César Gándara

César Gándara anda en su escafandra dorado y cuenta una nueva historia

Es como un objet trouvé o un arte encontrado que refleja ese vocho pintado de dorado, ese paraguas que encontraba la maga en Rayuela, esa cámara que a veces parece un arma que vigila, otras un arma que ataca, contra uno mismo.

Ciudad de México, 18 de julio (MaremotoM).- “Ella me miraba sin decir palabra. Afuera los estudiantes parecían escualos que devoraban peces pequeños. Pasaban con sus mochilas submarinas y platicaban de la última clase, de las tareas y de las cervezas que se iba a tomar en cuanto se largaran de ahí. Me sentía mareado, atontado. El tiempo transcurría lento y no podía despegar mis labios. Tras una larga pausa incómoda, saqué mi billetera y le di algo de dinero”.

El último día en La Escafandra es el final de un sueño y me parece como algo que es un puñal para el lector. Está Tijuana como horizonte y el abandono de Telma en un universo donde todo es dejado, destruido, añorado antes de que se muera o mate.

Recordé, sin quererlo o no, un trío de muchachos jovencísimos, que fueron a rodar en la Escafandra de un cuarto y cantaban y reían y fumaban mota y afuera estaban los monstruos vestidos de policía. Los persiguieron, los mataron y ni siquiera esa Escafandra les sirvió de refugio. Era en una provincia de Buenos Aires, como podría haber sido la Colonia Obrera, donde ahora han matado a un estudiante en una ambulancia o en Honduras donde supe que hace muchos años, pero que todavía recordamos como si fuera hoy, que asesinaron a un fotógrafo que le hacía retratos a los marasalvatruchas.

César Gándara
Editada por Ediciones del Lirio. Foto: Cortesía

Es como un objet trouvé o un arte encontrado que refleja ese vocho pintado de dorado, ese paraguas que encontraba la maga en Rayuela, esa cámara que a veces parece un arma que vigila, otras un arma que ataca, contra uno mismo.

Pienso en el autor de Escafandra, un guionista de cine que de vez en cuando le hace a la literatura o al revés y creo que sus historias son un arte encontrado en una esquina. Alguien la cuenta con esos diálogos humanos y reales y se repite pero no por un teléfono descompuesto, sino por un micrófono que todo lo oye y lo dice. Sabré la historia, alguien me dirá, de un vocho pintado de dorado y mi corazón se bamboleará por las páginas, enamorado como estoy de Telma y con todo el respeto que le tengo a su madre.

¿Quién traiciona?

¿Quién dirá una historia falsa que tratará de desviarme de ese camino luminoso que me propone ese auto donde afuera son todos escualos y pasean con las mochilas submarinas?

César Gándara
Vicente Alfonso fue uno de los presentadores. Cortesía de fotografía: Rubén Galindo

Desde el Muerto hasta Natalio, con la intervención del sparring que parece haber encontrado la verdadera profesión de Palomo, todo se resume en uno de los asientos de Escafandra: algo como una sombra que anticipa una vida mejor lejos de aquí.

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Una sombra que aparece y que no podemos ver. Sólo esos destellos dorados dan una mirada ¿certera?

El comentario de esta nueva novela de César Gándara, Escafandra (Ediciones del Lirio) da cuenta de la vida de Palomo en, como dice el escritor Vicente Alfonso, transcurre “en la preguerra”. Es la vida de Palomo, un joven que aspira a ser boxeador, pero que trabaja en un tianguis vendiendo fayuca. Este joven ha sufrido muchas carencias en el pasado, pero ahora ha sido adoptado por la familia de Natalio, su mejor amigo y siente que las cosas van mejor. Trabaja muy duro para cumplir sus sueños: comprar la Escafandra. Un vocho color dorado propiedad de doña Amelia, la madre de su amigo. Palomo está enamorado de Telma, hija de doña Amelia, pero andan a escondidas porque la doña, a pesar de que lo quiere, no lo considera un buen partido para su hija. Palomo piensa que si ahorra lo suficiente y compra la Escafandra, podrá ganarse el respeto de la doña y será considerado un miembro más de su familia. En Escafandra, los personajes recorren juntos las calles en el vocho, escuchando rock pesado, acompañados de la adrenalina y los peligros de una juventud que busca salir adelante en busca de una vida mejor.

Esta novela fue ganadora de la Mención Honorífica del Premio Nacional de Novela Breve “Amado Nervo” 2020 y fue presentada la semana pasada en Pulquería Insurgentes, donde el autor, vestido con una camisa de calaveras y recién llegado de Hermosillo, su tierra natal, festejó la salida de esta importante novela.

César Gándara
Marcos Daniel Aguilar, representante de Ediciones del Lirio en la presentación. Cortesía de fotografía: Rubén Galindo

César Gándara es narrador, dramaturgo, editor, guionista, docente y promotor cultural.  Estudió la carrera de Letras Españolas, en Nuevo León (UANL), y luego hizo una maestría en literatura comparada en la Universidad de Barcelona. Ha sido becario del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Nuevo León, del Instituto Sonorense de Cultura, y del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Ha publicado los libros La joroba de la bestia (Ediciones B, 2018), Sombras del vacío (Nortearte, 2014), Rebelión de los fanáticos (Terracota, 2013. Como guionista ha trabajado en proyectos como Yankee (Netflix), Un extraño enemigo (Amazon), José José, Hasta que te conocí y El albergue. Imparte cursos y talleres en las principales escuelas para escritores y centros culturales, como la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM), en la Escuela Itinerante de cine, en CasAzul y en la Universidad del Claustro de Sor Juana.

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