Bibiana Camacho

Bibiana Camacho: “En estas épocas nos hemos puesto muy flojos”

Autora de Jaulas vacías (Almadía), un gran libro de cuentos, la escritora admite su evolución o a menos que en este libro tuvo más tiempo para trabajarlo.

Ciudad de México, 7 de julio (MaremotoM).- Una de las cosas que dice Bibiana Camacho es que siempre frente a los libros destaca el sentido del lector, lo que el lector se acomoda a esa narrativa, a esa poesía.

Es raro, porque de todos sus libros (incluido La sonámbula) este, Jaulas vacías (Almadía) es el que más me ha gustado. Yenni, tal como se llama (Bibiana es un apodo en homenaje a su abuela) se ha librado un tanto de ese escepticismo feroz que la doblegaba en los primeros escritos y también un poco de ese sistema social que igual critica pero sólo a partir de las relaciones humanas.

En el detalle, en lo ínfimo, en todas esas cosas que vamos acumulando a lo largo de nuestra vida, ella hace centro y cuenta sus historias.

Bibiana Camacho nació en 1974. Estudió la Maestría en Lingüística Hispánica en la UNAM. Fue becaria del Programa Jóvenes Creadores del FONCA, generación 2008-2009, en novela. Formó parte del Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte del FONCA 2012-2014. Ha obtenido la Mención honorífica en el Premio Bellas Artes Juan Rulfo de Primera Novela 2007. Ha sido finalista del Premio Antonin Artaud 2010, por Tras las huellas de mi olvido.

–Eres una gran contadora de cuentos…

–Creo que he aprendido, en efecto, los libros anteriores que me gustaron mucho, los hice más apresurada. Este libro se cocinó más lento. Estaba en un momento de mi vida con mucha tranquilidad y eso también hizo lo suyo. Eso me dio oportunidad de trabajarlo más.

–Nunca pasan cosas terribles en tus cuentos

–Creo que a todos nos suceden catástrofes en la vida, pero también la vida está conformada de catástrofes pequeñas, que uno no toma como tal, porque si haces eso te vas a derrumbar. A veces esas cosas pueden enloquecer a la gente. Atrás de eso hay una catástrofe más grande.

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Jaulas vacías, de Bibiana Camacho (Almadía)

–Por otro lado estás catástrofes pueden predecir el destino…

–Sí, definitivamente, hay cosas que te ocurren que si pueden predecir lo que va a ocurrir. Los seres humanos somos tercos y nos encantan negar las cosas.

–¿Cuál de las dos cosas te parece más terrible?

–Ser terco tiene sus ventajas, pero ser terco y cerrado se complica más la cosa. Lo que me apasiona del ser humano es que somos contradictorios y aprendemos muy poco en la vida. Solemos cometer errores muy parecidos, espantarnos de las mismas cosas y al mismo tiempo no tomar acciones sobre esas cosas que nos espantan. En estas épocas nos hemos puesto muy flojos. Ya no lees todos los artículos; yo me obligo a leerlo por completo, porque si no me parece una pérdida de tiempo. Soy muy obsesiva, a veces para que se salga lo tengo que escribir.

–Hay cierta fascinación por el resto de las personas, aunque luego viene la gran decepción

–Sí, claro. Soy muy chismosa. Me gusta ver a la gente interactuando, me empiezo a imaginar cosas de la gente que veo en la calle, uno se crea un universo muy distinto de la realidad.

Bibiana Camacho
Si me pagaran por leer, sería feliz, dice. Foto: MaremotoM

–¿Te metes con la familia?

–Sí. La familia es el núcleo de la sociedad, pero hay muchas cosas que no se dicen, muchos secretos. Creo que eso hace mucho daño, hacer como que no pasa nada, luego va creciendo en toda la sociedad y terminamos siendo hipócritas. Sí me interesa relatar ese lado oscuro de la familia, esas pequeñas infamias.

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–Esas tres hermanas del cuento inicial, me pareció que podría ser una novela

–Sí, es que las historias de las mujeres me gustan mucho. Me gusta el otro lado, cuando están juntas y no se tienen mucho cariño, son medio malas entre ellas.

–¿Piensas seguir el cuento de las mujeres?

–Creo que la novela en la que estoy ahora, tiene mucho que ver. También hay otro cuento de una madre y su hija que tiene que ver eso. Son lazos familiares pero eso no implica que sean bondadosas, son pequeñas miserias que luego hacen una explosión terrible.

Bibiana Camacho
Creo que esa es la maravilla de la literatura. Cada quien que lo lea se lo va a imaginar de acuerdo al filtro de uno mismo. Foto: MaremotoM

–Son historias sutiles…no sé si serán pasadas al cine

–Creo que esa es la maravilla de la literatura. Cada quien que lo lea se lo va a imaginar de acuerdo al filtro de uno mismo. Cualquier historia en papel se puede pasar al cine, claro que depende de la capacidad de quien lo pasa al otro lenguaje.

–Es cierto, poder encontrar la persona capaz de transmitir esos cuentos

–Claro, que le guste primero y luego hacer un trabajo de traducción.

–¿Cuándo escribes?

–Firmo como Bibiana, que es un homenaje a mi abuela. Escribo por la tarde, cuando está oscureciendo, que los sonidos de todo el día se van apaciguando. Me gusta mucho ese momento del día que se va apagando.

–¿Cómo piensas que está la literatura femenina y mexicana?

–La literatura mexicana ha pasado por un proceso medio tormentoso, por el tema del narco, de la violencia, es inevitable, uno lo vive todos los días. En cuando a la literatura femenina, últimamente he estado leyendo a escritoras más viejas y es que siempre ha habido muy buena literatura. Ahora hay más puertas abiertas y más oportunidades de mostrar el trabajo. Hay escritoras mexicanas maravillosas las hay.

–¿Crees que habría que cambiar el canon de la literatura mexicana?

–Estaría bien señalarlo, para equilibrar las cosas.

–¿Qué mujeres te gustan de la literatura?

–Me gusta mucho Amparo Dávila, de las primeras que conocí. No había leído a María Luisa Bombal, de Chile. A la argentina Aurora Venturini: me gusta mucho Fernanda Melchor, Gilma Luque, Iris García Cuevas, Cecilia Eudave, Isabel Zapata…son muchas.

–No participas mucho del ambiente literario

–Me da mucha flojera. No me gusta ir a los cócteles. Siempre que he trabajado en oficina odio ir a las fiestas de fin de año. Las grandes reuniones no me gustan mucho.

–¿Con Jaulas vacías te sentiste escritora?

–No me lo planteé así. Son palabras mayores. Siempre pienso: yo escribo, pero ser escritora te lo tienen que dar los lectores. Todas las noches escribo y siempre leo. Si me pagaran por leer, sería feliz.

–¿Qué estás leyendo y que podrías recomendar?

–Estoy leyendo a Jean Rhys, una gran escritora, tiene un libro muy bueno que se llama Ancho mar de los Sargazos. Estoy leyendo a un japonés loquísimo que se llama Kobo Abe, del que se hizo un filme, La mujer de la arena y realmente fue muy buena.

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