Abril Posas

Cuando estaba sola comprando ropa, me sentí huérfana: Abril Posas

“A veces se nos olvida un poco de cómo se mezclan las cosas en la vida. La vida no se puede encasillar en cosas buenas o cosas malas. Cuando uno recuerda los momentos de la niñez, tendemos a borrar todo lo malo. Claro, es un método de supervivencia”, afirma la escritora de Guadalajara.

Ciudad de México, 13 de septiembre (MaremotoM).- La escritora Abril Posas ha hecho una novela en homenaje a la madre, con Esto no es una canción de amor, editada por Paraíso Perdido.

Desde los ojos de una treinteañera que trabaja como publicista, anda en bici, se pelea por Twitter, canta en una banda de covers y, en resumen, es la oveja negra de la familia, cuenta la historia nostálgica de un tiempo que pasó pero del que somos herederas: sobre las limitaciones sociales, financieras y de género aprendidas por toda una generación y la manera en que éstas pueden combatirse con karaoke, batallas por internet y un concierto de punk.

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“La verdad es que curioso cómo comenzó el proyecto de libro. Es una historia que tenía pensada hace siete años y pensé que iba a ir pensaba desde el asunto romántico. Con el paso del tiempo y a medida que fui procesando las cosas que me sucedían, las que le sucedían a los amigos, me di cuenta de que no es el fin último el enamorarse o encontrar una pareja”, dice Abril Posas.

“Romina empieza a lidiar con la ausencia de la madre, las consecuencias de sus actos y su propia independencia”, agrega.

Abril Posas
Editado por Paraíso Perdido. Foto: Cortesía

La vida no es feliz, no es maravillosa, de vez en cuando sufrimos alguna alegría.

“A veces se nos olvida un poco de cómo se mezclan las cosas en la vida. La vida no se puede encasillar en cosas buenas o cosas malas. Cuando uno recuerda los momentos de la niñez, tendemos a borrar todo lo malo. Claro, es un método de supervivencia”, afirma.

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“Dentro de lo malo, podemos encontrar momentos más llevaderos. Perdí a mi madre, fue una época muy dura, pero en medio de la angustia, todavía podíamos reírnos”, explica.

Abril Posas
Ahora las preguntas comienzan a cambiar. Foto: Cortesía Facebook

Hay días que son terribles, la lluvia, el sismo, las muertes…

“En algunos casos se pierde como una guía y es raro cuando no lo tienes. Cuando estaba sola comprando ropa, me sentí huérfana. Ya no tenía esa guía”, expresa.

Este, claro, no es un libro de duelo, pero llama la atención la educación que nos dejan nuestros padres. “Me interesaba mucho tratar eso, para ver cómo sería la vida adulta, que no era cómo la pensábamos. Hay cosas que se hacen más complicadas, sobre todo en el aspecto social que no es el mismo que tuvieron nuestros padres. El personaje principal que es Romina, una millennial vieja, se rebela frente a las expectativas de los adultos, pero también ve a la siguiente generación que parece resolver todo más fácil”, dice esta escritora de Guadalajara, autora de El triunfo de la memoria y coordinadora de GatoRex, una antología de textos con los gatos como motivación.

“Antes había una confianza absoluta de lo que nos decían los adultos. Pero ahora las preguntas comienzan a cambiar. Al final de cuentas siento que lo que intentamos hacer es sobrevivir y volver a sorprendernos con lo que tiene el mundo”, afirma.

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