.

“Siempre espero sorpresas. Siempre camino esperando encontrar algo distinto, buscando la magia de la amistad, del amor, de las ficción, de los viajes. Me encanta la vida y aunque es evidente que día con día me hago un poco menos joven, me sigo sintiendo llena de energía y de proyectos. No le tengo miedo a la muerte ni a lo que me espera (si es que algo existe después de la vida), a lo que le tengo pavor es a dejar de vivir, pues la verdad es que la he pasado y la sigo pasando muy muy muy bien en este mundo”, acepta Beatriz, autora de Jamás nadie, Dios se fue de viaje y La hora sin diosas.

“Este libro no importa si es para mujeres o no, porque preguntarse eso es un insulto para las autoras. Las mujeres solo hablamos para las mujeres, dice mucha gente, pero nunca nadie se pregunta si un libro de Fiodor Dostoievski es para hombres o para mujeres. Ese es uno de los temas de los que hablamos en Doble intención”, dice Ethel Krauze.

“Lo que creo valioso de esta experiencia es que fuimos construyéndonos a propósito de los grandes temas de la conciencia actual. Temas de ciudadanía, sociales, políticos, temas de literatura, ¿qué es ficción y qué no es ficción? ¿Qué es la maternidad? El sexo, qué es ser mujer, el compromiso con uno mismo como seres humanos.

El libro no es una cartografía de los gustos literarios de las autoras. “Es posible que mencionemos un par de libros que estábamos leyendo en el momento de escribir alguna de las cartas (yo leo mucho sobre todo en los viajes), pero nunca pensamos incluir nuestras lecturas favoritas ni a nuestros autores preferidos de manera intencional”, dice Beatriz, una persona que admite que “mientras nos escribíamos, la amistad sí se estrechó. Y claro que la conozco mucho más. De hecho, cuando comenzamos este ejercicio apenas nos habíamos visto un par de veces. Puedo decir que éramos colegas pero todavía no amigas. La conocía a través de sus libros, pero este texto que escribimos y publicamos juntas es mucho más transparente y sincero. Así que efectivamente la conozco más profundamente”.

“Creo que hay mujeres que han tenido una juventud muy complicada, muy difícil, aunque de viejas encuentran la paz y todas las bendiciones. En mi caso, llevo años de ser muy afortunada. En cambio, al pasado de Ethel se presentaron muchas pesadillas. Espero que las dos nos acerquemos a los 80 años conservando nuestras miradas inquietas, nuestros amores intactos, nuestros dedos (y cerebros) listos para seguir escribiendo”, concluye la autora de una novela que saldrá en 2020. “Creo que es la novela mas sincera y personal que he escrito hasta el momento. Se llama Lo que no he dicho”.

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