Asbel Hernández

Contra el silencio, un libro que explora el miedo

¿Es posible que una mujer quiera devorar literalmente a su pareja? ¿Es preferible la huida antes que la traición del otro? ¿Es inevitable la ruptura cuando todo parecía estar bien?

Ciudad de México, 22 de septiembre (MaremotoM).- Asbel Hernández ha escrito un libro que parece un ensayo, pero no. Una novela, pero tampoco. Lo cierto es que la escritora hace Contra el silencio (Abismos) y nos lleva a un pensamiento distante y distinto, con esos libros que a veces funcionan como llaves para abrir un laberinto.

¿Es posible que una mujer quiera devorar literalmente a su pareja? ¿Es preferible la huida antes que la traición del otro? ¿Es inevitable la ruptura cuando todo parecía estar bien? Y el tiempo como el único calibrador de la vida: la edad, la proximidad de la vejez, el pensamiento acerca de la muerte de los demás y de la propia, son todas las cosas que plantea Asbel, en un trabajo inquietante y bello.

–Es una confesión como un descubrimiento interior

–El libro es íntimo y hay un tema que existe ahí, que tiene que ver con la muerte.

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–La literatura tiene que también ser un viaje al interior

–Por supuesto. De hecho, yo tengo una novela anterior que se llama No me quedaré. Hubo un comentario que decía que era un viaje de reflexión hacia el interior de una mujer. Acá se repite.

Asbel Hernández
Un libro para reflexionar. Foto: Cortesía

–La memoria para la mujer empieza a dar claves

–La memoria es un recurso excepcional, para evocar y también para reinventar. Los sueños son un elemento que aparece todo el tiempo.

–Tu condición de psicoanalista lo que te hace centrar en el tema de los sueños

–No puedo evitar mi formación y está jugado acá el tema del ejercicio en el tema de la subjetividad, en la condición humana, en ese horror que a veces determina y que no muchas veces se habla.

–La palabra surge del dolor, de la pérdida…

–Y del miedo. Lo reconozco muy bien, hay un motor que a veces empuja hacia los primeros trazos. El miedo es un elemento que siempre está ahí. El miedo siempre me acompaña, como un impulso.

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