FERIA DEL LIBRO

Defendiendo las ferias del libro

Finalmente, las ferias van a volver. No entiendo el derrotismo que impera por estos días. Volverán los stands a llenarse de libros, volverán los pasillos a atiborrarse, los autores a firmar libros, las complicidades del mundo lector.

Ciudad de México, 26 de septiembre (MaremotoM).- Hoy estuve en una sesión sobre las ferias del libro en este 2020 invitado por la FILEM. La verdad es que casi no hubo tiempo para mi intervención, pero al final, me tocó salir en defensa de las ferias del libro virtuales al tenor de:

Las ferias del libro virtuales son fabulosas por:

1.- Producen una serie de contenidos que se fijan en el tiempo. A diferencia de las tradicionales donde, si no llegas al evento de equis autor, ya no lo viste, en los eventos virtuales si la organización graba la charla o presentación la podemos disfrutar cuantas veces queramos en la comodidad de nuestros sillones, mesas de trabajo, dispositivos móviles.

2.- Son un impulso bárbaro a la creación de acervos digitales, la creación de tiendas en línea, la comercialización de e-books o libros físicos en las diversas plataformas. En México han subido casi el 30% de ventas de libros electrónicos.

3.- En cierta medida, están haciendo que muchas editoriales puedan estar en donde antes no podrían: costos de traslados, de envíos de libros, de atención al público quedan eliminados y pueden, con el mismo trabajo de digitalizar un texto, estar en cuantas ferias puedan.

4.- Al poner en acceso los eventos en video, podemos decir que al fin, todas las ferias son nacionales e internacionales. Tan solo la Feria del Libro del Verano que hicimos en la UANL tuvo en dos días, visitas de más de 50 países, aunque de más tiempo de permanencia en los latinoamericanos y cerca de 3000 visitantes que observaron al menos tres páginas internas en promedio en una página además, muy ágil y ligera de navegación.

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FERIA DEL LIBRO
Feria del verano en la UANL. Foto: Cortesía

5.- Las ferias virtuales nos llevarán a pensar no solo en el evento, sino en el siguiente nivel de producción, no solo en las plataformas o tiendas de e-comerce, sino también de cómo llevar a cabo una presentación: es llevar el diálogo de lo literario con la música, la arquitectura, la multimedia. Aún no lo hacemos, pero los contenidos irán haciéndose con más elementos, ya verán que pronto habrá más aplicaciones que lo hagan todo más fácil.

Finalmente, las ferias van a volver. No entiendo el derrotismo que impera por estos días. Volverán los stands a llenarse de libros, volverán los pasillos a atiborrarse, los autores a firmar libros, las complicidades del mundo lector; pero mientras eso ocurre, en las ferias virtuales estarán recordándonos que el libro sigue en todas las plataformas y nunca se irá. Al final, el contenido han dejado de ser regional y los visitantes de ferias de libros del siglo XXI ya no solo pagan una entrada, recorren pasillos, sino que también exploran, navegan, abren páginas, investigan, linkean, compran, y están a la espera de ese momento en el que la paquetería llegue a casa con el libro favorito y la compra, de ser compulsiva, ahora es más meditada y la espera para recibir el libro, parte de la experiencia lectora.

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