“Creo mucho en la noción de comunidad, en poder conformar esos espacios”: Olivia Teroba

Así es el libro de charlas íntimas, ensayos literarios, un poco de crónica, otro poco de confesión, de Olivia Teroba, Un lugar seguro, publicado por Paraíso Perdido.

Ciudad de México, 5 de febrero (MaremotoM).- Una escritora joven escribe sobre el miedo, la violencia, cuenta sobre sus enfermedades en alguien que no tiene ninguna enfermedad, se siente obsesionada por Elena Garro, salva de la historia al crítico Emmanuel Carballo y cuenta de su tristeza hablando del gran escritor uruguayo Felisberto Hernández.

Así es el libro de charlas íntimas, ensayos literarios, un poco de crónica, otro poco de confesión, de Olivia Teroba, Un lugar seguro, publicado por Paraíso Perdido.

Olivia Teroba estudió Comunicación en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM. Fundadora de Amable, editorial independiente y autogestiva que promueve el trabajo de artistas gráficos y escritores emergentes. Fue becaria del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico PECDA Tlaxcala 2013; de la Fundación para las Letras Mexicanas (2015-2017); y del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (2018-2019). Ganó el Noveno Concurso de Crítica Teatral Criticón/Teatro UNAM; el Concurso Estatal de Cuento Beatriz Espejo 2013; el primer lugar en el Concurso Latinoamericano de Cuento Edmundo Valadés 2016 y el Premio nacional de literatura joven Salvador Gallardo Dávalos 2019. Es una escritora que dice escribir todo el tiempo y este libro, que ganó el Premio Estatal de Ensayo Emmanuel Carballo, habla del compromiso que tiene más allá de la literatura, con la vida misma.

Olivia Teroba
Yo estaba preguntándome cómo acercarme al tema de la violencia y pensé en hacerlo desde mi experiencia particular porque es la que conozco. Foto: Facebook

–Es un libro de ensayos, buscando un lugar seguro

–Yo estaba preguntándome cómo acercarme al tema de la violencia y pensé en hacerlo desde mi experiencia particular porque es la que conozco. Estamos muy saturados de la información de la violencia por los medios y me di cuenta de lo difícil que es encontrar espacios donde nos sintamos bien. No solamente por la violencia física que se ejerce, sino que también es algo mental. Encontrar la lugar con la gente que sintamos más cercanas y hay muchas niñas que ni siquiera en casa se sienten totalmente seguras. Creo mucho en la noción de comunidad, en poder conformar esos espacios.

–El otro día publicamos una nota de Inspector, un grupo de Monterrey, en lo que contaban cómo se escaparon de la violencia…

–Sí, aunque creo que uno no debe escaparse todo el tiempo de la violencia, sino es una forma de confrontarla y de aceptar nuestro miedo. Es importante contar las historias de quienes estamos atemorizados. En la literatura siempre se habla de las víctimas y de los victimarios, pero se nos deja a las personas que simple y sencillamente estamos muy atemorizadas y no sabemos cómo continuar el día a día. Cómo es que seguimos, la vida tiende a seguir y nosotros tendemos a persistir.

Olivia Teroba
Creo que la crónica está cercana, es un relato de una experiencia personal, narra el tiempo, el espacio en que ocurrió. Foto: Facebook

–También me parece que tus crónicas son más crónicas que ensayos, ¿es así, como Ellas no viajaban solas?

–Sí, mucha gente piensa que son crónicas y otra me ha dicho que el libro es una novela. Creo que la crónica está cercana, es un relato de una experiencia personal, narra el tiempo, el espacio en que ocurrió. En especial ese ensayo que nombras tiene mucho que ver con cosas que descubrí, como por ejemplo la amistad entre mujeres. Esta idea de que no todas las mujeres vamos a ser amigas pero sí debemos tener la oportunidad de pensarnos como compañeras.

–La sororidad es algo de las nuevas generaciones

–Pues, otras generaciones ya se lo están cuestionando. ¿Por qué no tengo amigas mujeres? Yo también tenía esa idea. Quizás con el grupo de hombres me voy a sentir fuerte, porque yo no quiero ser débil. Empezar a cuestionarse por qué pensamos eso.

Te puede interesar:  La música tradicional perdura en el tiempo: Pablo Gómez Molina

–La mujer es como Dios, cuando las necesitamos ahí nos damos cuenta de la amistad

–(risas) Realmente no tiene tantas complicaciones, es algo muy benéfico para nosotros en realidad.

Olivia Teroba
Leyéndolo contextualmente me preguntaba por qué si hice la carrera de letras no había leído a Elena Garro. Nunca estuvo en ningún programa ese libro. Foto: Facebook

–¿Cuándo fue el día que te levantaste obsesionada con Elena Garro?

–Fueron varios días. Escribo narrativa y estaba preguntándome cómo jugar con el tiempo. Estaba pensando en Proust, en las redes sociales, estaba obsesionada con eso y yo no había leído a Elena Garro. Es algo muy parecido a lo que me pasa. Leyéndolo contextualmente me preguntaba por qué si hice la carrera de letras no había leído a Elena Garro. Nunca estuvo en ningún programa ese libro. La circunstancia de su vida, el manejo del tiempo, siempre habla de no pertenecer, que es algo en lo que yo pensaba.

–Citas a Emmanuel Carballo, lo estimaba mucho como crítico, pero con el correr de tiempo se me ha desdibujado un poco

–De él lo que rescato es que nunca dejó la obra de Elena Garro. Él fue la que trajo la oba de Elena Garro a México. Si bien estamos leyendo otras cosas, otros críticos, creo que su labor está vigente pues habla precisamente de literatura, algo que le da vida.

–En Medir la tristeza hablas precisamente de Felisberto Hernández

–¿Cómo no llegar a Felisberto? Viene más de mi interés por el cuento, me interesó siempre el cuento corto, siempre leyendo a Jorge Luis Borges, a Adolfo Bioy Casares y por supuesto a Felisberto Hernández. Le tengo mucho cariño porque sus cuentos son desconcertantes, maneja mucho la técnica del cuento y aun así la rompe. A propósito del ensayo, salió de un taller sobre autobiografía en el que yo estaba y acerca de la pregunta qué es lo que nunca le cuentan a nadie. Me di cuenta de que nunca hablaba con nadie de que a veces estaba muy triste. Mucho de lo que tiene este libro es que como primer paso enuncia las cosas. Un ensayo señala lo que está ahí.

Olivia Teroba
Un lugar seguro, de Olivia Teroba, publicó Paraíso Perdido. Foto: Cortesía

–Hay una parte en la que dices: No estoy enferma, estos ensayos también son confesionales

–Ponerlo en su sitio justo y tiene mucho que ver con la secrecía, con el secreto, algo que permea en todos los ensayos. A veces, no se habla en la familia de esas cosas, la ropa sucia se lava en casa. Muchas escritoras mujeres estamos hablando precisamente de eso. Pienso en este libro autobiográfico de Silvia Aguilar Zeleny, que se llama Una no habla de esto. Hablar de las debilidades, ponerlas al frente, requiere de mucho más valor que mantenerlas ocultas.

–El ruido que hace un árbol al caer me dio la idea también de la poesía en tu libro

–No lo sé. Empecé escribiendo poesía, pero luego preferí la prosa. En la poesía admiro mucho el poder de la palabra, conjugarla de cierta forma, darle expresión a ideas que no podemos decir. El árbol es expresar ese miedo, ¿qué significa dentro de la vida cotidiana, de la psique?

–Cuentas ahí un asalto bastante violento, el ruido del árbol al caer va a seguir estando en medio de la violencia

–Aprender a generar relaciones de confianza, expresar con otras personas para tomar precauciones básicas. Comunicarse entre las personas. Con respecto al asalto, había habido muchos asaltos antes y nadie nos había dicho nada.

–¿Cómo escribiste este libro, cómo lo publicaste?

–Fue una coincidencia, este libro ha fluido. Ganó un concurso en 2018 en Tlaxcala, fue un proceso de estar buscando una editorial que quisiera publicarlo, lo conocí a Antonio Marts y leyó el libro y aquí está, en Paraíso Perdido.

Comments are closed.