Chava Rock

Chava Rock: “La mejor banda de rock en México es Porter” (Con Juan Son o sin él)

“Me he vuelto más visible, me inserté muy bien en estos nuevos tiempos. Aproveché muy bien las redes sociales y tengo dosis de suerte. Desde chavo, tengo un don de ubicuidad, estoy en el momento en que tengo que estar y se me da…”

Ciudad de México, 11 de junio (MaremotoM).- Chava Rock (no sé el año en que nació, tiene la edad del rock), es un periodista muy querido y valorado. No sólo sabe de lo que habla, sino que también, con su carácter, va ligando propuestas del ayer con las de hoy. Tiene actitudes de unidad con un movimiento en el que cree. Ahora está ligado también al ambiente del rock argentino y –para mi horror- le encanta el grupo Los enanitos verdes.

Fuimos a conversar con él un poco para saber de qué va este rock mexicano que es mejor de lo que se cree, cómo las mujeres están haciendo una gran fiesta en el patio, dispuestas a subir al escenario más temprano que tarde, cómo el rap es esa música que no se hizo en México tan “gansgta” como es en los Estados Unidos y como, para él, el mejor grupo de rock actual es Porter.

–Cumpliste un año al frente de tu programa de televisión

–Sí, el nombre es Picando piedra, es un programa que sale por Acustik. Es un canal de televisión. Tiene su presencia en redes digitales. El programa no tiene competencia, no hay rock en televisión. Lo veo como un programa virgen, en donde puedes desarrollar muchas cosas, que pueden ser exitosas. Este es un programa de entrevistas. No hay presupuestos de las televisoras grandes, así que hacemos varios experimentos. No pensamos en el rating. Yo mismo tomo la dirección de qué artistas entrevisto y cuáles no. Son 52 semanas, son más de 100 bandas. Hicimos cosas con Alfonso André, con Mon Laferte…empecé a experimentar y hacer mesas, para ver sus circunstancias, lo que implica tener una banda de rock.

–¿Cómo está el rock en México?

–Por decirlo en forma noble: en transformación. Es una forma más dura: aletargado. Hay muy buenas propuestas y gente haciendo música. Hay una parte más grande de cierta parte soft, no combativa, no hay esa piedra en el zapato en estos jóvenes, son más complacientes, lo que no tiene nada de malo. Se empezaron a repetir fórmulas.

–¿Qué piensas de las mujeres?

–Las mujeres tienen varias partes. Lamentablemente se ha pegado más la parte más tranquila. Sin embargo, no puedo ver nada tranquilo en Natalia Lafourcade, cuando fue una chava que se rebeló a su disquera y grabó lo que ella quiso. A veces le daban buen presupuesto, otro menos, pero se atrevió a hacer un homenaje a Agustín Lara. Eso se me hace muy rebelde, que le quedó muy bonito. No se me hace nada soft Mon Laferte.

–Tampoco se me hace tan soft Ximena Sariñana…

–Bueno, ella está un poco más cobijada por su nombre, por una empresa que la tomó que es Sei Track. Me hubiera gustado más un trabajo independiente de Ximena, entrando a las tabernas, mostrando más su música, que es lo que pasó con Carla Morrison. Salió de Mexicali, se vino a la Ciudad de México, sin conocer a nadie, creyendo en su estilo.

–Ella fue un poco el sostén de Intolerancia e Intolerancia el sostén de ella

–Sí. Intolerancia mira hacia otros horizontes. Me gusta mucho su caso, empezaron a moverse, a tener presencia en el Rock al Parque, una carpa en el Vive Latino, es un sello formado por músicos, es la visión de los músicos. Si fueran empresarios tendrían más presencia y más dinero, pero no es así. La escena del rock, así la veo e Intolerancia forma parte, pelea de forma independiente.

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No olvidemos que el rap tiene la parte genuina que es la calle, que es el barrio. Foto: MaremotoM

–¿Cómo ves el rap?

–No olvidemos que el rap tiene la parte genuina que es la calle, que es el barrio. En México ha encontrado una vena y es algo bonito que no haya agarrado la onda “gangsta” de lo gringo. Yo nunca lo había entendido hasta que el cantante de la banda Bastón me lo explicó. El rap mexicano tiene ligazón con las rimas, con las décimas, el rap tiene coplas que las vemos desde Pedro Infante y Jorge Negrete. La forma de cantar de Tintán era de un rapero. Es cierto eso. Es algo que no nos es ajeno, que sí lo tenemos y que viene en nuestra cultura musical. Molotov trae un poco de esa escuela, como también Control Machete. Rubén, el cantante de Café Tacvba, tiene esa manera de cantar, con esa voz particular, que se va a varias paredes.

–Cuando te conocí, pensaba que tenías que dirigir la Rolling Stones mexicana. Mira ahora, dónde está esa revista y dónde estás tú. ¿Cómo te has transformado a lo largo de tu carrera, como el gran periodista de rock que hay en este país?

–Es un halago lo que me dices, tú estás muy empapada de esto y sabes la cantidad de periodistas y escritores que hay en México en relación con el rock. Sucede que me he vuelto más visible, me inserté muy bien en estos nuevos tiempos. Aproveché muy bien las redes sociales y tengo dosis de suerte. Desde chavo, tengo un don de ubicuidad, estoy en el momento en que tengo que estar y se me da…

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De 200 jóvenes que he contactado, cuatro me han pedido que le recomiende un libro. Foto: MaremotoM

–El estar en el lugar en el que hay que estar. ¡La computadora no da todo, más bien no da nada!

–Yo tengo oportunidad de contactar a la gente joven, me gusta mucho además, piden consejos, pero de 200 jóvenes que he contactado, cuatro me han pedido que le recomiende un libro. Lo que hago es recomendar a Truman Capote, a Ryszard Kapuściński y también a los nuevos, a Guillermo Fadanelli, a Juan Manuel Servín.

–Con respecto a las mujeres, me parece que ahora hay nuevos escenarios

–Sí y no. Me encanta lo que pasa en la Argentina, donde quieren poner una ley para instituir una equidad en los festivales. Me encanta que se debata acerca de eso. No estoy de acuerdo con el tema de las imposiciones. Andrés Calamaro dijo en una conferencia que le resultaba medieval que le prohíban ir a una corrida de toros. Y es cierto, me dije. No me gustan las corridas de toro, pero la imposición me gusta menos. ¿Cómo es posible que estemos debatiendo algo tan elemental? La equidad. Qué bueno, porque hay cada vez más mujeres. El tema con México es que se los critica más a los grupos que tienen mujeres. No veo que se devoren tanto a León Larregui y a Zoé como se la han devorado a Mon Laferte o a Carla Morrison. Hablo de las redes. No veo que se refieran igual a Javier Bátiz que a Baby Bátiz.

–Por otro lado, yo he asistido a conciertos de Carla Morrison y he visto cómo todo el mundo canta…el tema de las redes es que son 300 trolls que rigen lo que se dice o lo que no

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–Hay mucha frustración. Eres lo que dices, ves lo que eres. Cuando ves tanta saña contra un artista pienso: –Pobre cabrón, estás hablando de ti. En una conferencia de prensa que dio Enjambre con Carla Morrison, varios compañeros, esos chavos que van a las conferencias, empezaron a bulear a Carla. A preguntarle cosas de su físico, a la tercera pregunta tomé el micrófono y los paré. Eso no es periodismo. Así como tú tomas la voz, cuando dijiste en una conferencia de prensa de Julieta Venegas que el periodista puede preguntar lo que quiera, pero tampoco el periodista debe burlarse del artista. A mí no me gusta cómo canta Carla, pero soy periodista y los periodistas sabemos eso: a la gente no le interesa lo que nos gusta o no, debemos hacer críticas, comentarios. Me encantan sus conciertos, cómo canta toda la gente, la pude ver en el Teatro de la Ciudad, en el Metropolitan, donde vi a chavas llorar con las canciones de Morrison.

–Tú como periodista te has enfrentado un poco a OCESA, pero has seguido trabajando

–Sí. Somos como una gran familia todos, esta escena no es tan grande, todos nos conocemos. De algún modo vamos a necesitar unos de otros. En OCESA tengo grandes amigos, no tengo necesidad de pasar siempre por un filtro de prensa, donde no me gustan ciertas formas y ciertos tratos que han dado a los periodistas. Estos condicionamientos que se dan a la prensa, algunos de ellos vienen de los artistas. La primera vez que vino Bob Dylan a la Ciudad de México, tocó en el Palacio de los Deportes y dijo que no quería fotos. No recuerdo si fue Carlos Mata u otro fotógrafo que va y dispara. Así es el periodismo, no nos pueden poner cadenas. Yo trabajo más libre cuando me dan facilidades y ahora OCESA no las da. No tengo ningún problema, yo hablo muy bien con Rafael Salinas, con José Zepeda, lo que no me gusta es el arrodillamiento de cierta prensa por las entradas a los conciertos.

–Sí, pero es un arrodillamiento de esa prensa a la que tuviste que parar en la conferencia de Carla Morrison. Yo no he tenido problemas con OCESA…

–OCESA antes invertía mucho en periódicos y en medios, ahora ha bajado el presupuesto, porque además la empresa tiene sus propios canales. ¿Pero qué ha pasado con el medio que se ha puesto al servicio de unos cuantos pesos? No pueden comprar tu criterio y algunos editores piensan que sí. No hay libertad de expresión en México. Hay que salirse de eso, yo por fortuna puedo hacerlo, tengo muy presente a Ryszard Kapuściński, cuando habla de los corresponsales de guerra. Yo soy de la vieja escuela, llegábamos al Hotel Presidente o al Hotel Niko y nos quejábamos por el desayuno. Ahora se fue al otro extremo. Mira cómo estarán las cosas que ya en las entradas de la conferencia de prensa hay personas que te dicen que no le preguntes tal o cual cosa al artista. Hay cosas que se sobreentienden, pero no puedes decirle nada a los periodistas.

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Las conferencias de prensa hoy está llena de becarios, lo que no justifica, pero así son las cosas. Foto: MaremotoM

–El tema del tiempo con los periodistas. En la última conferencia de prensa con Andrés Calamaro, nos tuvieron casi cuatro horas allí…

–Eso es una grosería. Las conferencias de prensa hoy está llena de becarios, lo que no justifica, pero así son las cosas.

–¿Qué cosas te han interesado del rock mexicano?

–Siddartha, por ejemplo. Me gusta mucho. Sin pretensiones, son geniales sus canciones.

–¿La última canción de Caifanes?

–Se me hace buena. Si le pones como aderezo que fueron tantos años sin componer, que te pones entonces un poco más exigente. Es la banda que más convoca, le exiges mucho más. Ojo, no lo necesitan, pero a mí sí me gustaría. Yo, de todos los periodistas, fui el que más insistió hasta tuve problemas con ellos por decir que compusieran, pero hay que entender que esa banda es un monstruo. Lo que genera Caifanes, hay festivales que se hacen exitosos por su presencia. Un mal disco puede dar al traste como negocio.

–¿Qué te parece la nueva incursión de Fermín?

–En Control Machete, ellos estaban muy jóvenes, había muchos excesos. Fermín se desligó de todo eso. Está acuñando un estilo que ojalá le vaya bien. A mí me gustaba de Control Machete la parte más ruda. A quien admiro mucho es a Toy. Le pregunté hace poco a Fermín de qué dependería que ellos se volvieran a juntar. No le veo caso, me contestó. No me identifico cantando ciertas canciones, no hablan de mí, para qué llegar y condicionar sólo por dinero. Esa visión se me hace muy noble. Es un compositor en crecimiento, donde pueda combinar esa faceta de ser un pastor y músico.

–No escuchaste el último disco de Carlos Santana, Africa Speaks, con Buika y producción de Rick Rubin

–Santana es un hombre fuera de serie. Está en otro nivel. Sé que lo quieres mucho y que le dijiste que si los mexicanos no lo querían que te lo llevabas para Argentina, jaja. Abraxas sigue siendo un disco esencial. Este trabajo que hizo con varios artistas, el homenaje que le hicieron en Jalisco, musicalmente es tan bonito. ¿Hasta dónde se puede llevar la música latina? Me gusta además que no suena a viejo. Su nuevo amor lo favoreció mucho, tener una compañera musical con la que descargues ciertas emociones, le debe de haber abierto la cabeza. Aunque, Carlos Santana, es un hippie constante. Busca muchas respuestas dentro de sí y de ahí sale esta música.

–¿Qué bandas de rock mexicano son las mejores?

–Qué difícil. De estos últimos tiempos. Me encantaba Austin TV, aunque ya desapareció. Tenía mucha fe en esa banda. Me encanta Porter, como tuvieron a un cantante particular como Juan Son y encontrar a un nuevo cantante que se parece a él. Yo me tiré al nuevo cantante y le pregunté porqué cantaba en forma semejante a Juan Son, ¿cómo te sientes con ello o lo estás imitando? Él me contestó: –Me lo comí, por eso estoy así de gordo. Me gusta mucho, no son pretensiosos, son muy dispersos pero se conjugan en lo musical. Y entre las mujeres, me quedaría con Renee Mooi, una chava impresionante, está haciendo cosas experimentales, con el bajista Aarón Cruz, hace como danza, repta en el escenario, es una maravilla.

–¿Cuáles son tus planes?

–Voy a seguir llevándome por la inercia, para tocar puertas y abrir espacios. Estoy haciendo radio por Internet, estoy con los festivales metaleros, haré El Mezcalito cuando venga el VIVE LATINO, una propuesta de Jordi Puig, tengo dos stands dentro del Festival, está el proyecto del libro sobre el VIVE, contar desde mi punto de vista las historias del rock, me estoy clavando más en los ’90 y preguntándome en qué se han convertido los festivales de rock.

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