Gus Van Sant

CARICATURISTA DE LA REALIDAD | La narrativa alternativa y mainstream de Gus Van Sant

“I don’t ever want to feel
Like I did that day
Take me to the place I love
Take me all the way”

– “Under The Bridge”, Red Hot Chili Peppers

Ciudad de México, 26 de julio (MaremotoM) Mi salida casi exacta de la Central de Autobuses de Guanjuato Capital, me permitió alcanzar un camión que ¡oh, nostalgia!, fue de esos pocos (¡hocus pocus!) que no tienen soldadas las ventanas y permiten que el viento golpeé la piel y barba de quien escribe a una velocidad de 80 km/h (o la velocidad que le dé la gana al chofer de conducir). El camino en carretera rumbo a San Miguel de Allende, lugar en el que viví hace unos años, tiene escenarios que difícilmente se ven en el trayecto a festivales de cine en ciudades grandes, me otorgó dos horas para reflexionar y planear una entrevista a Gus Van Sant (Spoiler: No sucedió.)

Recordé que fue el año 2003 cuando supe de su existencia. Fue un año nodal para muchos creativos en la industria musical y de entretenimiento (como muchas veces se ve al cine). En la cultura estadunidense habían existido varías tragedias en los años anteriores, y del año 1999 al 2002, se vio mermada con productos muy livianos, prudentes; algunos destacaban, y partían del coraje causado por la caída de las Torres Gemelas y la Masacre de Columbine.

“Elephant” (2003) fue un ejemplo de ello.

Póster de la película Elephant (2003)

La vi en una versión en VCD pirata con alguien del pasado. Tenía la esperanza equivocada de que el álbum con el mismo nombre de los White Stripes, tuviera algún track en el “soundtrack” (¡je!), pero no tardé mucho en entender que no era esa clase de película, que incluso carecía de score. ¡Qué golpazo a mis consumos y expectativas seudo adultas evidentes!

En “Elephant”, me descubrí trasladando a los personajes a mis ex compañeros con tendencias y pláticas similares. Esos escenarios ficción que vimos alejados en secundaria mis amigos y yo, se veían materializados cuatro años después en planos secuencia entrelazados en 5 tiempos, como un waltz perfectamente planeado. Con mayor tensión de la que haya experimentado hasta el momento. Pero he de confesar que el nombre del director me fue irrelevante y borrado de mi “chompeta” (cabeza).

Gus Van Sant
Gus Van Sant. Foto: Pinche Einnar

Las tragedias sociales y populares tienden a ser un tema en el Cine Hollywoodense mucho más rápido que en el cine hispanohablante, a menos que sea un documental, y por eso rara vez empatizas con “los villanos”, los que al parecer, en el mundo de Van Sant se acercan más a seres marginados, incomprendidos.

Unos años después, descubrí el cine y los cómics del Dr. Kevin Smith y busqué, previo a IMDB, todo en lo que había estado involucrado. El más grande maestro de cine, fue Andrés, un empleado del desaparecido Blockbuster en la colonia Lindavista de la Ciudad de México, que hábilmente cruzó referencias y al no haber más películas que ver de Smith, encontró que “Good Will Hunting” (1997) había sido producida por él. Esa película había llevado a Gus Van Sant a la cumbre del mainstream. Por mi lado y años después de su estreno, esperaba ver una comedia como las que había escrito y dirigido Smith, y en la portada se veía a Robin Williams(¿Debo escribir “Que en Paz Descanse”?) y Matt Damon, ¡así que podría ser una comedia de altos alcances!

De nuevo mis espectativas estaban en un error.

Póster de la película "Good Will Hunting (1997)

VolvÍ a empatizar con los personajes y me descubrí un marginado. Si ya me sabía medio punk y rebelde, en ese momento existía la duda de mi futuro profesional y mi círculo inmediato me cuestionaba: qué sería de mí al perder el tiempo viendo tanto cine (¡Je je!) y desperdiciando mi brutal (sin “L”) inteligencia (Touchè!).

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La gran revelación de la Master Class que dio el día domingo, en el marco del Guanajuato International Film Festival, fue como Kevin Smith lo había ayudado junto con Scott Mosier a obtener el apoyo de Harvey Weinstein (sí, aquel monstruo de la industria del cine y también, monstruo de la sociedad del Siglo XXI [sí, por las denuncias de #METOO]). Smith, amigo de Ben Affleck, con el que había trabajado en sus últimas 3 películas y que apenas tenía 26 años, le hizo cancha para que el entonces experimentado director de videos musicales y algunas películas, despegara junto a sus también jóvenes guionistas: Matt Damon y Ben Affleck.

Quizá lo único que logró cambiar para bien en Good Will Hunting, fue una secuencia de acción en el guión inicial, donde Will era perseguido por el FBI a causa de su superdotada inteligencia. Logró convencerlos a que olvidaran buscar un ancla para atrapar al espectador promedio y mantener el drama de la narrativa.

La manera en que Van Sant trata y retrata a los jovenes en todo lo que toca, es de sumo cuidado, respeta esa etapa del humano, empatiza con ella y permite que recordemos nuestros peores errores cometidos. Hasta ahora no he encontrado que los estigmatice, incluso los eleva, los hace tomar decisiones que pueden parecer inmaduras, y al igual que Daniel Clowes, reconocido escritor y dibujante de cómics (del cuál hablaré en futuras columnas), entiende la marginación que sufren algunos.

Póster de la película "Dont Worry, He Won't Get Far on Foot"

La película de la que no se habló en su master class y creo es la más importante de su carrera: “Don’t Worry, He Won’t Get Far on Foot” (2018) (sin olvidar las multipremiadas “Milk (2008) y “Last Days” (2005), imperdibles y las cuales muchos han escrito de ellas). Esta película, con score de Danny Elfman, con el que ya había trabajado en el ‘remake con hoja de calca’, “Psycho” (1998), y actuaciones de Joaquin PhoenixJack BlackJonah Hill, entre otros, trata de la vida de John Callahan, un sublime caricaturista que quedó parapléjico y su mayor aportación, fue humanizar a villanos, a los marginados, sin dejar de retratarlos como eso, y usó, igual que Van Sant, la empatía en sus personajes, aunque fueran brutales sus decisiones. A pesar que es su última aportación al cine, y que no tuvo tanto impacto en taquilla, creo que el futuro será bondadoso con ella y la pondrá en el lugar que se merece (aparte de Amazon Prime). El guión corrió a cargo de Callahan y Van Sant, pero el primero falleció 8 años antes de que se estrenara.

Repasar su filmografía en mi cabeza se convirtió en una revelación del paso del tiempo y mis experiencias desde aquel lejano 2003. Una travesía a San Miguel de Allende, en un plano secuencia que fue cortado por las repetidas paradas en los pueblos que quedan de paso y por un cuate que cerró esa hermosa ventana de la que les escribí antes. Rumbo a aquel lugar en el cual viví hace unos años, con escenarios que solo vives cuando vas al Festival Internacional de Cine de Guanajuato y que nos permitió a muchos escuchar en voz de Gus Van Sant su travesía.

Ojalá él también haya recorrido el plano secuencia que les relato. ¿Yo? llegué tan a tiempo y tarde, como para escucharlo desde gayola.

Fuente PopLab. Original: Aquí.

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