Fernanda Trías

Creer que la narrativa está desligada de lo poético empobrece mucho la narrativa: Fernanda Trías

Para mí, al final, casi nunca es la anécdota lo que me importa en la narrativa. Leo a esos autores por la experiencia que es esta lectura a partir de lo que logran hacer con un material tan tosco como las palabras, lo que logran construir con el lenguaje. Para mí es una experiencia, que tiene que proponerte algo con la lectura. ¿Ya hablamos de Juan José Saer?

Ciudad de México, 6 de septiembre (MaremotoM).- En estos días está empezando a sonar fuerte la presencia de Fernanda Trías. Lejos de esto, me acuerdo de la frase de Liliana Escliar el sábado cuando dice: “las escritoras siempre estuvimos, el tema de las mujeres ahora es una cuestión de marketing”.

Como sea, si es un asunto de mercado o no, da gusto que Mugre Rosa (Literatura Random House) comience a ser cada vez más leído, porque no sólo es una buena novela, sino porque también la escritora es maravillosa.

ENTREVISTA EN VIDEO A FERNANDA TRÍAS

­–Una de las cosas que dices es que todos los narradores tienen que leer poesía

–A mí me asombra cuando los escritores de narrativa cuando dicen que nunca han leído poesía. Creer que la narrativa está desligada de lo poético empobrece mucho la narrativa. La narrativa no está desprovista de una poesía, de un trabajo de la música, de la prosa, de todo lo que tiene que ver con la sonoridad de esa prosa, con el ritmo, con la cadencia y la poesía te enseña eso.

–También a dejar que la novela o el cuento sean una anécdota

–No, claro. Para mí, al final, casi nunca es la anécdota lo que me importa en la narrativa. Leo a esos autores por la experiencia que es esta lectura a partir de lo que logran hacer con un material tan tosco como las palabras, lo que logran construir con el lenguaje. Para mí es una experiencia, que tiene que proponerte algo con la lectura. ¿Ya hablamos de Juan José Saer?

–Hablamos sí y también hablamos de Samanta Schweblin…

–Es que con el tema de Saer es un ejemplo perfecto de un autor que no puedes leer por la anécdota, pero es una experiencia inolvidable leerlo. Lo que logra hacer con el lenguaje, Mugre Rosa parece tener un interés por la trama, pero cuando la lees es una novela muy interior y que al final tiene momentos estáticos y otros que son de experiencias sensoriales. Para mí es eso otro como lectora y como escritora. Siento que es ese trabajo de la prosa lo que genera la hipnosis. No tiene que ver con la trama la sensación de hipnosis. Uno puede leer un libro hipnotizado sin que esté pasando nada.

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–El tema de la basura en tu libro es bestial

–La basura es un efecto de lo que consumimos. Esa locura de producir y producir basuras. Tal vez el desecho seamos nosotros, dice Max. Descubrí un documental poético que se llama Homo Sapiens, de Nicolas Geyrhalter, son lugares abandonados que han sido tocados por la mano humana. Son ruinas totalmente deshabitadas, donde uno ve un post apocalipsis y te das cuenta de lo que podría ser lo dejado por nosotros. Los edificios serán tragados por la vegetación y esas masas arquitectónicas serán basura como recordatorio de nuestro paso por la tierra.

Fernanda Trías

–La diferencia entre verdad y mentira conforman el dilema moral que nos definen como especie

–La naturaleza ganará. Hay una justicia poética y luego de haber extinguido tantas especies, llegará. Yo soy pesimista, pero soy también optimista pensando que la vida se impone, sin el ser humano.

–Tus novelas tienen esa cosa increíblemente humana, no juzgas a la gente por el medio ambiente, lo expones

–No puedo juzgar porque yo soy parte de eso. Si estuviera libre de todo, pero intento cuestionarme, no estoy viviendo en el campo, sembrando mi huerta y reciclando todo lo que toco. En el feminismo se habla mucho de eso, de aceptar que uno está libre y no sentirse constreñida de lo que se espera de una. El producto que uno es por la crianza y el condicionamiento cultural. La manera de poder pensar sobre este tema, es entendiendo que nosotros mismos encarnamos esa contradicción.

–¿Cómo ves México?

–Lo veo como un misterio todavía, porque es tan rico y no he tenido grandes vínculos con él. He leído a varios de los contemporáneos, me fascina Emiliano Monge, tiene una poesía hermosa en su narrativa y él teje la historia con la estructura. He leído a Fernanda Melchor, a Daniel Saldaña, a Brenda Lozano, a Cristina Rivera Garza, soy muy fan de Josefina Vicens, de Mario Bellatin y de Margo Glantz. Casi siempre el trabajo que hacen con la oralidad nos deja enanos.

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