Carlos Tevez

Carlos Tevez, el sueño americano

Buenos Aires, 6 de septiembre (MaremotoM).- Carlos Tevez  estaba condenado a la pobreza extrema y también a la exclusión social pero su capacidad para jugar al fútbol lo convirtió en un mutimillonario, que vive en el barrio más exclusivo de la Provincia de Buenos Aires y que sus hijos y nietos difícilmente tengan problemas económicos en sus vidas. Una vida apasionante de la que Netflix hizo una serie (con su autorización), dirigida por el uruguayo Israel Adrián Caetano. Su vida en sí misma es la metáfora del “sueño américano” esa utopía sobre que todos tienen las mismas posibilidades, pero del que solo pueden mostrar un ejemplo cada mil millones de personas pobres.

Tevez nacido Carlos Alberto Martínez, nunca fue reconocido por su padre Juan Alberto Cabral y prácticamente fue abandonado por su madre Fabiana Martínez, que se lo dejó a su hermana y a su cuñado (Adriana Noemí Martínez y Segundo Raimundo Tevez) para que lo criaran.

Un niño que a los 10 meses  de vida sufrió un accidente que le quemó gran parte de su cuerpo, al caerle agua hirviendo encima, marcas que se pueden ver en su cuello y que nunca quiso borrar del todo con una cirugía estética. Según cuenta él mismo, el fútbol lo salvó de ser un delincuente como la mayoría de sus amigos de la infancia y hasta alguno de sus hermanos. Que nació en el complejo de Monoblocks “Ejercito de los Andes”, el que todo el mundo conoce como “Fuerte Apache” por una película estadounidense de 1981 que se llamaba “Fuerte Apache, el Bronx” y contaba desde la visión de la policía (gran trabajo del desaparecido Paul Newman) la historia del barrio más conflictivo de Nueva York.

Esos edificios fueron construidos en 1974 por el gobierno peronista de Héctor Cámpora como “viviendas populares” y allí conviven gente pobre y muy honesta (la gran mayoría) con vendedores de droga, ladrones y hasta asesinos que se amparan en sus intrincados pasillos para no ser detenidos por la policía.

Allí nació y vivió su niñez el ídolo de Boca, que alguna vez fue llamado por Diego Maradona (nada menos) como el “jugador del pueblo”. Tevez empezó a destacarse en la canchita de “Baby Fútbol” (hoy futsal) que había en uno de los patios del complejo y fue fichado por All Boys, donde jugó en infantiles, pero a los 13 años llegó la oferta de Boca y un empresario no muy decente convenció a su tío que lo adoptara y le diera su apellido para llevárselo de All Boys sin pagar un solo peso.

Por eso, con otro documento y otro apellido, Carlos Tevez apareció en la novena división de Boca en 1998, por recomendación de Ramón Madoni, el mejor “ojeador” de la Argentina, el mismo que vio en Argentinos Juniors entre otros a Fernando Redondo, Esteban Cambiasso y Juan Román Riquelme.

El resto es más conocido: Oscar Washington Tabarez lo hizo debutar en primera en 2001 con 17 años y Carlos Bianchi le empezó a dar continuidad en 2003 haciendo un tridente con Guillermo Barros Schelotto y Marcelo Delgado, mientras Palermo jugaba en España. En 2005 fue un año de cambios. Cambió a su histórico representante Roberto “Chacho” Tesone y también deja su novia y aparece en la noche de Buenos Aires con actrices y modelos de televisión. Dicen que el fallecido conductor y productor de televisión, Gerardo Sofovich es quien influye en sus cambios y le presenta a quien sigue siendo su representante, Omar Ruocco.

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Este lo lleva a Brasil para jugar en Corinthians con el dinero del Iraní, Kia Joorabachián, un socio del poderoso dueño del Chelsea de Inglaterra, Roman Abramovich. El empresario le paga a Boca 18 millones de dólares y le firma al jugador un contrato por 5 años por 10 millones de dólares. Sale campeón con Corinthians con Daniel Passarella como director técnico y pega el salto a Europa para jugar primero en el modesto West Ham United, al que ayuda a salvarse del descenso y después desembarca en el Manchester United, donde juega dos temporadas y gana dos Premier League, para pasar al clásico rival el Manchester City donde juega 4 años hasta 2013, logrando su tercer Premier League, más la FA Cup y la Community Shield, pero Inglaterra se vuelve “very dificult” para un Tevez que ya había formado una familia con su novia de la adolescencia, aunque en el medio había tenido un pequeño romance con la actriz Brenda Aniscar, conocida mundialmente por su trabajo en “Patito Feo” y por eso se va a Italia comprado por el poderoso Juventus donde logra dos scudettos, una Supercopa de Italia y una Copa de Italia, pero en el momento de más fama en Italia, decide pegar la vuelta y disfrutar de Boca. Resigna dinero y habla de su cansancio de andar por el mundo y hacer esfuerzos por entender otros idiomas. Llega a un Boca donde se había retirado su último ídolo Juan Román Riquelme y se gana definitivamente a un público que ya lo amaba. Logra dos campeonatos y aunque su rendimiento no es óptimo, logra goles contra su clásico rival River, lo que hace que su idolatría suba.

En 2017, tentado por los dólares de los chinos abandona Boca y se va a jugar al Shanghai Shenhua donde firma por dos años, pero al año se arrepiente y vuelve a Boca a terminar su carrera. En medio de eso compra dos grandes casas en el exclusivo barrio “La Horqueta” de San Isidro en Buenos Aires y tira abajo una (que pertenecía al productor televisivo Raúl Lecouna) para hacerse una cancha de 12 hoyos de golf, para tener su canchita privada.

Aunque dice no olvidarse de su barrio y de sus amigos de la infancia, tiene nuevos amigos entre ellos empresarios y el presidente Mauricio Macri. La pobreza pasada la tiene marcada en su cuello, pero es un producto típico del sueño americano del capitalismo

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