Homero Ontiveros

“Con Inspector tuvimos gran popularidad, una caída estrepitosa y nos volvimos a levantar”: Homero Ontiveros

El tecladista de unas de las más importantes bandas de rock de México, analiza el rock mexicano (elige ser arte y parte) y presenta su próximo disco en solitario.

Ciudad de Mexico, 14 de junio (MaremotoM)- Homero Ontiveros es quien hace las canciones de Inspector. También forma parte de la banda Inspector. Vive en Monterrey, como testimonio de lo fuerte que ha sido y probablemente lo que será esta música en la gran ciudad del norte.

Además, organiza charlas, analiza el fenómeno, es una delicia hablar con él para ver cómo piensa –el que piensa- todo este universo de la música, tan complejo y tan difícil de clasificar como el mexicano.

Su instrumento es el teclado y obvio que defiende el ska, un género que ha sido muy vapuleado en este país. Dice que es muy subjetivo elegir la mejor banda de rock mexicana, como ha pasado con el Chava Rock (quien ha elegido a Porter y a Renee Mooi), pero no se hace para atrás y elige a Belafonte, como una de los grupos que hay que escuchar.

Acaba de sacar la canción “Hasta encontrarte”, un tema que forma parte de su nuevo disco en solitario y que está dedicado a los desaparecidos en México.

–Me dices que es un tema no comercial, que no suena tanto, ¿a qué le llama los músicos un tema comercial?

–Muchas veces los músicos caemos en esa trampa de lo comercial o no. Probablemente sea una de las formas más fácil de querer explicar algo complejo. Eso complejo es en relación a las temáticas. Me he dado cuenta que con el tema de los desaparecidos que hay personas, incluso músicos, que nos les gusta. Les hace ruido, no quiero pensar en eso, no quiero malviajarme…están en todo su derecho, ¿no?. La temática no es tan amigable, aunque por otro lado a mucha gente ha volteado a ver esa problemática. Al fina de cuentas es lo que uno pretende con una canción como esta.

–Ahora tú, que estás en un grupo súper comercial, ¿dirías que a la música mexicana le falta compromiso?

–Sí. Definitivamente, pero no diría que sólo la música. En el norte, hemos vivido algunas de las épocas más violentas que ha dado este país y prácticamente ninguno de los grupos regios ha tocado este tema. Por ahí Jumbo hizo una canción y otro grupo independiente que se llama Búfalo Blanco, pero en el país hemos vivido muchas cosas violentas, que hay que señalarla. Algo que pasó y quedó en las canciones fue a partir del ’94, con el levantamiento del Ejército Zapatista, todos los grupos tenían una canción referida a eso. No sé qué pasó, pero el compromiso no está o está guardado de alguna manera en la cual se visitan ciertos lugares comunes.

–La mejor banda de rock es Porter, decía el Chava Rock. ¿Qué piensas del rock mexicano?

–Decir cuál es la mejor banda del rock mexicano es muy subjetivo, depende de las perspectivas con la que queramos verlo. Por logros a nivel internacional creo que la mejor es Café Tacvba. La labor que realizó el TRI a principios de los 70, la década del ’80, es fundamental, la convertiría en la banda más importante. Si no hubieran estado en Avándaro, mucho del rock no hubiera sucedido. A mí me parece una pérdida de tiempo en tratar de decir cuál es la mejor banda de rock mexicana, pero existe un circuito de bandas que no está tomado en cuenta por los medios de comunicación y que trabajan mucho más que las bandas de las que comúnmente se habla. Te doy un ejemplo, El Haragán trabaja mucho en los Estados Unidos.

–¿No son como bandas más primigenias en cuanto al sonido hablamos?

–Tal vez un poco sí, pero asumo la responsabilidad, creo que lo más cercano que hay al rock en este país es lo que hacen cosas como El Haragán, como El Tri, como Liran’ Roll.

–Ahora bien, ninguna de esas tres bandas tiene compromiso

–¿Qué tipo de compromiso?

–Asumiendo los problemas de la gente.

–Definitivamente hay una parte de la población mexicana que se siente muy identificada con las temáticas del Tri, de El Haragán. Hemos tomado una actitud de decir que la cosa es divertirnos, de no pensar. Ahora leo un libro sobre unos artículos que escribió George Steiner sobre música y él dice que de pronto hay una fuerza para hacer música que no haga pensar. Música que sea fácil de digerir. Desde el siglo XIX Silvestre Revueltas había hecho una pieza que se llamaba Música para charlar, en la cual decía que esa música no requería la mínima atención y la había hecho en relación a los conciertos en donde la gente se la pasaba hablando. Ahora, es muy difícil abarcar todo el rock mexicano pues hay muchas cosas que existen que no las tenemos en el radar. Sin embargo, sí se preocupan por estar señalando algunas problemáticas. Podemos hablar que no hay un compromiso, pero por lo menos conozco a tres músicos, incluyéndome, que hemos tratado el tema de las desapariciones. Café Tacvba tiene en el último disco una canción relacionada con el tema de Ayotzinapa. El disco tributo a los estudiantes de Ayotzinapa, tiene a varios grupos, el tema donde tenemos el radar puesto. A los que generalmente le ponemos un reflector no tienen compromiso, pues las temáticas sociales no tienen interés para el entretenimiento.

–¿Cómo ha sido formar parte de Inspector?

–Ha sido todo un aprendizaje de vida, cuántas personas no hemos pensado en algún momento dedicarnos a la música y cuánto lo hemos logrado. Somos uno de los pocos grupos que tuvimos un pico altísimo de popularidad y una caída estrepitosa y nos volvimos a levantar. En el 2018, Inspector tuvo más de 80 conciertos en todo el año, me atrevo a decir que es una de las bandas más activas en el rock mexicano. Ha sido bien interesante, el género del ska ha sido tratado de manera despectiva. Lo ven como un género menor. Para nosotros ha sido bien interesante ir descubriendo todas las facetas del género y un grupo como Inspector.

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Homero Ontiveros
El ska siempre ha sido tratado despectivamente. Foto: Cortesía

–Me encanta lo que dices, ¿cómo ha sido la cima y la caída?

–Estrepitoso. Una banda comienza con una esencia, con una idea de hacer la música, tratando de tocar en la mayor cantidad de lugares posible, uno no piensa en la industria y en aquella época apenas aparecían los contratos con multinacionales en Monterrey. En algún momento entras a la industria y la industria es un torbellino que te absorbe y te marea. No te das cuenta de eso, hasta una vez que estás pasando el remolino. Muchas veces es difícil no tentarse por la vorágine de la industria, tal es así que siendo realistas en la escena independiente, hay muchas formas de comportamiento que reflejan a la industria como tal. No se puede ser independiente y ser una industria. No nos damos cuenta pero repetimos mucho en los festivales los mecanismos de la industria. Nosotros no nos arrepentimos. Lo que nos pasó es que no vimos venir la vuelta del remolino. Así como nos agarró desde arriba, también nos agarró desde abajo. Somos una banda que nosotros mismos nos organizamos desde un principio y hemos sabido trabajar de ambas maneras, lo único que hicimos fue aguantar el ventarrón.

–Me preguntaba qué significa ser de la industria mexicana. Robert Fripp decía que en las reuniones con las disqueras nos ofrecían cocaína y mi rebelión fue nunca tomar cocaína…

–Nosotros fuimos de los últimos grupos que alcanzamos estas dinámicas de las disqueras que te pagaban un tour nacional de promoción. Pero las cosas de los excesos no me tocó verlo. Pertenecer a la industria te lo podría resumir como dejar de pensar en la música y empezar a pensar en cómo vender.

–¿Qué pasa hoy con la banda y con todo lo que haces para analizar la realidad del rock mexicano?

–Muchos músicos dicen que no se puede ser juez y parte, pero es una declaración de comodidad. Creo que es todo lo contrario, tenemos una posición privilegiada, verlo desde adentro y verlo desde afuera. ¿Qué pasa con la banda? Estamos trabajando a full, a mitad de una gira que abarca México y los Estados Unidos, hicimos Washington, Carolina del Norte, Nashville, el próximo mes vamos a hacer Chicago, California. A Inspector le ha ocurrido algo, que ha habido una relectura de su repertorio o una lectura tardía, discos que en su momento no tuvieron la respuesta que queríamos, hoy tienen temas que no podemos dejar de tocar en los conciertos. Son canciones que han ido de voz en voz. Por ejemplo, “¿Y qué?”, nunca tuvo un video musical, nunca tuvo una rotación en radio, lo único que tuvo fue voz en voz. El concierto de Inspector, que dura aproximadamente dos horas, está constituido por los temas nuevos y por los hits.

Homero Ontiveros
Presenta un disco en solitario, Nada que perdonar. Foto: Cortesía

–¿Qué pasa con tu carrera en solitario?

–Hice un disco en forma solitaria, soy uno de los principales compositores de Inspector, lo que me gusta es hacer canciones. Sigo siendo fan desde hace muchos años de artistas como Charly García, de León Gieco, Fito Páez, Caetano Veloso, Bob Dylan, Neil Young, quería hacer un disco en esa línea. Con canciones más personales. Pronto está próximo a salir el disco que se llamará Nada que perdonar.

–¿Qué puedes aportar a la historia del rock de tu país en este momento?

–Con muchos artistas argentinos, la gente responde de otra manera. Mi respuesta es, poniendo casos específicos como Andrés Calamaro y Fito Páez, que en el rock en México, descuidó a su público original. Constantemente estamos pensando en cómo agradar a las nuevas generaciones y nos olvidamos de la generación que fue creciendo con nosotros. Hay un momento que escuchar rock mexicano corresponde a cierta edad, a cierta generación. No te identificas con eso, porque es nostalgia o son temáticas para chavos muy jóvenes. Los artistas dejamos de acompañar a nuestro público en las canciones. ¿Qué es lo que aporto? Hago un disco, donde una persona de 42 años, comienza a cuestionarse cosas de su edad, de estos primeros cortes de caja que uno empieza a hacer, ¿qué he hecho con mi vida? Y de eso trata mi disco. Lo que haya pasado, como el final del libro de Juan Manuel Servín: No hay nada que perdonar. Un ejemplo claro de eso es cuando Los Fabulosos Cadillac sacan el tema “Vos sabés”. Cómo una banda que está asociada con la fiesta, con el despapaye, de pronto se para y hace esa canción. Es una de las grandes canciones que el público mexicano adopta. No creo que el público sea malinchista, sucede que no somos autocríticos.

–No sé si quieres decir cuál es la mejor banda mexicana (risas)

­–Mira, no tengo una mejor banda mexicana pero pudiera decirte que le pusieras atención al nuevo disco de Belafonte Sensacional, me parece que es un disco que tiene cierto grado de riesgo y que vale la pena que sea escuchado. Lo último que quisiera decir es que seamos abiertos tanto público como artistas a la crítica, estamos tan poco acostumbrados a eso, que lo tomamos de manera personal. Todo aquello que nos hace ruido reaccionamos con golpes y patadas. Si queremos crecer como un movimiento musical, estemos atentos a la autocrítica. Es muy extraño que las nuevas generaciones reniegan de sus antecesores musicales, estamos generando una distancia entre unos y otros.

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