Felipe Pigna

Carlos Gardel, un hombre comprometido y latinoamericano: Felipe Pigna

Claro, hacer “una biografía magistral que está a la altura de un artista brillante” no es nada fácil. Ser historiador es más fácil cuando uno se ocupa de un personaje desconocido, cuando todos saben de la criatura elegida, tiene que ver precisamente con no pegarse a los clichés, con no irse por las rutas definidas y encontrar algo que muchos no conocen.

Ciudad de México, 24 de diciembre (MaremotoM).- Dice Felipe Pigna, uno de los historiadores más populares de Argentina, que este libro Gardel (Planeta) funciona como “un homenaje al artista que cambió el tango para siempre”.

Decir en Argentina Gardel (1890-1935) es decir tango, más allá de donde haya nacido este célebre cantante, que murió prematuramente en Medellín, Colombia (donde es muy venerado también), merced a un accidente aeronáutico.

Claro, hacer “una biografía magistral que está a la altura de un artista brillante” no es nada fácil. Ser historiador es más fácil cuando uno se ocupa de un personaje desconocido, cuando todos saben de la criatura elegida, tiene que ver precisamente con no pegarse a los clichés, con no irse por las rutas definidas y encontrar algo que muchos no conocen.

“Tenía muchas ganas de escribir esta historia, quizás una historia argentina entre 1890 y 1935, desde Gardel, desde su vida y su obra, hablando necesariamente de la historia del tango, pero también de todo lo que nos pasó y lo que le pasó al mundo en esos años fundamentales. Me parece mucho más interesante hablar del hombre que cambió la historia del tango, del que fue, como bien él decía, su primer intérprete, es decir, el primero en entenderlo plenamente, en traducir claramente lo que cada poeta quiso decir, viviéndolo intensamente. El primer argentino del siglo XX en trascender a niveles poco comunes en España, Francia, los Estados Unidos y casi toda Latinoamérica”, dice Felipe Pigna.

ENTREVISTA EN VIDEO A FELIPE PIGNA

“Me parece que Gardel es un personaje histórico, fundamental para los argentinos, para los latinoamericanos. El tratamiento del personaje fue así, me parecía interesante contar lo que pasaba en Argentina y en el mundo mientras Gardel hacía su carrera artística. Mi familia es muy gardeliana y siempre me anduvo dando vueltas este personaje”, dice Felipe Pigna.

Cuando yo era chica escuchaba más a Julio Sosa que a Carlos Gardel (una disputa que hay siempre entre los argentinos), pero conforme me fui haciendo grande descubrí esa voz inmensa y ese artista inigualable que trabajó como cantante, pero también como compositor y actor.

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“Me parecía importante volver a traerlo, no lo podemos tener olvidado, es un personaje que sigue sonando en las radios del mundo. Hay muchas suposiciones sobre su vida, pero estaba bueno arrimarnos a su existencia, de recordarlo, como decía Eduardo Galeano: volver a pasarlo por el corazón”, afirma Pigna.

Gardel
Editado por Planeta. Foto: Cortesía

“Era una persona muy querida, además de extraordinario artista, una persona muy buena”, agrega.

Gardel incluye los misterios de su vida del hombre que cambió al tango para siempre, al artista que trascendió a niveles desconocidos en un tiempo de largas distancias. También al Gardel actor, filmando en París y en Nueva York, atento a los guiones y creando melodías para sus películas, dando lo mejor de sí para su público que se extendía cada día. Y al mito popular que provocó una psicosis con su muerte accidentada, el periplo de su cuerpo que pasó por la selva colombiana, tuvo un velorio en Nueva York y también en el Luna Park. El homenaje que el genio, dueño de una sonrisa y una voz inigualables, merecía.

“Es un personaje global, no le asignamos mucha importancia al hecho de su nacimiento. Era un chico travieso, muy de la calle, algo que determina su futuro artístico y va entrando en los camarines al entregar las camisas que planchaba su madre. En el Abasto llegaban puesteros de distintos países, donde escuchaba las canciones del folclore. Hay una mezcla muy interesante de culturas, que lo va posicionando como un cantante nato”, expresa Pigna.

“Me parece fundamental que en México se conozca a Gardel y en todo América Latina. Se va a publicar también en España. Él era latinoamericano, en su repertorio siempre incluía mucho del folclore nuestro, de las zambas, de las milongas y a cada país que iba se interesaba mucho por el folclore local”, dice.

Lo que descubre es el nivel de profesionalidad de Gardel. El Gardel que se dedica fundamentalmente a su carrera. Aprende canto lírico. Aprende actuación. Era una persona muy apasionada por la cultura de su tiempo. “Elegía su propio repertorio, con total libertad y es un repertorio muy comprometido”, concluye Pigna.

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