Alfredo Valdez

“Como médicos, venimos a este mundo a dejar algo, aunque sea invisible”: Alfredo Valdez

¿Cómo es atender a la mujer en estos tiempos de coronavirus? ¿Cómo es estar a favor de ella y no de los discursos sociales que muchas veces las atormentan y las hacen padecer? Fuimos a la Clínica Ginecea y hablamos con su director, el médico –considerado por nosotros un humanista- Alfredo Valdez. Además de las medidas sanitarias que garantizan el bienestar de la mujer que tiene que atenderse, pudimos hablar de muchas cosas y aprender que médicos como él son los necesarios para nuestra salud y para seguir creyendo y abrazando a la ciencia y a la medicina.

Por Gloria Reverte y Mónica Maristain *

Ciudad de México, 8 de marzo (MaremotoM).- En Ciudad de México hay una clínica llamada Ginecea, cuyos especialistas acompañan a las mujeres que buscan practicar la interrupción legal del embarazo y que son candidatas a hacerlo mediante el uso de medicamentos.

Detrás de esta labor increíble está el doctor Alfredo Valdez, un hombre que acompaña a la mujer y que lucha por la salud y sus derechos con una convicción muy fuerte y una dedicación impresionante.

En estos tiempos de coronavirus, en la clínica se sigue trabajando, así que puedes acudir a nuestras instalaciones a colocarte un método anticonceptivo, consulta prenatal, cita de asesoramiento de Interrupción Legal del Embarazo (ILE), con la certeza de que se cumplen las normas necesarias para evitar la propagación de COVID-19.

Clínica Ginecea
Clínica Ginecea

MEDIDAS SANITARIAS PARA LA PROTECCIÓN DE PACIENTES

Como ya debes saber, las principales medidas de prevención ante el COVID-19 son el lavado de manos, uso de cubrebocas y mantener la sana distancia, ante estas medidas básicas, Clínica Ginecea trabaja de la siguiente forma:

Acompañante por paciente

Para evitar el aglomeramiento de personas, cada paciente puede ir acompañada solo de una persona, recordemos que nuestra clínica atiende a muchas mujeres delicadas de salud, así que para muchas es indispensable ir acompañadas, incluso un requisito de seguridad ante el tratamiento que reciben.

Ingreso a las instalaciones

Uno de los síntomas del COVID-19 es la fiebre, por ello, a todas las personas que ingresan a nuestras instalaciones se les toma la temperatura  y se les solicita el uso de cubrebocas como requisito para el ingreso a las instalaciones.

Medidas básicas de higiene

Dentro de las instalaciones se les proporciona a las personas gel de uso quirúrgico para que puedan desinfectar sus manos y se vigila que se mantenga una distancia de dos metros de distancia en la sala de espera.

Clínica Ginecea
Clínica Ginecea

MEDIDAS SANITARIAS EN EL INTERIOR DE LOS CONSULTORIOS

Al interior de nuestras instalaciones también contamos con estrictas normas, al ser profesionales de la salud seguimos responsablemente las medidas de higiene, que a continuación te damos a conocer:

Desinfección y sanitización de las instalaciones

Nuestro equipo desinfecta constantemente la sala de espera, recepción y sala de recuperación, además de que los consultorios y la sala de procedimientos es desinfectada después de la salida de cada paciente.

Uso obligatorio de cubrebocas

El  personal médico de Clínica Ginecea usa cubrebocas de grado médico, así como caretas al atender a las pacientes

¿POR QUÉ USAR MEDIDAS DE HIGIENE ANTE EL COVID-19?

El COVID-19 es altamente contagioso, Clínica Ginecea al ser un centro médico lo sabe a la perfección y se toma con gran responsabilidad la salud de sus pacientes así como de sus trabajadores, por ello toma las medidas necesarias para evitar la propagación del coronavirus.

Más allá de estas normas que todos deberemos seguir, incluso sin cuarentena, hemos hecho una entrevista a Alfredo Valdez para que sea conocido para nuestros lectores y veamos hasta qué puntos médicos como él son los necesarios para nuestra salud y para seguir creyendo y abrazando a la ciencia y a la medicina.

–Fuera la modestia, platícanos un poco de todo lo que has hecho, teniendo en cuenta que te consideramos más un humanista que un médico en general

–Estudié la especialidad en Monterrey, graduado por la Universidad Autónoma de Nuevo León, fui director médico de Monte Fénix, jefe de Ginecología y de Obstetricia en el Hospital de Iztapalapa, director médico de Marie Stopes México y actualmente dirijo la Clínica Ginecea.

–¿Cómo fue pasarte de las instituciones a tener tu propia clínica?

–Es complicado para todos los médicos, porque cuando salimos es difícil a la relación a los años que tenemos que estudiar. Son 7 años de la carrera, son cuatro de la especialidad y algunos más si hacen una subespecialidad. Empezamos a trabajar ya maduritos. Es mucho tiempo. Al principio la mayoría de nosotros siempre tenemos dos trabajos. Un trabajo institucional y uno más privado. A medida que vamos creciendo vas soltando algunas cosas hasta llegar a dirigir ahora mi centro de trabajo, la clínica Ginecea.

Alfredo Valdez
El oficio como médico es cuando tienes tu primer paciente y tienes que encontrar en base a los síntomas un diagnóstico certero y un tratamiento adecuado. Foto: Cortesía

–¿Dónde termina la profesión y comienza el oficio?

–El oficio como médico es cuando tienes tu primer paciente y tienes que encontrar en base a los síntomas un diagnóstico certero y un tratamiento adecuado.

–¿Tú recuerdas a tu primer paciente?

–No recuerdo muy bien a mi primer paciente. Cuando estaba en el internado, mi año de internado lo hice en el Hospital Mazatlán de Sinaloa y sí recuerdo casos emblemáticos. A los 22 años hice mi primera cesárea, por eso me gusta tanto la ginecología y la obstetricia, atendí casos de emergencias con bebés o niños que llegaban muy golpeados por su padre adicto, que fueron marcando mi forma de ver la medicina y de ser más humano con respecto a ella.

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–¿Culiacán tiene de todo, no sólo narcos?

–Nací y crecí en un pueblo cerca de Culiacán, en Tamarindo, un pueblo muy golpeado por el narcotráfico. Estudié hasta la preparatoria y dije que algo tenía que hacer para salir del pueblo y hacer otras cosas. La medicina me enganchó. El trabajo rudo del campo, me gusta ir al campo, pero no me gusta trabajar en él.

–Cuando empezaste a estudiar, ¿alguien se te acercó para decirte que fueras narco?

–No, esos son mitos. En una cultura en la cual ser un narcotraficante era ser bien visto, era algo aspiracional, la camionetota, los collares gruesos, era algo muy tolerable, pero los narcos no se metían con la población civil, algo que se perdió a partir del 2006, cuando comenzó la Guerra del Narco.

–¿Y ahora cuando regresas a tu pueblo cómo te reciben? ¿El médico de la familia?

–La cuestión de ser médico en la familia si da cierto orgullo. Tengo algunas anécdotas con mi padre, porque cuando voy de vacaciones, me despierto, preparo el desayuno en pijamas y tengo a dos pacientes esperando en el patio, a las que mi padre les dijo que estaba su hijo médico y ginecólogo y que los iba a poder ayudar.

–No faltas que en las fiestas todo el mundo te platique sus achaques

–Claro, es normal. Las anécdotas de atender a la gente del pueblo.

–¿Cómo fue atender en el sector público?

–Fue una gran experiencia. Yo fui Jefe durante tres años del Hospital General de Iztapalapa y pude operar a personas muy diversas, a mujeres muy necesitadas. Es cierto que el sistema público te forja, pero hay muchos médicos huevones que vienen de la Secretaría de Salud y que no hacen nada. Hacen competencia para ver quién menos hace. Ahora, también hay médicos muy comprometidos. La idea que tengo como médico y como persona es que venimos a este mundo a dejar algo, aunque sea invisible. Durante esos tres años sé que salvé la vida de muchas mujeres y que lo he seguido haciendo en muchos aspectos. Eso es lo fundamental como médico.

Alfredo Valdez
Durante esos tres años sé que salvé la vida de muchas mujeres y que lo he seguido haciendo en muchos aspectos. Eso es lo fundamental como médico. Foto: Cortesía

–¿Cómo te llevas con la muerte?

–Bastante bien. Estoy en paz con eso. Murió mi madre, en un accidente automovilístico, yo estaba bien con ella y estoy en paz. A la muerte tenemos que tratar de evitar que llegue cuando somos médicos y tratar a esa persona, para darle una chance más de una vida más plena y que la muerte llegue cuando tenga que llegar.

–Al ser de Culiacán, ¿cómo has sido tratado en la Ciudad?

–Muy bien. He estado en la Ciudad de México hace 20 años y esta ciudad me ha dado todo. No he tenido problemas por ser del interior.

–¿En este salir e irte de la ciudad, hay diferencias de cómo se atiende la gente?

–He estado en ciudades como Huejutla de Reyes, en la huasteca hidalguense, ahí pude enfrentar la pobreza extrema del país. Se vive de una manera muy precaria, he estado haciendo campañas en Ghana, en Sudáfrica, en Nepal, en La India, los grados de pobreza son los mismos, la falta de compromiso de los funcionarios de hacerse responsable de la salud pública de esos ciudadanos.

–¿Hay enfermedades de la pobreza?

–El número de hijos está marcado por la pobreza. Las mujeres no tienen acceso a los programas de planificación familiar, mujeres que tienen 6 o 7 hijos, lo que acentúa los niveles de pobreza, hay mayores índices de transmisiones de VIH, en África por ejemplo. La desnutrición, por supuesto. En la salud mexicana falta mucho por hacer, en esta administración se están haciendo algunas cosas. Con respecto al Coronavirus, respecto a cuáles son las fortalezas de México para enfrentar esta crisis, Jean-Marc Gabastou, asesor de la OMS, apuntó: “Tiene establecimientos, tecnología de muy alta calidad y personal muy preparado. La capacidad de reacción fue inmediata, tiene uno de los laboratorios de más calidad en la región y en el mundo y fue el primer país en implementar el algoritmo para el diagnóstico completo. Capacidad tiene, es cuestión de organización y reorganización en los servicios ante una situación como esta y es ahí donde vamos a ver cómo responde al escenario 3 en las semanas que vienen”. Creo que deberíamos encaminarnos a un sistema global de salud y el gobierno debe garantizar la salud de cada uno de sus habitantes. No tener ciudadanos de primera, de segunda, de tercera, sino que tendría que haber un sistema único.

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