FIL EN GUADALAJARA

¡Cómo extrañamos el mundo que se fue! Hoy empieza la FIL en Guadalajara Digital

La Feria se había vuelto tan grande que nos envolvía. Cuando llegaba el día de descansar, teníamos que volver urgente a nuestra casa.

Ciudad de México, 28 de noviembre (MaremotoM).- Hoy empieza la FIL Digital, una historia de tanto que nos ha cambiado la pandemia y pensar en todo caso cómo será el mundo luego de eso.

Hoy también empieza el debate De muro a muro, donde Nicolás Alvarado nos explica lo post-pandémico, que será el centro de la discusión.

Hace un año ya estábamos allí, en esa hermosa ciudad que siempre digo: la voy a conocer más, pero no es así. ¿Cómo hacíamos antes para ir a Tlaquepaque a comprar adornos, cómo hacíamos para encontrarnos con tantos amigos y conocer nueva gente?

La Feria se había vuelto tan grande que nos envolvía. Cuando llegaba el día de descansar, teníamos que volver urgente a nuestra casa.

Vamos a tratar de estar atento a esta Feria de Guadalajara en forma digital. Mientras tanto, ¡cómo extrañamos el mundo que se fue!

Andrés Ramírez
Andrés Ramírez, Director de Alfaguara. Foto: Cortesía Facebook

Qué raro que hoy no esté aceleradísimo para irme a la #FIL. Desde 1997 —borrosos recuerdos— cada año viajaba a la querida #Gudalajara a cerrar el año en la más grande feria del libro. Demasiadas historias y demasiados libros. Cada año el rito perdía un poco de brillo, cada año las bromas con los amigxs escritorxs era “otra vez aquí”, pero este año que no puedo ir, que no nos vamos a ver allá, lo estoy lamentando enormemente. Cada día que se acerca la fecha de inauguración ha ido creciendo en mí esa falta y ese extrañamiento. La #FIL es ese territorio de encuentros y de grandes ideas atrapadas en un libro. Las conversaciones y las fiestas, los secretos mejor guardados entre un sinfín de historias, el libro como estandarte civilizatorio, como detonador de cambios personales y colectivos, como refugio en los huracanados vientos de hoy. ¿Cómo albergar la esperanza? Hay tantos poemas y ensayos y novelas y miles más de libros que nos lo pueden recordar. Ahí están a la mano. (Andrés Ramírez, editor)

Gastón García Marinozzi
Gastón García Marinozzi. Foto: Cortesía Infobae

Muy raro. La FIL es donde se pone el cuerpo, y todo lo demás. La experiencia digital es un seguro de nostalgia, pero no hay otra. El drama es que nos agarra a todos muy cansados de pantallas. Es que el mundo que conocíamos se acabó, aún más esta semana, no se puede pensar igual. Lo que hacía presencial, ahora hago un zoom. Eso no alcanza. Amo a Zurita, lo admiro muchísimo y todo lo demás. Y viva la cultura y todo lo demás. (Gastón García Marinozzi, escritor)

Mariño González
La escritura no es lo único que hago y no es lo único que voy a hacer. Foto: Cortesía Bernardo de Niz

Estoy muy triste, porque no tendremos FIL presencial, pero también muy contento porque hemos trabajado mucho para llevar un poco de la experiencia FIL al ámbito virtual y mucho de esa alegría a las pantallas. Sé que se notará el esfuerzo. Recuerdos tengo muchos, pero lo qué más rescato es la emoción de la sala de prensa y las coberturas a toda prisa, conocer a Rubem Fonseca, Martin Amis o ver un concierto de León Benavente con la persona amada, al final de una larga jornada de trabajo. (Mariño González, Jefe de Prensa de la FIL)

Anamari Gomis
Anamari Gomis. Foto: Cortesía Facebook

“Me da tristeza, pero me tranquiliza, sobre todo ahora que aumentaron los contagios. Me parece una gran decisión de sus directivos: primero la salud. (Anamari Gomis, escritora)

Libros vivos
“Con mi empresa, Conexión, llevamos la parte administrativa”, dice Nelly Rosales Plascencia. Foto: Facebook

La FIL Guadalajara es parte de mi ADN, en mi memoria atesoro las épocas en las que colaboré en su programa cultural, los eventos y las presentaciones que he realizado ahí.   Indescriptible la emoción de sumergirme entre libros al recorrer sus stands como visitante. Me siento agradecida con FIL por la oportunidad de sentir, ver y escuchar de  cerca en tiempos de estudiante a tantos escritores, ese acercamiento cambia realidades e inspira  muchos jóvenes. Celebro que FIL sostenga su programa, aunque sea de manera virtual, estoy segura que de esta manera almas  en distintos lugares del mundo podremos disfrutar de los encuentros con  escritores y presenciaremos el nacimiento de muchos libros, a distancia pero con cercanía. (Nelly Rosales Plascencia, promotora cultural)

Irma Gallo
Irma Gallo dice que estamos viviendo una realidad mucho más horizontal del periodismo. Foto: Cortesía Facebook

Es una sensación extraña, por supuesto. No recorrer la explanada con el sol de diciembre martilleando en la cabeza para entrar a Expo Guadalajara; no caminar por los pasillos alfombrados ni ver los stands, compitiendo por ser el más hermoso, el más original, con sus novedades editoriales; no buscar con emoción el libro anhelado, el escritor admirado, el amigo al que sólo ves ahí, cada año (en mi caso a Yolanda Morales, reportera de Tijuana), sin duda se extrañará.

Desde el 2017 no voy a la FIL por circunstancias muy personales, que no tienen nada que ver con mi cariño a esta reunión literaria y de amigos, que por supuesto será muy distinta en lo virtual.

¿Un recuerdo hermoso? Son muchos; de 2001 a 2016, ¡imagínate!, pero trataré de rescatar el más significativo de la bruma, cada vez más densa del olvido: tiene que ver con Nadine Gordimer y el saloncito aquel donde ponen flores y snacks para los invitados especiales, ése que está muy cerca -o por lo menos así es en mi recuerdo- del auditorio Juan Rulfo. Y yo colándome con mi micrófono de Canal 22 y mis compañeros camarógrafos y alcanzando a hacerle un par de preguntas, hasta que alguien, quizá Laura Niembro -no sé, el recuerdo insiste en no revelarse completo ni certero y no quiero ser injusta, pero es el rostro que veo cada que me acuerdo de ese momento-, me dice que no puedo estar ahí, que me tengo que ir.

Tengo 30, quizá 31 años de edad y he visto a una Premio Nobel de cerca. A una que admiro, que me dejó con la piel al rojo vivo después de leer su “Un arma en casa”.

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¿Qué más se le puede pedir a una feria del libro? Nada. Pero aún así, me dio a Saramago también. Una charla de unos 15 minutos, gracias a la intervención de la siempre profesional Myriam Vidriales, en la que el hombre de los ojos tortuguescos y las manos grandes me habló de cómo empezó a escribir ya muy avanzada la vida. Y en ese momento no lo sentí como ahora, que a punto de cumplir los 49 (durante 16 años siempre celebré mis cumpleaños en la FIL) me da esperanza y es su voz, con marcado acento portugués, como si cantara, que me dice que no pare, que siga, que nunca se es demasiado viejo para hacer aquello para lo que fuiste llamado a existir.

Gracias FIL, por tanto.

En la virtualidad, este año regreso a ti. (Irma Gallo, escritora y periodista)

25 autoras
Foto: Cortesía

El que la FIL sea virtual me produce añoranza por lo que pasa más allá de las presentaciones, que si sucederán de esta manera. Lo que no es repetible es ese vértigo y excitación de los encuentros inesperados. Al amigo escritor, al amigo editor, a alguien nuevo que conoces y que ocurren los pasillos de la FIL, en los espacios sociales, las comidas que planea, así donde rescatas una conversación pospuesta durante un año o inauguras la que nunca has tenido. Extraño los encuentros no planeados desde ya. (Mónica Lavin, escritora)

Ipstori
Foto: Cortesía

Presentamos Poemando en Cuernavaca, una antología de mi taller literario, hace unos pocos años, fue una experiencia de absoluta dicha, recorrer la feria abarrotada, muchos abrazos y encuentros, el brindis con vino y pizza… Nada de esto habrá… Sí, libros y conversaciones en pantalla. Será excelente esto. Pero los abrazos, los encuentros con medio mundo, las risas, el pan y el vino compartido en la mesa…

Estas nostalgias por la presencia no son sólo por la FIL, sino que se replican en todo nuestro universo social. Ya estoy imaginando las fiestas navideñas cruzadas por la incredulidad, el dolor por las pérdidas y las ganas de tocar el cuadrito de zoom donde habita nuestro ser querido. (Ethel Krauze, escritora)

Verónica Ortiz
Verónica Ortiz. Foto: Cortesía Facebook

Cuando Carlos Monsiváis recibió el Premio de Literatura en Lenguas Romances 2008 de la FIL, fui invitada por él a hablar sobre censura en los medios. Para mí, esta deferencia de Monsiváis fue un honor. (Verónica Ortiz, editora)

Ipstori
Foto: Cortesía

Mi recuerdo más vivo es haber estado al lado de la poeta Olga Orozco. De Guadalajara nos fuimos a Monterrey. Nos recibieron unas mujeres con bufandas de zorro. Después de su presentación nos llevaron a cenar. Le preguntaron

-señora, ¿qué quiere tomar? Ella, con su marcado acento argentino, respondió:

-“Shoo? Las de visha diego”. Reímos a carcajadas, pero nadie más entendió, y mucho menos las mujeres del zorro.

Nos despedimos en Guadalajara, supe de inmediato que no la volvería a ver. Era 1998, año en que ganó el entonces Premio Juan Rulfo de la FIL.

Falleció un año después. Su voz, tan poderosa y necesaria. (Myriam Moscona, poeta)

FIL EN GUADALAJARA
Sara Sefchovich presenta el libro Demasiado odio. Foto: Cortesía FIL

En efecto, nuestra Fil de cada año, ahora va a ser fría. Sin encuentros de ningún tipo, pero a estas alturas de la pandemia, ya nada me despierta ningún sentimiento de nada, ¡a ese grado ha dejado de sorprenderme el mundo!

Me gusta ver a personas a las que quiero, como mi agente española, Marisol Shulz y amigos escritores, me gusta la cena que hacen mis editores de Océano y el cóctel de Random donde veo a personas que solo veo una vez al año. Me gusta el azar de los encuentros, el de entrar a conferencias y presentaciones y el vagar por los stands mirando libros. Pero siento que eso sucedió en otra vida muy lejana. ¡Y ya no extraño nada de esa vida!  Participaré en la Fil virtual, presentaré mi libro y el de Beatriz Rivas. Me invitaron a una mesa de esas a las que les hacen mucho ruido, pero no acepté participar porque los otros eran Aguilar Camín, Roger Bartra y Francisco Valdés y yo no estoy para cumplirle la cuota de género a nadie y menos a la oposición. Soy muy crítica de Andrés Manuel López Obrador, muy crítica, pero no soy de oposición. (Sara Sefchovich, escritora)

Beatriz Rivas
Me dieron ganas de ser escritora en la juventud. Foto: MaremotoM

En este contexto de pandemia, se agradece que la FIL Guadalajara se conserve, aunque sea de manera virtual. Sin embargo, me siento un poco huérfana y bastante vacía. Es un evento en el que el contacto humano y la presencia tanto de escritores como de lectores, se antojan imprescindibles. Es también una fiesta, una gran fiesta. Y una celebración en la que los invitados y los protagonistas se quedan en casa es bastante triste. Para mí era un total acontecimiento asistir año con año a la feria, presentara o no alguna novedad. Ya tenía un grupo de escritores que siempre íbamos juntas, sin pareja y listas para comer cenar brindar o conversar con otros escritores. Así que siento un pequeño vacío en esta época del año tan importante. (Beatriz Rivas, escritora)

Kyra Galván
Este es el octavo libro que hago en el género. Foto: Facebook

Pues qué te puedo decir, mis recuerdos de la FIL , las veces que he ido son hermosos. Empezando porque es maravilloso ver a tanta gente haciendo fila para entrar a ver libros, a escuchar a los escritores, a hacerles preguntas, a tomarse fotos con ellos. La energía es increíble, ves a familias enteras dirigirse a la parte de literatura infantil, te emociona y te mueve hablar de tu libro, estar entre toda esa dinámica que se desenvuelve entre las editoriales, los editores, el público y los escritores. El día se te pasa volando, te encuentras con amigos, con conocidos, con lectores. Es muy triste que este año no vaya a ser presencial, porque esa energía del contacto humano no se puede replicar, pero bueno, es lo que nos queda por lo pronto y habrá que disfrutarlo. (Kyra Galván, escritora)

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