El reborujo cultural

De la prostitución travesti a los acordes de Wilco: mis 10 libros del año

Por eso ahora comparto diez libros que, para mí, son de lo mejor de este maldito año en que la industria editorial también sufrió sus pérdidas.

Zacatecas, 31 de diciembre (MaremotoM).- Cuando anunciaron que pararía todo y que debíamos permanecer confinados en casa debido a la pandemia que socavó nuestros rituales, una ligera sonrisa se asomó a mi semblante, pues quedarse en casa significaba dos cosas: estar a salvo y acudir al mejor lugar de la misma que, según Cortázar, es donde están los libros y ponerse a leer hasta que esto terminara.

Sin embargo, no contábamos con la astucia de las horas extras de trabajo, la intoxicación digital y los ataques de ansiedad generalizada que, aunque no permitieron leer la cantidad de libros que se quisiera, sí fueron bien combatidos por la literatura y todos sus personajes que nuevamente se apersonaron para resistir, para salvarme la vida. Por eso ahora comparto diez libros que, para mí, son de lo mejor de este maldito año en que la industria editorial también sufrió sus pérdidas.

Camila Sosa Villada
Cuando empecé me daba vergüenza mi barba áspera, mi nariz torcida, mis dientes chuecos. Foto: Cortesía

Las Malas, de Camila Sosa Villada (Tusquets)

Cualquier reseña sería injusta para esta novela enorme de la escritora argentina Camila Sosa Villada en la que narra, con cierto toque autobiográfico y guiños al realismo mágico, los años de prostitución como travesti en el Parque Sarmiento, en Córdoba Capital, Argentina.

A Villada la conocí en la FIL 2018 cuando presentó su ensayo autobiográfico El viaje inútil. Quedé prendado de su historia, pues nació como Christian Omar Sosa, pero hoy escribe y triunfa firmando sus obras como Camila Sosa Villada, merecedora este año del Premio Sor Juana Inés de la Cruz que entrega la Feria Internacional del Libro de Guadalajara a novelas escritas por mujeres. Y es que Las Malas vale ese y todos los premios, pues está hecha con una narración frenética, cruda y palpitante, pero también con una prosa poética y maravillosa, esa que sólo puede salir de quienes han estado en el Infierno como Camila.

“Las Malas es esa clase de libro que, en cuanto terminamos de leer, queremos que lo lea el mundo entero” dice Juan Forn en el prólogo. Estoy totalmente de acuerdo.

Mariana Enríquez
Mariana Enríquez, una gran novela de terror. Foto: Cortesía

Nuestra parte de noche, de Mariana Enríquez (Anagrama)

Si bien Nuestra parte de noche fue merecedora del Premio Herralde de Novela en 2019, fue hasta 2020 que llegó a librerías mexicanas para noquearnos, para tumbarnos con una historia que impacta, genera escalofríos y entrecorta la respiración. Más de 600 páginas en las que se condensan los intereses de Mariana Enríquez, una de las escritoras de terror y de lo insólito más importantes de la narrativa latinoamericana contemporánea.

En la novela acompañamos a Juan y a Gaspar, padre e hijo perseguidos por un destino cruel: ser los médiums de una sociedad secreta llamada la Orden que contacta la Oscuridad para buscar vida eterna mediante rituales sangrientos. Esto mientras Argentina se desangra por los castigos de una dictadura militar, entra en guerra y padece estragos por los primeros brotes de Sida y las crisis económicas de las postrimerías del siglo XX.

Misterio, terror sobrenatural, liturgias sexuales, represión y desaparecidos es lo que Mariana Enríquez mezcla en esta novela enorme, todo mientras en un tocadiscos suena la música de un inglés andrógino de nombre David. Impresionante.

Guillermo Fadanelli
El hombre mal vestido, editada por Almadía. Foto: Cortesía

El hombre mal vestido, de Guillermo Fadanelli (Almadía)

“No valer la pena para ser asesinado: quizá sea mi único logro en este vida” dice Sebastián Arévalo, el personaje principal de la última novela del escritor Guillermo Fadanelli que, a mi parecer, ha logrado una obra maestra: LITERATURA con mayúsculas para contar una historia más de hombres atribulados.

El hombre mal vestido narra los días de Sebastián Arévalo, un tipo desaliñado que vaga por el barrio de Tacubaya montado sobre el desencanto y, de quien se dice, ha cometido varios asesinatos. Quien contará su historia es Blaise Rodríguez, un amigo del personaje del que Fadanelli echa mano para desentrañar ese barrio que tanto conoce, para caminar fácil entre el pesimismo y el desencanto, pero también para afilar la crítica que abrirá la corteza de una sociedad contemporánea. Fadanelli siendo Fadanelli, pero más pesimista aún ¡Buenazo!

Gonzalo Lizardo
El gran libro de Gonzalo Lizardo. Foto: Cortesía

Memorias de un basilisco, de Gonzalo Lizardo (Planeta)

El escritor zacatecano Gonzalo Lizardo entregó a sus lectores este año Memorias de un basilisco, una novela histórica sobre el poeta, conspirador y rebelde irlandés Guillén Lombardo, quien trascendió por confabular contra del virrey de la Nueva España y denunciar los abusos de las autoridades civiles y eclesiásticas en el siglo XVII, y que fue juzgado por la Santa Inquisición. Un personaje que Lizardo consideró merecía protagonizar una novela de más de 600 páginas.

Memorias de un basilisco, que inicia con el “auto de fe” y luego va uniendo coros para contar la vida del rebelde, es una proeza literaria, quizá la novela más ambiciosa del zacatecano que, con un lenguaje híper barroco, construyó una historia con guiños al thriller de conspiración. No sólo destaca por su valor literario y la recreación del léxico novohispano, sino también por la investigación que el escritor realizó en archivos a lo largo de ocho años y que, por ende, arroja luz sobre un siglo que parece oscuro para la historiografía.

Quien lea Memorias de un basilisco encontrará entre sus páginas un antihéroe entrañable que no nace nada más del rescate histórico hecho por su autor, sino también de esa pluma erudita a la que nos ha acostumbrado, misma que termina por moldearlo y convertirlo en un imprescindible de la ficción histórica.

Andrea Chapela
El libro forma parte de lo nuevo de Almadía. Foto: Cortesía

Ansibles, perfiladores y otras máquinas de ingenio, de Andrea Chapela (Almadía)

Ansibles, perfiladores y otras máquinas de ingenio condensa diez cuentos de ciencia ficción a la mexicana de muy alta manufactura, escritos por una de las narradoras jóvenes más prometedoras, Andrea Chapela, quien parece que todo lo que de su pluma sale, ya sea un ensayo literario o cuentos, está destinado a ganar premios, como también lo hizo este libro merecedor del Nacional de Literatura Gilberto Owen en 2018.

En sus cuentos, Chapela nos hace entender la irrupción de la tecnología en la vida de los humanos, no como ese elemento que aterra por la disociación, sino como esa herramienta para terminar con el distanciamiento y mirar, a través de varios dispositivos, la importancia de pensarse como humano, las relaciones interpersonales que se entablan y, sobre todo, combatir la soledad en futuros poco prometedores.

Así es que mediante estos cuentos, ambientados en una Ciudad de México del futuro, aunque con muchos anclajes del pasado, seremos testigos de cómo se ve el mundo con dispositivos instalados dentro del cuerpo humano que bien permitirán a las personas conectar sus mentes con una nube digital, compartir pensamientos, memorias y ponerle filtros a sus percepciones, esto mientras el ex defe vuelve a convertirse en ese lago inmenso que un día fue.

Elisa Díaz Castelo
Elisa Díaz Castelo, Premio Bellas Artes Aguascalientes. Foto: Cortesía

El reino de lo no lineal, de Elisa Díaz Castelo (FCE)

En un año en que la muerte acechó por doquier y tiñó de negro nuestros planes, en el que la vida, como nunca antes, pendió de un hilo y que para sobrevivir la escondimos tras las paredes de la casa o bien bajo una mascarilla médica, que un libro venga a abonar en el desentrañamiento de estos dos conceptos –vida y muerte- desde la poesía, es una bendición, pero lo es más cuando lo hace con algo de humor, porque, de repente, hasta reír también dio miedo este 2020.

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Así lo hace El reino de lo no lineal de la joven poeta Elisa Díaz Castelo. Libro que le mereció el Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2020, y no es para menos, pues la autora nos acerca a la muerte con una idea tan cotidiana y poética que hace que le perdamos el miedo a ella y se lo tengamos al insomnio que es peor, dice, por el temor de incomodar a quien duerme a nuestro lado. Pero también porque nos acerca a la vida desde sus muchas acepciones hasta las publicadas en Wikipedia que me hacen pensar que el café que me tomo en este momento con galletas Príncipe también pudiera llamársele así, vida.

Siempre he sentido una devoción por la poesía que arranca lo estético de la cotidianidad, de los lugares donde parece que hay de todo menos belleza, de lo popular. Por eso El reino de lo no lineal es bienvenido al cajón de mis imprescindibles al hacer que hasta encontrar la garantía de un refrigerador sea poesía, siempre y cuando ese armatoste que descansa en la cocina no congele nuestros sentimientos.

El reborujo cultural

Hampones, pelados y pecatrices. Sujetos peligrosos de la ciudad de México (1940-1960), de Susana Sosenski y Gabriela Pulido (coords.) (FCE)

Hampones, pelados y pecatrices… es una excelente compilación de ensayos de historia sociocultural en los que se aborda, desde distintas trincheras como la historia de la prensa, de la medicina, los movimientos sociales y del cine, las construcciones y representaciones de los sujetos peligrosos en la ciudad de México entre 1940 y 1960, es decir, durante el llamado “milagro mexicano” que ocasionó en el país, entre muchas cosas, una ansiedad cultural que devino en la propagación de estas figuras.

Textos y estudios de 13 historiadores que dejan entrever un tanto la idiosincrasia del mexicano: el racismo que niegan, la aporafobia, el clasismo y otras fobias hacia varios personajes que han nacido, en parte, debido a las industrias culturales, como son las vampiresas, las exóticas, los homosexuales, los robachichos, los drogadictos y traficantes, los tuberculosos, los extranjeros, los comunistas, los estudiantes y los pobres. Excelente colección de ensayos que abre un abanico de temas para la investigación histórica hecha desde la academia.El reborujo cultural

Mantén la música maldita, de Carlos Velázquez (Sexto Piso)

Cada que el escritor de Torreón saca un libro, aparece en mi lista de fin de año. Sus cuentos le han hecho mucho bien a la narrativa contemporánea mexicana, a la literatura norteña, pero sus crónicas, con él y la música como protagonistas, le han dado un aire súper fresco al periodismo musical, haciendo de éste un Gonzo en el que no faltan las sustancias, las noches interminables y el caminar por la orilla de este precipicio al que llaman vida.

Mantén la música maldita es una serie de crónicas que Velázquez ha escrito para Reporte SP, reunidas ahora en formato de libro, por lo que encontramos desde textos iniciáticos, como ese en el que el narrador da cuenta de cuando trabajaba en una tienda de discos y lo único que le importaba en la vida era la llegada del Mellon Collie and the Infinite Sadness de los Smashing y sus tardes escuchando música con Sodosio hasta esos en los que, ya experto, se cuela a una sala de prensa para tocar el brazo a Marky Ramone o bien, tomarse una chela en compañía del vocal de los Babasónicos, Adrián Dárgelos.

En este libro noto a un Carlos Velázquez más nostálgico y aún más enamorado de la música, su salvadora. No es que se haya ablandado el muchacho porque tampoco falta la hilaridad, la brutalidad, los putazos, la pérdida de vuelos debido a las trasnochadas, su relación inquebrantable con la soda y los blackouts que, jura y perjura, nunca volver a padecer, pero se ha dado cuenta, una vez más, que si no fuera por la música, por el rock, sabe por dónde andaría.

En el primer libro de Vernon Subutex, la Despentes dice que los colegas son otra cosa, que escuchar discos juntos durante años, ir a conciertos y hablar de grupos son vínculos sagrados, y eso lo siento cada que leo las crónicas musicales de Carlos Velázquez. Lo más preocupante ahora no es que se nos vaya de un pasón de soda o mariscos, pero sí de uno de tristeza, pues la maldita pandemia terminó con los conciertos, la fuente bendita de donde brotan sus historias que nos arrancan la carcajada y hacen que amemos más la música.

Libros especiales
Foto: Cortesía

A propósito de nada (Alianza, 2020) – Woody Allen

Leer A propósito de nada, la autobiografía de Woody Allen es como ver una de sus películas porque se necesita un humor muy fino para burlarse de esta desgracia llamada vida y porque se necesita ese mismo humor para reírse de uno mismo antes de que el destino y sus secuaces quieran hacerlo.

Por eso Allen es un genio y su autobiografía así lo demuestra. Es valiosa no sólo porque nos deja conocer la vida de alguien que tiene su lugar asegurado en la historia del cine, sino también a ese cómico que ha tenido que enfrentar situaciones que no dan risa, como acusaciones graves de abuso sexual infantil, la tortuosa relación con Mia Farrow y la boda con su hijastra, temas a los que no rehúye y que, por el contrario, dedica casi una tercera parte del libro para aclarar, explicar y sustentar su versión de la historia.

Es un libro imperdible, hilarante e interesante, escrito por uno de los cómicos más grandes de la segunda mitad del siglo XX. Lectura obligada para todo fan.

Vámonos (para poder volver): acordes y discordias con Wilco, etc., de Jeff Tweedy (Sexto Piso)

A finales de 2019, la editorial Sexto Piso tradujo y editó Vámonos (para poder volver)…, las memorias de Jeff Tweedy, el frontman de la banda de country rock Wilco, quien además de componer canciones con frases dignas de algún tatuaje, escribió un libro lleno de nostalgia, sinceridad y un sinfín de reflexiones sobre el quehacer creativo y artístico desde su perspectiva, no sin antes hacer un repaso por sus inicios, el descubrimiento de la música y sus días inmerso en una familia complicada -para variar- hasta convertirse en el fundador de Uncle Tupelo y después de la enorme banda Wilco.

Si ya admiraba a Jeff Tweedy y Wilco me volaba cada vez más la cabeza sin haber leído el libro, ahora con más razón les refrendo mi devoción, pues además de que han sido parte importante de mi soundtrack del confinamiento, también sé que detrás de cada canción existe la intención de comunicar siempre lo más honesto, música para salvarnos de los naufragios y pelear contra la soledad. De lectura obligatoria para todo fan de esta banda de Chicago.

Fuente: El Reborujo Cultural / Original aquí.

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