Juan Carlos Reyes

Con Impala, Juan Carlos Reyes escribe más allá de los géneros

Los impalas no son los autos Impala. “Cuando pensé en el título pensé en el coche y mi padre cuando era niño tenía un Impala. Eran carros inmensos, la idea de esta polisemia de la palabra ocurre mucho en la literatura en general”, dice.

Ciudad de México, 6 de junio (MaremotoM).- Hace mucho tiempo que decimos que la UANL, al igual que Libros UNAM, son editoriales por sí mismas. Tienen en Antonio Ramos Revillas y en Socorro Venegas a dos baluartes de la edición, a dos guerreros porque los libros salgan lo mejor posible a los lectores.

Tienen además ese olfato por medio del cual descubren cosas que las editoriales grandes ni siquiera leen, como es este Impala, de Juan Carlos Reyes, donde la prosa poética, los cuentos sin terminar y la categoría de mamíferos exóticos funcionan como una guía para aprender y aprehender las historias.

Nos hemos divertido mucho con este libro, donde el género está subvertido y la mar de palabras nos lleva a una imaginación infinita.

ENTREVISTA EN VIDEO A JUAN CARLOS REYES

“Hay historias que no están contadas por completo, ahora trabajo en un segundo volumen y probablemente sea un libro no de continuación, pero sí de trabajar con varios géneros”, afirma.

Para Reyes los impalas son la evidencia de que no se ha dedicado a los animales por completo, pero que le encantan. “El impala, antílope africano de pelaje rojizo y cuernos en forma de lira, representa, aquí, el llamado a la acción de la imaginación. Su presencia, sutil pero contundente, aparece como el punto de partida de una escritura que, en su brevedad, va construyendo instantes, estampas con personajes únicos que tienen en común estar y no estar entre lo real y lo soñado: a veces cabras, a veces ciervos, dice la contraportada.

Juan Carlos Reyes
Los impalas no son los autos Impala. Foto: Cortesía

Juan Carlos Reyes dice que “es una criatura híbrida, una especie de cabra y de ciervo y a la hora de decidir el título pensaba que no podía decidir un género, me gustaba la idea del espacio intersticial, jugar un poco en el régimen de géneros y moverse por ahí”, expresa.

Te puede interesar:  Siempre vamos con las minorías en editorial Akal, dice Ariadna, su directora

Hay una gran contradicción en nuestra vida, por un lado, no queremos morir y por el otro si no morimos no sigue la especie.

“A lo largo del libro la idea de la muerte es muy recurrente. Me llama la atención, cuando la muerte es uno no es y cuando uno es la muerte no es. Nunca estamos muertos y siempre ha sido una obsesión, igual que la memoria”, agrega.

Los impalas no son los autos Impala. “Cuando pensé en el título pensé en el coche y mi padre cuando era niño tenía un Impala. Eran carros inmensos, la idea de esta polisemia de la palabra ocurre mucho en la literatura en general”, dice.

Juan Carlos Reyes
Impala, editado por la UANL. Foto: Cortesía

Reyes estudió música durante bastante tiempo, se ha dedicado al cine y este libro es una mezcla donde se pueden ver diferentes manifestaciones. “Si hay un universo musical en el libro, te mete mucho más en la historia”.

Los cuentos son más filosóficos que siniestros, que fantasiosos, pero “Años rata” es algo que nos mete miedo. “Es un cuento que me gusta mucho, porque hacen alusión a un animal olvidado y es una idea de redención. Es lúgubre, es tétrico y las ratas tienen la voz”, explica.

El cuento “Astronauta” ojalá fuera el inicio de Ray Bradbury, “en lo que todo parecía normal y uno mira al cielo y hay tres lunas. Ahí empieza la ciencia ficción. La infancia como un lugar remoto, que nos marca, la inocencia y el mundo tan complejo que puede construir un infante. Es como alguien te dice que no puedes pasar diciendo que antes era mejor, sino que eras niño y entonces era mejor”, afirma.

 

Comments are closed.