“Colombia es un país de huérfanos, de infancias robadas, de familias destruidas”: Santiago Gamboa

Juan Manuel Santos: “No he fracasado en conseguir la paz para Colombia”

El escritor colombiano vino a presentar Será larga la noche (Alfaguara), un thriller que narra Colombia luego de los Acuerdos de Paz.

Ciudad de México, 12 de septiembre (MaremotoM).- Santiago Gamboa lleva 25 años en la literatura. “Es el único mundo que conozco”, dice el novelista que hace cuatro años regresó a Colombia y hoy vive en Cali, dispuesto a visitar su país en esas zonas que antes estaba prohibida.

Será larga la noche es el segundo thriller que escribe, luego de su exitosa y temprana Perder es cuestión de método, de la que se hizo una película con Daniel Giménez Cacho en el protagónico.

Este thriller tiene como objetivo principal relatar al país luego del conflicto de paz, un tema que obsesiona a Gamboa y que tiene como su principal enemigo a Alvaro Uribe, el ex presidente de Colombia.

“No podría decir que Uribe es igual a Bolsonaro o le faltó poco para ser Bolsonaro. Son dos derechistas diferentes. Para nosotros, los colombianos, Uribe es nefasto”, dice en una entrevista llevada a cabo en México, donde este miércoles presentó junto a Jorge Volpi, la reciente novela.

Un niño es testigo de un brutal enfrentamiento en una carretera perdida en el departamento del Cauca. Nadie en el pueblo más cercano dice haber oído nada, pero una denuncia anónima del hecho llega a manos del fiscal Jutsiñamuy, en Bogotá.

En compañía de dos entrañables heroínas, la periodista Julieta Lezama y su asistente Johana, exguerrillera de las FARC, el fiscal se embarcará en una peligrosa investigación que si bien apunta a sospechosos de toda índole, terminará por hallar unos culpables inesperados, tan peligrosos como los más.

Santiago Gamboa
Santiago Gamboa y su novela luego de los acuerdos de paz, Será larga la noche. Foto: Cortesía

Será larga la noche (Alfaguara) relata la influencia de la iglesia evangélica en nuestro continente, donde funciona como una tercera fuerza, más allá de la guerrilla, más allá de los paramilitares, para doblegar al pueblo a sus ideas.

–En el thriller hay muchas personas que suplantan su identidad

–En esta novela lo que he intentando hacer algunos aspectos de la vida de Colombia que se han vuelto relevantes después de los acuerdos de paz. Antes de esos acuerdos, no había nada más. Era como un manto la agenda completa de la vida nacional. Y cuando ese manto se retiró, porque el Acuerdo de Paz desmovilizó a la guerrilla más importante que eran las FARC, empezamos a ver que había más cosas. Cuando se hizo el acuerdo de paz volvió a descubrir para el país una gran cantidad de zonas que antes estaban prohibidas. Si pasabas por esas zonas te secuestraban así porque sí. La suma de los problemas nuevos con el descubrimiento de ese país. Ahora que volví a Colombia he logrado pasar por esas zonas, quedé maravillado y he comprendido mejor el conflicto. He visto cómo los campesinos trabajaban para la guerrilla, que era el señor de la región. Eran las víctimas, porque venían los soldados o los paramilitares y los consideraban guerrilleros y los mataban. Entre esas cosas está el tema de las iglesias evangélicas, que son iglesias que han estado en Colombia desde hace 40 años, pero que en los últimos años, en la última década, han ido tomando una fuerza enorme y volviéndose una fuerza política. En mi novela quise hacer una investigación y mostrarle al lector ese tipo de nuevos problemas que he ido encontrando después del proceso de paz. El tema de las iglesias, las grandes decisiones políticas están tomadas por intereses personales de pastores y las consecuencias las paga el resto del país. Me resultaba interesante hacer un libro que tratara de una manera más o menos realista y que me permitiera hablar de otro tema que es el de la orfandad. Colombia es un país de huérfanos, de infancias robadas, de familias destruidas. Mi país entero es un sobreviviente. También eso explica que estas iglesias tengan tanta preponderancia.

–Hablas mucho del Pastor Fritz en la novela

–Claro es un personaje que tiene su historia, es central en el libro aunque no puedo hablar mucho del argumento. Es uno de los personajes que me permiten unir el tema de la orfandad con el tema de la iglesia.

–Le das también valor a las mujeres

–De manera puramente intuitiva. Hay dos tipos de escritores, el que sabe y el que no sabe. Yo me ubico en los segundos. Yo sé más o menos sobre lo que quiero hablar, pero hasta que no me siento no sé cómo será la novela. De manera intuitiva llegué al personaje de la periodista. Mi investigador es un periodista, una especie de detective sin pistolas. No representa a la ley. En países como Colombia esto de los detectives no son figuras que uno vea o conozca y mucho menos que admire. Un periodista aunque sepa la verdad no implica que triunfe la ley. Apareció una mujer de unos 40 años, divorciada, con dos hijos, que detesta a su ex marido, que es “pomelo” (fresa), para mí es un personaje muy entrañable. Ella tiene a su compañera que estuvo en las FARC. Y esto para mí fue muy racional, porque cuando se hizo el proceso de paz una de las condiciones del acuerdo es que la sociedad incorporara a los desmovilizados. Esa recomendación en lo que a mí concierne está cumplida.

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–Cuando hablas de la FARC no creo que tengan tanta totalidad, hay muchas FARC

–Porque las FARC llegó a ser una guerrilla muy grande, que se dividían por sectores y esos sectores eran independientes. Solamente una parte de las FARC no entraron al acuerdo de paz, que es la parte sur, porque se han convertido en narcotraficantes y trabajan con el crimen organizado mexicano. En realidad ya no son FARC, son bandidos narcotraficantes. Luego está la FARC como fuerza política, que tiene representación en el congreso. Ahora, desde haces 10 días, hay otra disidencia que son tres comandantes y lo han hecho porque tienen problemas con la justicia por el tema del narcotráfico.

Santiago Gamboa
No tenemos el derecho a ser pesimistas, dice Santiago Gamboa. Foto: MaremotoM

–Juan Manuel Santos dijo en el HAY Festival que el 90 por ciento de los guerrilleros desmovilizados siguen con el acuerdo de paz

–Por supuesto. Es cierto y nosotros queremos que sea cierto. No tenemos el derecho a ser pesimistas.

–Ser optimista en un momento tan difícil de Colombia

–En el último año han sido asesinados 300 líderes sociales, han sido asesinados 180 desmovilizados de la FARC. Son los paramilitares, que se han crecido, porque ahora tenemos un gobierno de derecha, el gobierno de Iván Duque, que en realidad es del presidente Álvaro Uribe. Ellos detestan el proceso de paz y su enemigo más grande es Juan Manuel Santos. Toda esa atmósfera he querido retratar en la novela a través de personajes que muestran la otra cara. La cotidianeidad, la vida de todos los días, el lenguaje, es una novela que recupera una cosa que es el humor. He pensado que tras mi regreso es hacer varias novelas que tengan que ver con el proceso de paz. La base del no es mayoritaria y nosotros perdimos las elecciones, pero estamos tratando de defender los acuerdos. Hoy el mundo está paralizado.

–Es cierto. Hace 10 años te hubiera dicho, qué bueno que vives en Italia y ahora te diría, vete de Italia

–Sí. Los dos países más influyentes en Latinoamérica, que son Brasil y México, están en dos lados diferentes.

–¿Qué te ha planteado el regreso?

–Cali es una ciudad muy linda, alegre, que tiene entre 20 y 30 grandes, pero también es una ciudad con violencia. Es una pequeña Cuba dentro de Colombia, con monocultivos, de raza negra, con mestizaje, con salsa. Muy diferente al resto del país.

–Ahora, en Medellín, está Fernando Vallejo

–Sí, llegó a Colombia con sus diatribas. Él es una figura muy querida, lo admiro mucho como escritor y la gente le gusta mucho el personaje que él hace. A veces me da la sensación de que ha caído como preso de ese personaje que ha creado.

Santiago Gamboa
Son los paramilitares, que se han crecido, porque ahora tenemos un gobierno de derecha. Foto: MaremotoM

–Santiago, eres joven, pero al mismo tiempo también una figura dentro de la literatura colombiana. ¿Cómo ves el tema?

–Yo llevo 25 años en el mundo literario. Nunca tuve otro mundo. Por lo tanto, casi por antigüedad, estoy ahí. En Colombia hay una literatura interesantísima, porque estamos trabajando cuatro generaciones en forma simultánea. Fernando Vallejo, Laura Restrepo, Piedad Bonet, quedan en lo alto de la cima. Luego de ellos, hay una generación de 65 a 60 años, en la que podría estar Héctor Abad. Hay generaciones más jóvenes, hay una gran literatura analítica, que no tanto cuenta una historia sino que piensa sobre la literatura, sobre el lenguaje, hay autores como Carolina Sanín, Margarita García Roballo, Juan Cárdenas, son escritores que han vivido en otros países, que manejan varios idiomas, que tienen una mirada aguda sobre la sociedad colombiana.

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