Chris Stein: Blondie siempre fue una banda pop, incluso al principio

–¿Tiene sentido el punk hoy en día? –Sí, por supuesto, porque siempre tuvo que ver con ir contra el sistema y hacer las cosas tú mismo. Eso siempre ha sido lo importante. De la guitarra a la cámara fotográfica, ida y vuelta.

Ciudad de México, 2 de enero (MaremotoM).- De un modo u otro, Chris Stein sabe cómo movilizar a través del arte. Su costado más famoso es el de ser guitarrista y compositor de Blondie: junto a Debbie Harry -por entonces su pareja- creó a la banda en medio de la escena inicial del punk neoyorkino, pero en poco tiempo despegó hacia el mainstream al incorporar pop, rap y reggae a su propuesta. Pero en línea paralela, el músico no paraba de sacar fotos, hasta amasar un cuerpo de obra en el que se destaca el backstage de esos años del CBGB’s, sí, pero también el registro de una ciudad que ya cambió tanto que parece otra.

“Siempre estaba boludeando con cámaras cuando era chico, sacándole fotos a todo, y luego la película Blow Up , de Antonioni, fue una influencia muy grande en mi generación”, recuerda Chris Stein a través del Zoom. “Fueron muchas cosas. Tengo un amigo con el que crecí, Dennis McGuire, que era un gran fotógrafo y que se movía cerca de la escena de Warhol. Él trabajó un tiempito con Diane Arbus… Él fue una gran influencia. Así que empecé tipo 1968, 1969”.

Varias de las imágenes que tomó Chris Stein a lo largo de su vida son parte de la muestra “Me, New York City and the Punk Scene”, que están en exhibición digital a través de The Music Photo Gallery. En marzo, cuando la galería vuelva a abrir sus puertas (reales) de Arroyo 877, se podrán ver copias seleccionadas y firmadas por el músico. Y él mismo fantasea con una visita para la inauguración, aunque no haya podido venir al último show que dio aquí Blondie por sus problemas de salud.

“Dar charlas me resulta más fácil que los shows”, confiesa Chris Stein ahora. “Me estoy poniendo viejo y los shows son mucho trabajo. En la última gira toqué sentado. Pensé que si B.B. King podía hacerlo, yo también. Eso ayuda. Si fuera por mí, pondría un sofá en el escenario, pero tuve que conformarme con una banqueta. Fue una pena no poder ir a Buenos Aires porque ya la había pasado bien ahí. Tengo problemas del corazón, pero puedo controlarlos con medicación”.

Chris Stein
Foto: Cortesía Chris Stein

Debbie era muy carismática, así que era fácil fotografiarla. Y eso sigue siendo igual ahora: no hay tensión, nos entendemos el uno a la otra. Siempre ha sido así.

Cuando comenzaste con la fotografía, ¿la tomabas como un hobby o aspirabas a convertirte en fotógrafo profesional?

No, sólo lo hacía porque lo disfrutaba, pero un poco después fui a la escuela de arte y estudié un poco más la fotografía.

En la muestra y en tus libros, la mayoría de las fotos muestran Nueva York y su escena a través de tus ojos, pero son de una era diferente. ¿La ciudad todavía es especial para vos?

Sí, seguro. Un aspecto muy importante es la multiculturalidad, porque es muy diversa: hay mucha gente diferente, muchos estilos distintos. Cuando crecía, en Nueva York había muchos tipos de música diferentes que se escuchaban al mismo tiempo, lo que era fantástico. En los viejos tiempos de la radio escuchabas a Jefferson Airplane, James Brown y alguna otra cosa grandiosa, uno tras otro, y después una canción country en la misma estación radial. Ahora está todo más definido… Pero eso de las mezclas siempre fue un aspecto excitante. Y siempre hay un alto nivel de energía y de locura en las calles. Cuando miro fotos más viejas de Nueva York, de los años 20 o 30 (del siglo pasado), siempre me conmueven. Me gustaría haber tomado más fotos. Creo que nadie se daba cuenta de cuánto iban a cambiar las cosas, de lo diferente que iba a ser todo entre ese momento y ahora. Algunos de los que eran parte de la escena neoyorquina se hicieron fotógrafos full time y sacaron muchas más fotos que yo… Me gustaría haber fotografiado más cosas.

–¿Por qué no lo hiciste?

–Porque estaba trabajando con la banda y todo eso. A veces voy a un show y pienso en si voy a ir a verlo o si quiero llevar la cámara, porque tenés que lidiar con eso, entonces a veces no la llevo.

–¿Qué clase de fotos te hubiera gustado sacar?

–Estuve en muchas cosas en las que me gustaría haber sacado fotos… Estuve en Woodstock, fue la única vez que vi a Jimi Hendrix: me gustaría haber tenido una cámara ahí, pero estaba demasiado ocupado drogándome (risas).

Chris Stein
Foto: Cortesía Chris Stein

–Pensabas en el presente, no en el legado.

–Sí… Nadie realmente sabía en ese momento que todo eso iba a ser importante 40 o 50 años más tarde, todos estábamos viviendo el momento. Incluso pasó con la escena del CBGB’s, se trataba de lo que pasaba en ese momento todo el tiempo.

–Pero ya tenías la experiencia de haber estado en Woodstock sin cámara.

–Sí, pero creo que no pensé en eso hasta otros veinte años más tarde.

–¿En qué momento te diste cuenta de que tenías un cuerpo de obra importante como fotógrafo?

–Bueno, hicimos un libro, Making Tracks – The Rise of Blondie, y fue difícil lograr que llegara a mucha gente. Pero con el cambio de siglo, cada vez había más y más gente interesada en el pasado, en el período en el que trabajábamos en el Bowery y demás. Porque pensá que no había mucha gente ahí, no era que había centenares de personas. Los primeros años en el CBGB’s sólo estábamos las bandas y sus amigos.

Chris Stein
Making Tracks – The Rise of Blondie. Foto: Cortesía

–Cuando se camina por el Bowery y en lugar del CBGB’s está la tienda de John Varbatos, uno tiene la sensación de que es otra ciudad.

–Sí, es diferente. John es un buen tipo, hace mucho trabajo caritativo. Es mejor que esté él que un banco. El Fillmore East ahora es un banco, por ejemplo.

–Eso es tremendo, pero también tiene que ver con la metamorfosis que ocurre en Nueva York todo el tiempo.

–Bueno, ahora con el virus todo está volviendo a cambiar dramáticamente, así que veremos qué sucede.

–Ya que mencionas la pandemia: Blondie tiene planeada una gira para 2021. ¿Son optimistas con respecto a hacerla?

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–¿Quién sabe? Teníamos algunas fechas de charlas abiertas junto a Debbie y el día antes de salir para Alemania todo se canceló. Pero bueno, igual no me gustan los aeropuertos (risas). A Clem le encantan, pero yo los odios. No entiendo por qué le gustan. Para mí, antes volar era glamoroso, pero ahora es como andar en subte.

–Documentaste la escena inicial del punk en Nueva York, siendo parte de ella. ¿Crees que corrías con ventaja respecto a los otros fotógrafos?

–Bueno, un poquito… Aunque algunos de esos muchachos eran muy cercanos: (David) Godlis y Bob Gruen estaban ahí con todos. En mi caso, estaba bien, yo tenía acceso a toda esa gente.

–¿Y qué tenían tus fotos que las de ellos no?

–Bueno, pienso… Godlis es bárbaro, es uno de mis fotógrafos favoritos. Algunos de los otros fotógrafos eran más periodísticos. Siempre pensé en mí mismo como un fotógrafo artístico, entonces ahí está la diferencia. Siempre me concentré en cómo se veían las imágenes, la composición, el modo en que estaba armada, la luz y todo lo demás, no sólo el sujeto de la foto.

Chris Stein
Foto: Cortesía Chris Stein

–Tus libros de fotos y las muestras, ¿es una reinvidicación para tis como fotógrafo por sobre tu persona como músico?

–Ahora sí lo son. No sé si me siento reivindicado, pero sí más apreciado. Me gusta mucho instagram, me gusta subir fotos online de muchas cosas.

–Fotografiaste mucho a Debbie cuando eran pareja. ¿Era más fácil hacer retratos con ella como modelo?

–Sí, ella era muy carismática. Todavía tenemos una relación muy casual, así que era fácil. Y eso sigue siendo igual ahora: no hay tensión, nos entendemos el uno a la otra. Siempre ha sido así. Además, hoy las cámaras son más fáciles de manejar. Las cámaras en los teléfonos son bárbaras, puedo sacar fotos todo el tiempo y todo el mundo tiene una cámara encima. Eso es diferente. Antes era mucho más complicado sacar fotos.

–¿Cuán cruciales crees que fueron tus fotos de Debbie para establecerla como icono?

–Bueno, algunas de esas fotos fueron muy al principio y salieron en la revista Creem, entonces había gente que la veía a ella antes de escuchar la música. Eso siempre estuvo ahí…

–¿Crees que tus fotos tenían algo especial que la ayudó en ese sentido? Comparadas con las de otros fotógrafos…

–No sé, hay grandes fotos de ella tomadas por otros fotógrafos. Ella es realmente despampanante, el modo en que luce… Su relación con la cámara siempre ha sido interesante, supongo. Es así.

–Cuando sacaron Parallel Lines cambiaron radicalmente el sonido de Blondie. ¿Todavía se sentían parte de aquella escena del CBGB’s?

–Sí, aunque siempre nos identificamos más como una banda pop, incluso al principio. Cambiar el sonido tuvo que ver mucho con Mike Chapman (el productor del disco), no era algo que hubiéramos planeado. No había un gran plan, simplemente hicimos las cosas mientras iban sucediendo. Pero sí, seguro, siempre me identifiqué con la escena punk y el CBGB’s, todos nuestros amigos estaban ahí.

–¿Todavía te sientes parte del punk?

–Sí, seguro. En cuanto a sensibilidad, el estilo de vida “hacelo vos mismo”, la espontaneidad. Hay muchos aspectos del punk con los que me identifico. Y hoy hay muchos chicos que están trabajando de un modo punk, cosa que me parece muy interesante.

–¿Tiene sentido el punk hoy en día?

–Sí, por supuesto, porque siempre tuvo que ver con ir contra el sistema y hacer las cosas tú mismo. Eso siempre ha sido lo importante.

–¿Más que la música?

–Bueno, la música siempre tuvo que ver con la idea de que cualquiera podía canalizar sus emociones a través de ella, incluso si no eran músicos muy entrenados. Cuando nosotros empezamos, había gente como los Allman Brothers o Linda Ronstadt, que eran conocidos por ser músicos cuidadosos y sofisticados. Pero entonces llegó el punk con una actitud más casual: era más fácil, tenía que ver más con la emoción que con saber tocar bien. Y creo que eso sigue ahí para los más jóvenes hoy en día.

–¿Qué extrañas de los viejos tiempos?

–Extraño cosas del estilo de vida de la ciudad, como que hubiera cosas mágicas y extrañas sucediendo bajo la superficie. Había brujas en el Lower East Side, librerías sobre ocultismo… Toda esa clase de cosas desaparecieron. Ahora las cosas están distintas, pero antes del virus sentías que la ciudad era tomada por asalto todo el tiempo, había millones de personas que llegaban todo el tiempo, cosa que no sucedía en los 70.

–¿Crees que es posible que se desarrolle una escena como la que tú fuiste parte?

–Sí, creo que con internet ahora es más rápido y no hay posibilidad de que una escena se desarrolle. Lo que pasó en el CB’s fue que estuvimos ahí durante años antes de que hubiera cualquier tipo de exposición. Lo mismo había pasado con Liverpool y lo mismo pasó con Seattle y Nirvana y esos muchachos más tarde. Ahora todo está de inmediato frente a todo el mundo apenas es creado, en cierto sentido.

–¿Esa inmediatez y la falta de desarrollo hace que las escenas sean menos consistentes?

–Quizá, pero es el nuevo paradigma: las cosas se desarrollan online en lugar de con el público. Es más rápido y la gente medio que se acostumbró a eso. Quizá con eso tengan que ver los períodos de atención más cortos de los jóvenes. No sé si eso es bueno, pero es lo que hay, es con lo que hay que lidiar.

–¿Y cómo lidia con eso una banda establecida como Blondie?

Como siempre dice Clem, hoy el rock and roll es como el jazz. Es un mercado de nicho. Pero después ves que Miley (Cyrus) está haciendo rock and roll. Es una gran fan, creo que es fantástico.

–Ella grabó hace poco un cover de “Heart of Glass”. ¿La conociste?

–Sí, hablé un poquito con ella online.

–Sería fantástico verla cantando con ustedes.

– Sí, quizás en algún momento… Sé que es muy fan de Blondie y, de hecho, tiene unas cuantas de mis fotos.

Fuente: Silencio / Original aquí.

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