Anagrama

¿Cuál es tu libro favorito de Anagrama? 50 años de una editorial imprescindible

En la literatura latinoamericana, ¿cómo no agradecerle que siempre edite a Álvaro Enrigue y que gracias a ella hayamos descubierto a Roberto Bolaño?

Ciudad de México, 20 de julio (MaremotoM).- Ya son 50 años de una editorial imprescindible. Esos libros amarillos que mucho lucen en la biblioteca, nos han llevado por los caminos del alma, del corazón y aunque muchas veces hemos protestado por su nivel de traducción (al español de España) no hubiéramos leído a Carver, ni a Fante (¡John Fante, qué escritor!) ni a Charles Bukowski, entre tantos otros.

En la literatura latinoamericana, ¿cómo no agradecerle que siempre edite a Álvaro Enrigue y que gracias a ella hayamos descubierto a Roberto Bolaño?

En estos años, las editoriales han pasado de una a la otra. Sólo hay dos editoriales grandes, gigantes y a veces no sabemos exactamente en qué lugar está Salamandra o Tusquets. Sin embargo, Anagrama sigue siendo Anagrama, gracias a la enorme virtud de Jorge Herralde, su gran creador y hoy un hombre que vive con orgullo todo lo que ha logrado y que ha depositado en Carlo Feltrinelli el destino de su casa.

El célebre fundador de la editorial Anagrama dice que su editorial y sus convicciones “se trata no de manipular al lector, sino de tratar de convencerlo de las bondades literarias de un autor. En la historia del Premio Herralde, hubo escritores desconocidos con libros minoritarios como Sergio Pitol con El desfile del amor y Javier Marías con El hombre sentimental, pero que con el correr del tiempo se convirtieron en fundamentales”, dice.

“Entre los mexicanos desde Sergio Pitol a Juan Villoro, desde Federico Campbell a Mario Bellatin; entre los argentinos, Martín Kohan, Alan Pauls, Andrés Neuman; en Chile Roberto Bolaño y Alejandro Zambra, en fin, en nuestros 50 años de vida siempre estuvimos muy ligados a la literatura latinoamericana, por lo que podemos vislumbrar el estado de privilegio en el que hoy se encuentra y que nos llena de gozo”, expresa.

Fue en 2010 cuando se supo que Anagrama, fundada en 1969 y que ha publicado más de 2 mil 500 títulos a lo largo de cinco décadas febriles, cedía su fondo editorial a los italianos, que adquirían la empresa mediante un sistema escalonado que prevé la compra del 49 % de las acciones en 5 años, luego de lo cual se producirá la adquisición total.

Herralde, de 83 años, manejó con mano firme Anagrama y por cada uno de los libros publicados levantó una bandera que hizo flamear lo más alto que pudo en el competitivo universo literario. El Premio de Novela que lleva su nombre y que en 2011 ganó el argentino Martín Caparrós por Los Living, es uno de los más prestigiosos en lengua española.

Ha debido sufrir, eso sí, la pérdida de muchos autores, entre ellos el célebre chileno Roberto Bolaño (1950-2003), a quien le dedicó el libro Para Roberto Bolaño. El mexicano Daniel Sada (1953-2011), quien dejó este mundo y del que Anagrama publicó su novela póstuma, El lenguaje del juego.

Jorge Herralde, quien por su trabajo editorial ha recibido numerosos galardones, entre ellos el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural (1994), el Premio Targa d’Argento (otorgado por la Biblioteca Europea y La Stampa Tuttolibri) como Editor europeo (1999), el Premio al Mérito Editorial de la Feria del Libro de Guadalajara (2002) y el Premio Grinzane-Editores (2005), nunca habla de Anagrama en tiempo pasado.

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Anagrama
Jorge Herralde y Carlo Feltrinelli. Foto: Cortesía

“Recuerdo vivamente la primera vez que lo leí en la famosa City Lights Books, librería del movimiento beatnik, la que publicó El aullido, de Allen Ginsberg, la que dio a conocer a Ferlinghetti y a tantos otros. Compré los libros de Bukowski para leerlos en el avión en el viaje desde San Francisco a Barcelona. Luego lo conocí en una borrachera tremenda pero muy simpática…Aunque luego me “traicionó” entre comillas, me dio mucho gusto publicar a Tom Wolfe, quien como periodista me parece genial. Publiqué su primera novela, La hoguera de las vanidades, que tuvo gran éxito, pero la siguiente (Todo un hombre) la puso a subasta y ya no pudimos tenerlo. También soy muy amigo de Alessandro Baricco, de Norberto Galasso, de Claudio Magris…”, recuerda.

–Hablando de quienes lo traicionaron. Michel Houellebecq hizo cierto ese dicho del que se va sin que lo echen, vuelve sin que lo llamen…

–Sí (risas). Fue un caso muy curioso. Porque la novela que publicó con Alfaguara (La posibilidad de una isla), que al parecer no es tan buena aunque debo decir que no la leí, al principio era nuestra. Incluso me había puesto de acuerdo con su agente en el Salón Literario de París, quien me llamó al tiempo muy avergonzada para decirme que Michel había vendido la novela por su cuenta a otra editorial. Al parecer, hay muchas versiones, él buscaba inversores para su película…pero no sé. Lo cierto es que ahora regresó nada más ni nada menos que con El mapa y el territorio, Premio Goncourt 2010 y con Serotonina.

¿Cuál es tu libro preferido de Anagrama? Hay muchos y recordamos en esta circunstancias lo que primero se nos viene a la mente, pero seguramente, luego de estos 10, aparecerán 10 más. Aquí van.

Campos de Londres, de Martin Amis

Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño

2666, de Roberto Bolaño

La trama nupcial, de Jeffrey Eugenides

Fiebre en las gradas, de Nick Hornby

Algo que contarte, de Hanif Kureishi

Lionel Asbo: El Estado de Inglaterra, de Martin Amis

Decencia, de Álvaro Enrigue

Experiencia, de Martin Amis

Plataforma, de Michel Houellebecq

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