Talia Lavin

Con una furiosa hambre de justicia Talia Lavin escribe La cultura del odio

“Habitaba en un hábitat infectado por el odio y solo muy de vez en cuando escapaba a otro orbe donde aún había amor, buen queso, aceitunas, donde yo tenía un apartamento en Brooklyn y novelas de Terry Pratchett y todo aquello por lo que merece la pena vivir”.

Ciudad de México, 5 de agosto (MaremotoM).- La cultura del odio (Capitán Swing), de Talia Lavin, es un libro para no leer en la madrugada, cuando los fantasmas malignos nos invaden la cabeza y frotan el ambiente con algo que va a pasar inmediatamente. Algo malo. Algo tétrico.

La periodista judía -eso hay que decirlo porque ella lo dice- es para los comunes mortales una persona más, sin distinción de raza, pero para los cultivadores del odio es un fenómeno que hay que atacar, violar, torturar y matar.

“Una joven judía sin pelos en la lengua y con los conocimientos necesarios para poner al descubierto las tácticas e ideologías del odio en línea, nos muestra rincones ocultos de la red cibernética donde se reúnen extremistas como supremacistas blancos, nacionalsocialistas, extremistas cristianos o los Proud Boys, tratando de comprender cómo proliferan estos grupos en Internet”, dice la editorial Capitán Swing.

“Vi a unos neonazis publicar fotos de niños trans, de niños judíos y de niños negros mientras hablaban de matarlos a todos”, dice Talia, Lavin es una autora y periodista estadounidense que ha escrito para The New Republic, The New Yorker y el Washington Post, entre otros, nacida en 1989 y que se dice la neoyorquina nerviosa cuando visita la tierra ucraniana de sus abuelos. Es apenas una habitante de Nueva York y al final “me volví irreconocible para mí misma”.

“Habitaba en un hábitat infectado por el odio y solo muy de vez en cuando escapaba a otro orbe donde aún había amor, buen queso, aceitunas, donde yo tenía un apartamento en Brooklyn y novelas de Terry Pratchett y todo aquello por lo que merece la pena vivir”.

Talia Lavin hace una investigación desgarradora, se infiltra como una rubia nazi y como un íncel desamparado en varias de estas comunidades (El término íncel es una contracción de dos palabras en inglés: involuntary(in) y celibate (cel), es decir, célibes involuntarios. Es un colectivo de hombres heterosexuales que no consiguen tener sexo con mujeres y las culpan de ello. También incluyen a los hombres atractivos, a los que apodan Chads) Descubre inquietantes redes de jóvenes extremistas e incluso un canal de YouTube de supremacía blanca, con casi un millón de seguidores, dirigido por una niña de catorce años. Poniendo el foco en el antisemitismo, el racismo y el poder blanco, desvela los cismas, las tácticas de reclutamiento y la amenaza que representan algunas de las subculturas más viles de Internet que hacen todo lo posible por infiltrarse en la opinión pública.

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Talia Lavin
La cultura del odio, un libro para nuestra biblioteca. Foto: Cortesía

“Me vi obligada a ocultar mi identidad para poder adentrarme en el entorno del nacionalismo blanco hasta donde me fuera posible. En la vida real soy una judía desgarbada y bisexual que vive en Brooklyn, la viva semblanza de las madres de las novelas de Philip Roth. También soy alguien con una postura política definida: no tengo pelos en la lengua y, sin creerme particularmente sectaria, sí me situaría considerablemente a la izquierda del “Medicare para Todos””, se define mediante un proceso que lejos de convertirla en víctima, la asquea, la llena de ira y al final consigue tener el mismo odio de la gente que investiga.

En su blog, The Sword and the Sandwich, escribió: “Estoy muy emocionada de poder celebrar, bajo los auspicios de mi propia publicación, esa extrañeza, esa curiosidad infinita y esa furiosa hambre de justicia, todo ello en un mismo lugar, de forma prolongada y a lo largo del tiempo. Podré obsesionarme con los nazis y escribir sobre las personas más interesantes de la primera línea de lucha contra la extrema derecha; escribir sobre el pan y todo lo que contiene y extenderme sobre todo lo que hay entre medias. La historia oscura de la sangre y del odio está en todas partes”.

Talia Lavin
Uno de los temas que plantea en el libro es la conexión de la supremacía blanca con la misoginia. Foto: Cortesía

Uno de los temas que plantea en el libro es la conexión de la supremacía blanca con la misoginia y así lo ha aclarado en una entrevista de Publico.es

“Una de las cosas que la gente no entiende a la primera es que tienen una visión del mundo muy comprensible. Hay una estructura y quieren un mundo de orden, donde las mujeres seamos inferiores y los hombres blancos líderes, donde sólo haya personas heterosexuales y donde Dios protege a la raza blanca. Y la forma en la que explican que el mundo es diferente a su paraíso es que son los judíos los que han creado todo el mal. De esta manera está todo conectado de una forma muy íntima, no puedes sacar una sola creencia porque están todas conectadas, todas entrelazadas”, afirma.

De Trump dice: “Diría que la razón por la cual él tuvo éxito es porque utilizó los sentimientos que ya estaban ahí, simplemente los lanzó más claros y más fuertes. No hubiera tenido éxito si la gente no hubiera sentido y querido eso. Surgió del racismo y de la misoginia que vive en la sangre de los Estados Unidos como un parásito”.

La cultura del odio (Capitán Swing) es un libro para leer y reconciliarse con los Estados Unidos, ese país oscuro, que muchas veces observamos como un gran monstruo tragando todo lo que encuentra a su paso.

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