Bullying

Contra el bullying

Me pregunto qué tanto hablamos con nuestros hijos, conocemos a sus amigos, de qué hablan cuando no hay adultos supervisando. Definitivamente debemos estar atentos, darles mucho amor y escucharlos. Poner atención a las amenazas verbales y no minimizarlas. Ayudar a los padres de los agresores con terapias, apoyo psicológico y emocional. Empecemos por preguntarnos qué tanto conocemos a nuestros hijos y qué tanto tiempo de calidad les dedicamos.

Ciudad de México, 31 de octubre (MaremotoM).- Ayer una amiga de mi hija fue atacada en un centro comercial por una niña que ya las había amenazado en su colegio. Esa niña las estuvo intimidando toda la semana pero nadie imaginó que terminaría por atacarlas físicamente. Natalia estaba con su amiga cuando la otra la atacó y no supo cómo reaccionar o cómo defenderla. Gracias a Dios mi hija está bien, salvo el susto. Su amiga tiene lesiones en la columna y moretones por todo el cuerpo. Todos estamos en shock por lo sucedido. También estamos tristes, porque algo muy mal debe estar pasando en nuestra sociedad para qué niños de 12, 13 y 14 años crean que es válido violentar (golpear, patear, jalonear el cabello y agredir verbalmente) a otro, sin pensar siquiera en las consecuencias. Qué tan mal estamos como sociedad si esa niña agresora cree que es válido presumir en sus redes sociales lo que hizo. Obvio los papás de la niña que fue agredida ya pusieron una denuncia y las mamás del colegio están exigiendo la expulsión de la agresora y su grupito, pero qué vamos hacer para ir al fondo del problema. Porque independientemente del colegio pudo haber pasado en cualquier otra escuela. El problema es la sociedad, lo que sucede en el núcleo familiar.

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Hubo varios celulares grabando y algunas risas cómplices, ni los adultos alrededor fueron capaces de detener a la agresora, todos se convirtieron en espectadores. ¡Neta, qué nos pasa!

Bullying
El bullying ha escalado a niveles desproporcionados y cada vez se pone peor. Foto: Cortesía

Me da mucha tristeza que la alegría de mi hija por esta nueva escuela y la vida nueva en Guadalajara ahora esté nublada por el miedo, miedo a que la siguiente sea ella. Siento mucha impotencia, porque el bullying ha escalado a niveles desproporcionados y cada vez se pone peor.

Me pregunto qué tanto hablamos con nuestros hijos, conocemos a sus amigos, de qué hablan cuando no hay adultos supervisando. Definitivamente debemos estar atentos, darles mucho amor y escucharlos. Poner atención a las amenazas verbales y no minimizarlas. Ayudar a los padres de los agresores con terapias, apoyo psicológico y emocional. Empecemos por preguntarnos qué tanto conocemos a nuestros hijos y qué tanto tiempo de calidad les dedicamos.

Todos sabemos qué tipo de hijos tenemos, si crees que el tuyo es de los que violentan acércate a él y ayúdalo antes de que cometa un acto del que se pueda arrepentir de por vida.

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