Marcelo Luján

“Cualquier recurso tiene que estar al servicio del lector”: Marcelo Luján

Marcelo Luján gana el VI Premio Ribera del Duero por Claridad

Una foto suya lo muestra frente a Fernando Aramburu, quien dice que al leer las primeras líneas de sus cuentos La claridad ya sabía que era un escritor a tope y con una botella del vino Ribera del Duero en la mano. La verdad es que pensamos que anoche se lo tomó todo, para festejar el galardón que le dieron Clara Obligado y Óscar Esquivias, sumado por supuesto a Aramburu.

Ciudad de México, 8 de julio (MaremotoM).- Es de San Lorenzo, como el Papa Francisco y como el actor “argentino” Viggo Mortensen. Ya sabía lo del premio y fue con su esposa después de cuatro meses de tener que guardar el silencio.

Una foto suya lo muestra frente a Fernando Aramburu, quien dice que al leer las primeras líneas de sus cuentos La claridad ya sabía que era un escritor a tope y con una botella del vino Ribera del Duero en la mano. La verdad es que pensamos que anoche se lo tomó todo, para festejar el galardón que le dieron Clara Obligado y Óscar Esquivias, sumado por supuesto a Aramburu.

Marcelo Luján, nacido en 1973, sus brazos llenos de tatuajes, es un porteño afincado en Madrid desde hace 20 años. Ha ganado unos cuantos premios, pero este, el del Ribera del Duero “es algo especial para él”. A su lado, con el pelo mucho más largo (fruto quizás de la pandemia) el editor de Páginas de Espuma, Juan Casamayor, respira con esa satisfacción que no habrá coronavirus que frene la labor editorial frente al cuento, esa máxima expresión de la literatura.

Marcelo Luján
La claridad son cinco cuentos que anuncian todo lo que deseamos y nunca se alcanza. Foto: Cortesía

–Eres un poco como Roberto Bolaño, acostumbrado a participar en concursos

–Hace mucho tiempo que no participo, para mí fue una de las vías para salir adelante. Mis primeros cuatro libros se publicaron porque ganaron premios.

–Aunque uno no gane, los concursos dan esa especie de voluntad para seguir escribiendo, sobre todo ahora que no hay críticos

–Estoy totalmente de acuerdo. Los premios literarios han sido muy importantes en mi trayectoria. Cuando un texto inédito compite con otros textos inéditos, no siempre es importante ganar, hay muchos concursos donde se publican los distintos niveles de criba. Los primeros 200 finalistas, aparece tu cuento ahí. Los primeros 100, aparece tu cuento ahí. Hay algo ahí que funciona en tu cuento. Eso es también válido. Nos puede servir mucho para incentivarnos como escritores.

–Hablando de Roberto Bolaño, me interesa rescatar sus cuentos. Hace poco leí “El gaucho insufrible” y lo largo que es ese cuento. Comparándolo con “El sur” de Jorge Luis Borges, que es mucho más corto. Tú escribiste cinco cuentos con el título de La claridad … ¿son bastante largos?

–Son largos los cuentos que escribí. Es interesante lo que dices sobre la extensión, con dos referencias latinoamericanas tan importantes, estamos educados en el género y les tenemos un respeto abismal. Es un género muy difícil de ejecutar. Borges no escribió novelas, tenía una cátedra de literatura germánica y medieval, fue y es un referente literario. Bolaño tenía una tendencia a expandir sus escenas, sus secuencias, no solo en ese cuento que me dices. Cuando el cuento pasa la página 10, sostener el cuento en el concepto cortazariano de tensión es mucho más difícil. Entonces, en el caso de Claridad, son cuentos de más de 20 páginas, lo que fue también para mí un reto. Recurrí a recursos técnicos que me permitieran mantener al lector en esa tensión cortazariana indispensable. Utilicé el narrador que también lo usé en novela, que establece el “futuro narrativo”. Aquí es un narrador que detiene el aquí y ahora del relato y todo lo que te voy a contar será en futuro. Como un narrador omnisciente que soy todo es verdad y va a pasar.

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Marcelo Luján
Marcelo Luján es argentino, pero vive en Madrid. Foto: Cortesía

­–Me hizo pensar un poco en Sostiene Pereira, de Antonio Tabucchi…

–Es ese futuro, que además es un recurso precioso, del que no se puede abusar, pero está poco explotado en la literatura moderna. Siempre estoy diciendo a mis alumnos, a los escritores, que tenemos que arriesgar. Tenemos que tomar licencias literarias grandiosas. ¿Qué le vamos a ofrecer a un lector, a una persona que pierde una semana de su vida leyendo un libro, donde hoy todos son botones y todo es inmediatez? Leer es un momento heroico. Este tipo de recursos, siempre y cuando no “boludeemos” al lector, que contemos la historia igual, en el sentido de que mi madre no sabe qué es el futuro narrativo, pero igual disfruta los cuentos o la novela. Cualquier recurso tiene que estar al servicio del lector, no puede ser una traba.

–Una decisión arriesgada que tuvo en Clara Obligado un juez absoluto

–Clara es una escritora que sigue a muchos de los finalistas y todos somos autores muy sólidos. Yo sé lo que hice yo, hice un libro de cuentos desde cero, me senté y tardé tres años y medio. Un reto absoluto y nunca sabes cuándo vas a terminar.

–Me refería por supuesto a Clara, porque además de ser una gran escritora, sabe mucho de cuento

–Clara es una persona que tiene mucha autoridad sobre el género. No puedes poner a cualquier escritor para que saque el mejor libro de cuentos del mundo. Tiene que entender cómo funciona el género.

Marcelo Luján
Fernando Aramburu presidio el jurado. Foto: Cortesía

–¿Cuáles son los temas?

–Tratan de cosas que no puedo escapar. La oscuridad del ser humano, el mal está en toda mi obra y acá también está. El mal en escenarios blancos, cotidianos, el mal resalta todo el tiempo.

–¿Te pareces un poco a Martín Kohan, con Fuera de lugar?

–Bueno, eso es un piropo. Es cierto que en el mal resaltado en lo cotidiano, hay momentos de mucha oscuridad, pero también hay momentos de dicha. La búsqueda de esos pequeños momentos de dicha son el motor que nos hacen levantarnos todos los días. En La claridad está esa luz de la dicha. No es Apocalipse Now. Es una visión de algunos escritores que nos gusta aplicar nuestra visión en nuestras historias. Me gusta mostrar lo negro en contextos muy blancos. El azar de salir a un parque para comprar un globo y que de pronto explote una bomba.

–¿Esa falta de control?

–Claro, qué parte me interesa de los seres humanos.

–Esta semana volví a ver a Anita, con Norma Aleandro, ese intentar volver dentro de 15 minutos y no poder volver porque explota una bomba en la AMIA.

–El azar es otro componente literario. Los que no estamos metidos en ninguna movida, no deberíamos correr riesgo, pero es el azar lo que determina. Esa cuota de azar increíble que no está en nuestras vidas y del que no tenemos ningún control, es lo que me interesa. Está en el recorrido de mi obra.

–¿Qué significa Argentina para ti?

–Hace 20 años que vivo en España. Yo sigo siendo argentino. Siempre voy a ser extranjero. Hace unos años me encontré con una pareja de españoles que se había ido durante la dictadura a Francia. Tenían a dos generaciones, nietos franceses, llevaban 70 años allí, hablaban francés sin acento y les llamaban todavía los españoles. Argentina me interesa todo, mi queridísimo San Lorenzo de Almagro, mi papá vive en Buenos Aires, mi hija vive en Buenos Aires, siempre voy a estar muy conectado.

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