Como el grito multiplicado de Munch, el mal de los nazis: Paco Taibo II

Sabemos como vamos a morir (Planeta), el libro sobre el levantamiento del gueto de Varsovia. Treblinka no era un campo de concentración. Fue un campo de exterminio. Quién sabe cuánto tiempo tendrá que pasar en la humanidad para olvidar la matanza de los seis millones de judíos, de homosexuales, de gitanos, de hombres y mujeres que amaban la libertad, la democracia y que eran vistos como “los otros”.

Ciudad de México, 25 de septiembre (MaremotoM). Paco Ignacio Taibo ha cumplido una tarea que se había encomendado desde mucho tiempo antes. Incluso antes de visitar Treblinka. ¡No lo hagas!, me dice cuando le anuncio mis ganas de visitar ese campo de gas. Ahí es como sentir El grito, de Edvard Munch, multiplicado.

Treblinka no era un campo de concentración. Fue un campo de exterminio. Quién sabe cuánto tiempo tendrá que pasar en la humanidad para olvidar la matanza de los seis millones de judíos, de homosexuales, de gitanos, de hombres y mujeres que amaban la libertad, la democracia y que eran vistos como “los otros”.

¿Olvidaremos? ¿Nos haremos desmemoriados para ese drama tremendo, donde todos nos hacemos pequeños e inútiles?

Taibo no olvida. Acaba de escribir el libro Sabemos cómo vamos a morir (Planeta), algo que a esta altura de autor, él tiene que publicar lo que quiere “y si algún lector está en desacuerdo, que no lo lea”.

Esta es la crónica sobre la resistencia y el levantamiento del gueto de Varsovia frente a los nazis en tiempos de la Segunda Guerra Mundial, una historia que por más imposible que parezca ocurrió y ahora es contada por Paco Ignacio Taibo II.

Desde la primera página de Sabemos cómo vamos a morir (Planeta), al lector lo estremecerá la certeza de lo finito ante el contexto de guerra de los 40 del siglo XX, cuando Varsovia, la capital polaca, se convirtió en el punto de concentración de judíos que serían deportados hacia su destino final: el campo de exterminio de Treblinka.

En medio de aquellos terribles días de 1943, Paco Ignacio Taibo II narra cómo un pequeño grupo de adolescentes subversivos dirigidos por Mordejái Anilevich dio la batalla contra las tropas nazis que controlaban por millares el gueto donde mantenían hacinada a la comunidad judía.

Mordejái Anilevich es el héroe de esta historia y después de leer Sabemos cómo vamos a morir, dan ganas de hacer una campaña para que una cuadra, una plaza, una esquina, lleve el nombre de este judío que siempre tenía hambre, de comida y de libertad.

Hay algo que siempre pasa con los libros de Paco: lo bien que sabe contar una historia. Como si alguien que ha vivido esos momentos históricos y terribles se sentara en la sala de tu casa y con un café de por medio diera cuenta de todos los hechos.

Paco Taibo
Sabemos cómo vamos a morir, de Paco Taibo. Editó Planeta

–Me encantaría visitar Treblinka, donde nunca estuve…

–¡No lo hagas! Es una experiencia devastadora, el horror no tiene límites. El grito de Munch está mutiplicado, algo que te zumba en la cabeza. El gueto de Varsovia y Treblinka están unidos en el horror. Treblinka es la máquina de matar. Lo que te horroriza es la burocracia asesina, además. Las cartas que leí de la autoridad alemana que dirige el gueto, a determinados judíos, que son el aparato de intermediación, son aterradoras. El cuate termina metiéndose una pastilla de cianuro y no es mal tipo, pero tenía bajo su responsabilidad la matanza de 50 mil judíos.

–Escribiendo este libro, ¿crees que hubo algo más malo que los nazis?

–Volví a encontrarme a esta perversidad profunda, no banal, banal a ratos, en las guerras de exterminio étnico en África. Esta generación a la que uno trata de llegar le falta información y contexto internacional. Espero que el libro llegue a miles de adolescentes inteligentes mexicanos.

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Tenía que pelearme con dos cosas, la demagogia fácil y tienes que escaparte de ello. No hay heroísmo sin miedo. Foto: Cortesía

– Mordejái Anilevich siempre estaba muerto de hambre ¿Alguna vez habrá comido como corresponde?

–Nunca. Venía de una familia muy, un estudiante miserable, un combatiente en el gueto. Cuando él regresa al gueto, le ofrecen una comida y con lo poco que hay ahí, a él le parece un banquete.

–¿En qué momento habrá empezado el concepto del postre en la humanidad?

–Es una buena pregunta. El desarrollo del exceso del dinero te genera un superávit que se desliza hacia eso que llamamos el postre.

–Leyendo el libro, uno se da cuenta de qué bien escribes, Paco…

–Tenía que pelearme con dos cosas, la demagogia fácil y tienes que escaparte de ello. No hay heroísmo sin miedo. Tenía que escaparme también de las cifras, porque te esconden las cosas. Tienes que convertir los números en sensaciones, en imágenes, para estar muy cerca de lo que cuentas. ¿En qué mentalidad podrida de un jerarca nazi sale la idea de regalarles una hogaza de pan y una mermelada para que los judíos se suban al tren que va a Treblinka? Estos pequeños detalles van construyendo el universo en el que yo quería trabajar, para dar la idea de te voy a contar una historia.

–Hablas del mal refiriéndote a las encuestas, diciendo que los polacos no quieren tener a un vecino judío ni a una novia judía

–Eso era algo que me importaba dejarlo asentado en el libro. Cuando estuve en Varsovia yo preguntaba por el gueto y los intelectuales de izquierda te señalaban los lugares, pero para los jóvenes el gueto no existió. Hoy Europa vive el renacimiento de sentimientos racistas y nazis. En estos últimos años, ves en la red a muchos insultos con reminiscencias nazis. Los hijos de la mediana burguesía que educados en escuelas privadas empiezan a reproducir pensamientos racistas y fascistas. Uno de los grandes odios a la 4T es el resurgimiento de los pobres, de repente aparecieron. En los pensamientos neonazis y racistas está el miedo. En la manipulación nazi construyeron el miedo en la primera fase de su construcción. Busquemos al culpable a la vuelta de la esquina, dice la ideología.

Paco Taibo
Mordejái Anilevich, el héroe del levantamiento del gueto de Varsovia. Foto: Cortesía

–Se te resquebraja con este libro la idea que tenías frente a la pasividad de la muerte de tantos judíos

–Me vi obligado a romper una imagen estereotípica que tenía al principio. El gueto de Varsovia es lo primero, pero lo segundo son las guerrillas en Bielorrusia. Son casos pequeños y los muchachos del gueto son maravillosos. Serán a lo sumo 400, con ocho pistolas, una de ellas sin balas, a enfrentar a 3000 jerarcas nazis que tienen la más avanzada artillería. En medio está el gueto que se vuelve un laberinto, con agujeros, con sistemas de distribución de agua, con chavos cuya educación está cortada por la guerra.

Paco Ignacio Taibo II (Gijón, España, 11 de enero de 1949). Incansable activista social, historiador y autor de las biografías de Pancho Villa, Tony Guiteras y de la más leída sobre el Che, así como de más de 70 obras en distintos géneros literarios publicadas en 28 países. Algunas de sus obras han sido mencionadas entre los “libros del año” por The New York Times, Le Monde y Los Angeles Times. Ha merecido tres veces el Premio Internacional Dashiell Hammett a la mejor novela policiaca, el premio francés 813 a la mejor novela negra extranjera publicada en Francia, el premio Bancarella en Italia al libro del año y el Premio Nacional de Historia Francisco Javier Clavijero del INAH. Su trilogía Patria se ha convertido en un fenómeno editorial y en Cuentos incompletos, su más reciente publicación, se reúne toda su narrativa breve. Es el creador de la nueva novela negra en español con la serie protagonizada por Héctor Belascoarán.

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