Compendio de Ryszard Kapuscinski: ¿Tienen todavía valor sus libros?

Los cínicos no sirven para este oficio fue también nuestro mapa en el oficio, cuando Ryszard Kapuscinski decía aquello de que “estamos llegando a una situación en que el acto de creación es una conquista colectiva.

Ciudad de México, 15 de julio (MaremotoM).- Ryszard Kapuscinski (1932-2007) había sido el gran periodista que todos queríamos ser. Con sus libros nos ayudó a ver nuestro mundo y el mundo en general. Pienso sobre todo en Ébano, ese tratado sobre África que nos ayudó a entender esa parte del universo, cuando nada entendíamos y siempre vamos a él para tratar de comprender la esencia de nuestros conflictos.

De los migrantes a las cadenas con los grandes inversores y explotadores de las piedras preciosas, algo que está pasando con las minas en México y en todo Latinoamérica (ver sin duda el nuevo libro de Rodrigo Rey Rosa El país de Toó (Alfaguara), una novela política que funciona como un thriller y que habla sin duda del sojuzgamiento a los indígenas de Guatemala), de ese mundo pobre –como en Blade Runner, con comida china y barata en las calles, mientras los ricos vivían en Marte o en algún planeta lejano-, contra los ricos cada vez más poderosos y contra este universo que cada vez vemos con más peligro que se extinga, la humanidad junto a él.

Compendio
El compendio de sus mejores libros. Foto: Anagrama

Los cínicos no sirven para este oficio fue también nuestro mapa en el oficio, cuando Ryszard Kapuscinski decía aquello de que “estamos llegando a una situación en que el acto de creación es una conquista colectiva, que llevará el nombre de alguien, pero en el que encontramos cada vez con mayor frecuencia la participación de los demás. En este sentido, creo que debemos ser muy modestos, porque es bastante difícil determinar qué hemos realizado con nuestras fuerzas y cuál ha sido la contribución de los demás”.

Luego, todo se hizo una especie de añicos. Cuando Ryszard Kapuscinski murió, bueno no precisamente en 2007, cuando todos llorábamos el fallecimiento del padre de la crónica periodística y un emblema del oficio, un gran maestro, sino cuando salió la biografía de Artur Domoslawski, Kapuscinski non-fiction, donde el candidato al Nobel de Literatura es acusado de colaborar con el gobierno comunista de Polonia y cometer graves errores de contenido.

De hecho, la viuda Alicja Kapuscinski intento prohibir la salida del libro, diciendo que

atentaba contra el buen nombre de su esposo y aduciendo que los contratos que hizo con el gobierno de entonces eran el precio que tenía que pagar para viajar por todo el mundo.

Domoslawski decía que sus libros eran más de literatura, más de ficción, que un testimonio de lo que había vivido, entre otras cosas con respecto al contenido.

Hubo muchas polémicas.

El traductor Martin Pollack no tradujo la biografía diciendo que tenía muchas suposiciones, aunque hay quienes la defendieron porque muestra su vida tal cual es, con sus sombras y sus luces.

“Tengo la impresión de que muchos de mis críticos percibían las ideas de Kapuscinski como unas excentricidades inofensivas de un viejo osito de peluche -Ricardito. Pero Kapuscinski no fue un osito de peluche, fue un santo aventurero, trotamundos, guerrero. Puedo asegurarles que él no fue un anciano sonriente que se preocupaba por los pobres, él fue un observador agudo del mundo contemporáneo, su crítico, el que señalaba causas de la injusticia, a pesar de que en los últimos años le faltaban fuerzas y energía para luchar por sus ideas y la visión del mundo”, dijo el biógrafo en una carta luego de las polémicas.

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En un extenso reportaje publicado en el ABC, por Alfonso Armada, Jon Lee Anderson, el gran periodista californiano a menudo descrito como el heredero de Kapuscinski recuerda que cuando él estaba escribiendo su biografía sobre Che Guevara y se enteró de que Kapuscinski había conocido al revolucionario argentino aprovechó un encuentro casual en Londres con el reportero polaco para preguntarle cómo era Guevara. “Háblame del Che”. “¡Bah! Eso fue un error del editor…”, contestó Kapuscinski”. En su libro Domoslawski inserta las siguientes palabras del reportero del New Yorker: “Menuda desilusión. Me dio la sensación de que su respuesta no era sincera. Y me desilusionó aún más por el hecho de que siempre lo había admirado como reportero y como escritor, para mí era una leyenda, un “punto de referencia”. En la portada de la edición inglesa de La guerra del fútbol se decía que Kapuscinski “se hizo amigo del Che Guevara en Bolivia, de Allende en Chile y de Lumumba, en el Congo”. Domoslawski dice que de los tres, “probablemente Kapuscinski solo conoció a Salvador Allende”.

“Mira, eso que dicen que soy el heredero de Ryszard Kapuściński, no es demasiado justo para él. Él hizo lo suyo y yo hago lo mío. Por supuesto, es un referente, pero él escribía una especie de ficción novelada que es genial y que tiene muchos admiradores, soy uno de ellos, pero no es algo que yo haga. Nos interesan temas parecidos, es cierto, pero en fin, no me considero su heredero”, dijo Anderson en una entrevista que le hiciéramos.

Lo cierto es que ficción novelada o libros de no ficción, muchos libros de Ryszard Kapuściński se encuentran en lo más alto de la biblioteca. “Son libros magníficos”, dijo la periodista británica Michela Wrong y como tal ahora se encuentran en el Compendio de Anagrama.

Un día más con vida / Ébano / Los cínicos no sirven para este oficio / Viajes con Heródoto, aparecen ahora en un solo ejemplar. Este libro reúne cuatro de sus obras fundamentales: Un día más con vida narra desde el terreno –incluso cuando todos los blancos ya habían huido– el proceso de independencia de Angola y transmite al lector toda la tensión, violencia, caos, ilusiones y miedo de un momento histórico que aquí se relata desde lo íntimo. África es de nuevo el tema de Ébano, que recoge las experiencias de Kapuściński en ese continente a lo largo de cuatro décadas, desde que lo visitó por primera vez en 1957: se iniciaba entonces una intensa relación que ocupa buena parte de Los cínicos no sirven para este oficio, el tercer libro que aquí se incluye, lleno de estimulantes reflexiones en forma de conversación sobre el oficio de periodista. Cierra este volumen, por último, Viajes con Heródoto, en el que pasado y presente se entrecruzan en una sucesión de reportajes magistrales escritos bajo la tutela de Heródoto y su Historia, que acompañó a Kapuściński en muchos de sus viajes por África.

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